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Nuestro Método: Camino Diario de Oración Personal

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Nuestro Método: Camino Diario de Oración Personal
Misioneros del Camino Diario de Oración Personal Paso 1:
Profesión de fe y disposición: ¿Dónde hallamos la fórmula esencial de la fe? ¿Dónde encontramos las verdades que nos han sido fielmente transmitidas y que constituyen la luz para nuestra vida cotidiana? La respuesta es sencilla: en el Credo, en la Profesión de fe nos enlazamos al acontecimiento originario de la Persona y de la historia de Jesús de Nazaret… (1 Co 15, 3.4)”. También hoy necesitamos que el Credo sea mejor conocido, comprendido en cada artículo de Fe que lo compone, y “reconocido”. Conocer, de hecho; puede ser una operación solamente intelectual, mientras que “reconocer” quiere significar la necesidad de descubrir el vínculo profundo entre las verdades que profesamos en el Credo y nuestra existencia cotidiana a fin de que estas verdades sean luz para los pasos de nuestro vivir, agua que rocía las sequedades de nuestro camino, vida que vence ciertos desiertos de la vida (Benedicto XVI, Audiencia 17-10.2012).
Disposición: Habiendo confesado qué creemos en Dios Padre, reconocemos como Jesús lo hizo, la necesidad de que vivir acatando su voluntad, la cual ha de ser debe ser nuestro alimento: por eso al iniciar el día, nos abandonamos confiadamente en los brazos del Padre Dios. A Él le damos gracias por lo que disponga en nuestra vida en el nuevo día, con tal que se haga en nuestra vida su Voluntad.
En el Padre, nos abandonamos con la mayor confianza que es propio de nuestra espiritualidad de la misericordia, sin medida, porque en sus brazos estamos seguros. Con esa claridad afirmamos: “Padre en tus manos me pongo, haz de mí lo que tú quieras…” Paso 2: Invocar al Espíritu Santo: Nadie puede confesar que Jesús es el Señor si no es movido por el Espíritu Santo. Sólo Él puede enseñarnos a vivir según la Voluntad del Padre Dios, reconociéndonos por su acción que es posible vivir la obediencia de hijos, es Él quién permite que no perdamos la conciencia de pecado, y nos mueve a sumergirnos confiadamente en la Misericordia de Dios. Él es Señor, dador de Vida, por eso, unidos a la secuencia de Pentecostés le invocamos en nombre de Jesús: “Ven Espíritu Divino manda tu luz desde el cielo…”
Paso 3: Oración de Arrepentimiento y Oración de santa Faustina para confiar en la Misericordia: Una vez iluminados por el Espíritu Santo que nos permite identificar y reconocer nuestra fragilidad y pecado, fijamos nuestra mirada confiada en el abismo insondable de la Misericordia de Dios. Cada vez que pedimos perdón retornamos a la Casa del Padre, que siempre atento a nuestro retorno, nos recibe con sus brazos abiertos, por tal razón, apropiándonos de los méritos de Jesucristo que nos redime, suplicamos: “Jesús mi Señor y Redentor yo me arrepiento…” Igualmente aprovechamos este paso para colocar a los pies de Jesús todo aquello que nos distrae o dispersa: las angustias, miedos, dudas y preocupaciones, con el fin de aprovechar más intensamente nuestro encuentro con el Señor sumergiéndonos en su Misericordia, culminamos este paso invocando: “Oh sangre y agua que brotaste del Corazón de Jesús…”
Paso 4: Oración para el encuentro con la Palabra: Ya reconciliados con Dios al haber vaciado nuestro corazón de cuanto nos distraía y afectaba interiormente, abrimos el corazón a la riqueza de la Palabra que nos edifica, transforma y sana. La valoramos como un regalo y por ello iniciamos este paso agradeciéndola, al tiempo que reconocemos nuestra incapacidad para comprenderla y dejarla vivir en nuestro ser. La Palabra es “Luz para nuestros pasos”, es “más dulce que la miel al Paladar”, es “penetrante como espada de doble filo”, la Palabra es “viva y eficaz” y “una sola, bastará para sanarnos”. Por eso oramos: “Te doy gracias Señor porque tu palabra sigue siendo viva y eficaz entre nosotros…”.
Paso 5: Lee y Medita: En la Exhortación Apostólica “Verbum Domini” el papa emérito Benedicto XVI, nos recordaba la necesidad de mantener un Encuentro Personal y comunitario con la Palabra de Dios: “(…) nunca hemos de olvidar que el fundamento de toda espiritualidad cristiana, auténtica y viva, es la Palabra de Dios anunciada, acogida, celebrada y meditada en la Iglesia… ( )” Exhortación “Evangelii Gaudium” (No. 174)
Paso 6: Oración para ser Misericordiosos:imploramos la gracia de ser un vivo reflejo de la Misericordia Divina como lo hizo Santa Faustina
Paso 7: Acción de gracias y Protección
Paso 8: Oración de la Noche: Finalizamos nuestra jornada en oración, así iniciamos el día y así lo finalizamos viviendo sumergidos en la Palabra de Dios mediante la Oración personal. Para ello, oramos con algunas oraciones tomadas de la Liturgia de las Horas, en las Completas.
Fraternalmente,
Claudia Salazar y Alexander Pérez Misioneros / Coord. Casa de la Misericordia Santa Laura Montoya en Villavicencio
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