Un "Sitio de Jericó" para hacer en estos 50 días previos, al inicio del Año Santo

El padre Ricardo Giraldo Múnera, asesor espiritual de la Casa de la Misericordia, propone a las comunidades de la obra, a 50 días de la apertura de la "Puerta Santa" realizar un " Sitio de Jericó" a partir de hoy.
Ya pronto, en 50 días, el mundo Católico estará pendiente del rito de apertura de la Puerta santa con el cual se inaugura el Año Santo convocado por el papa Francisco.
Quienes vivimos la espiritualidad de la Misericordia y deseamos darle culto y gloria al mayor atributo de Dios, reconocemos que no podemos esperar que llegue el 8 de diciembre para pensar en que se hace, sino hemos de prepararnos con mayor énfasis espiritual.
Como preparación espiritual a este gran día les propongo celebrar un "Sitio de Jericó", a partir del próximo martes 20 de octubre, como una "semana de siete semanas", orando para derribar los "muros" que obstaculizan la vida de la Misericordia en nosotros y entorpecerían el aprovechamiento de las gracias del Año Santo.
El sitio de Jericó, como se hace hoy día, tiene sus raíces en el Santuario Czestochowa, Polonia, del 1 al 7 de mayo de 1979. Durante siete días se realizaron Eucaristías, Adoración al Santísimo, y Rosarios, pidiendo por el éxito de la visita del Papa Juan Pablo II a Polonia y desaparecieran los obstáculos presentados en contra de su viaje. La Virgen María había pedido el 8 de diciembre de 1978; una serie de Rosarios con tal motivo. Los Obispos de Polonia acogieron tal petición y se realizó este "Sitio de Jericó". El Papa Juan Pablo II pudo visitar Polonia sin ningún problema. Conocemos bien los resultados históricos de sus visitas.
La adoración es la primera actitud del hombre que se reconoce criatura, afirma el la Iglesia en el Catecismo (cfr. CEC 2628). El adorador se acerca al Santísimo Sacramento, fuente inagotable de Gracia, para adorar, alabar, e interceder, y en su corazón germinan los dones y los frutos del Espíritu Santo.
El lema sugerido para el Año santo "Misericordiosos como el Padre", nos coloca ante la tarea de contemplar y asumir este mayor atributo de Dios como cualidad vital de nuestro quehacer cotidiano y de purificarnos de todo aquello que empaña la imagen de hijos de Dios.
Hace poco el papa Francisco decía: No ama verdaderamente quien no recuerda los días del primer amor. Y un cristiano sin memoria de su primer encuentro con Jesús es una persona vacía, espiritualmente inerte, come sólo saben ser los "tibios" (Homilía en santa Martha. Enero 30 2015)
Esta exhortación del Papa, trae a la mente el reclamo del Señor a la iglesia de Efeso en el Apocalipsis: "debo reprocharte que hayas dejado enfriar el amor que tenías al comienzo." (Ap 2,4) e invita reflexionar en aquellas situaciones que vivían las siete iglesias del Apocalipsis que son reflejo de las situaciones que obstaculizan o debilitan nuestra calidad de "dispensadores" de la Misericordia. El mismo Papa Francisco, siendo cardenal Jorge Bergoglio, dictó un retiro espiritual sobre las Siete cartas del Apocalipsis.
Dado estas premisas, nuestro "sitio de Jericó", "Misericordiosos como el Padre", reflexionando los mensajes a las siete iglesias del Apocalipsis (cfr. Apc 2,1-3,22) y extractos del cardenal Bergoglio, es llamado actual, de esperanza, de revisión de vida y de retos apostólicos, a volver al primer amor para recibir el fuego que Jesús ha encendido en el mundo, para ser los "Misioneros de la Misericordia" que el mundo y la Iglesia exigen.
Sugiero esta preparación durante la cincuentena previa al 8 de diciembre recordando la invitación del Resucitado a los discípulos a volver a Galilea. Respecto a ello el Papa Francisco decía en la Vigilia Pascual 2014:
"...volver allí, a ese punto incandescente en que la gracia de Dios me tocó al comienzo del camino.
Con esta chispa puedo encender el fuego para el hoy, para cada día, y llevar calor y luz a mis hermanos y hermanas. Con esta chispa se enciende una alegría humilde, una alegría que no ofende el dolor y la desesperación, una alegría buena y serena... volver a Galilea significa custodiar en el corazón la memoria viva de esta llamada, cuando Jesús pasó por mi camino, me miró con misericordia, me pidió de seguirlo; recuperar la memoria de aquel momento en el que sus ojos se cruzaron con los míos, el momento en que me hizo sentir que me amaba.... es necesario volver allí, para ver a Jesús resucitado, y convertirse en testigos de su resurrección. No es un volver atrás, no es una nostalgia. Es volver al primer amor, para recibir el fuego que Jesús ha encendido en el mundo, y llevarlo a todos, a todos los extremos de la tierra." (19 de abr. de 2014), esto es lo que la CDLM ha vislumbrado en su camino a la celebración del AÑO SANTO DE LA MISERICORDIA.
Más aún, considero que Jericó no consiste en destruir. El creyente es sembrador, marcador de camino, constructor de Nueva Cultura de Misericordia, constructor de nueva sociedad. Por ello propongo un modo de hacer el Jericó asi:
El primer día de cada semana, a partir del martes 20 de octubre próximo, iniciamos iluminando con las situaciones presentadas en cada mensaje a las siete iglesias del Apocalipsis (cfr. Apc 2,1-3,22). Situaciones que afectan nuestras comunidades, hacen perder la alegría, opacan y frenan la evangelización. Esos son los muros que debemos derrumbar.
Como respuesta decidimos poner en práctica una virtud que debemos ejercitar y con la cual hemos de construir.
Y pedimos una nueva Efusión del Espíritu para que nos haga "Misericordiosos como el Padre".
El ultimo día de cada semana, en nuestro caso los lunes. Propongo hacer la Hora de la Misericordia ante el Santísimo, teniendo como oración base una de las oraciones de la Novena de la Misericordia según la intención escogida de reflexión y oración en la semana. El ultimo día (el 7 de diciembre) las letanías de la Misericordia (cfr. DSF 949) serán clave como grito de trompeta que, cantando la Misericordia Divina, derrumba los muros para estar listos a la apertura del Año Santo.
