Reflexión para el sábado después de ceniza
DÍA 4 / ITINERARIO CUARESMAL

Sábado después de ceniza
Is 58, 9-12 Si apartas de ti todo yugo, no apuntas con el dedo y no hablas maldad, repartes al hambriento tu pan, y al alma afligida dejas saciada, resplandecerá en las tinieblas tu luz, y lo oscuro de ti será como mediodía.
Te guiará Yahveh de continuo, hartará en los sequedales tu alma, dará vigor a tus huesos, y serás como huerto regado, o como manantial cuyas aguas nunca faltan. Reedificarán, de ti, tus ruinas antiguas, levantarás los cimientos de pasadas generaciones, se te llamará Reparador de brechas, y Restaurador de senderos frecuentados.
Discípulo: Me ejercitaré en tres virtudes que me recomendó la Madre de Dios: en la humildad, la pureza y el amor de Dios, aceptando con profunda sumisión la voluntad de Dios, todo lo que Él me envíe. (Diario, 1624)
