Preparemos Pentecostés. Esta Noche Enseñanza 7: El Espíritu Santo, Fuente de Santidad
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El Espíritu Santo Fuente de Santidad Bendiciones a todos, Abordamos esta reflexión en tres aspectos que a mi juicio son relevantes:
1. El llamado universal a la santidad, una iniciativa que parte de Dios, pues solo Él es santo.
2. El Espíritu Santo hace posible esa santidad de vida en el creyente, si este se dispone a la vida de gracia y sobrenatural del Espíritu.
3. Anhelos de Santidad al mejor ejemplo de Santa Faustina. ¡Empecemos! 1: El llamado universal a la santidad “Solo Dios es Santo”, en la Palabra de Dios reiteradas veces encontramos que la santidad, esa “condición espiritual, majestuosa y eterna es exclusiva de Dios” (Levítico 11, 44; 19, 2; 20,26).
Se hace evidente entonces que la santidad es sobrenatural, pero Dios, que es santo, puede y quiere santificar al hombre, que es su imagen, haciéndole partícipe de la gracia divina... (Lo más natural y propio del creyente es la santidad) Dice el Concilio Vaticano II en la Constitución dogmática sobre la Iglesia , Lumen Gentium ; “Los fieles todos , de cualquier condición y estado que sean , fortalecidos por tantos y tan poderosos medios , son llamados por Dios, cada uno por su camino, a la perfección de la santidad con la que el mismo Padre es perfecto” (L.G , 11).
Vemos entonces que no es suficiente con ser buenos, con llevar una vida común y corriente, como “todo el mundo, sin hacer el mal”. Estamos llamados a la santidad, “porque esta es l voluntad de Dios, vuestra santificación” (Cfr. 1 de Tes 4, 3). Mi abuela materna de feliz memoria solía decirnos cuando éramos niños: “Aquel puente de la muerte todos lo pasan temblando, los malos por no ser buenos y los buenos por no ser santos”
2: El Espíritu Santo hace posible esa santidad de vida en el creyente, si este se dispone a la vida de gracia y sobrenatural del Espíritu.
a) El Espíritu Santo, fuente de la santidad: El Catecismo de la Iglesia, nos enseña que; “La Iglesia, comunión viviente en la fe de los apóstoles que ella trasmite, es el lugar de nuestro conocimiento de Espíritu Santo: - En las Escrituras que Él ha inspirado - En los carismas y ministerios mediante los que se edifica la Iglesia - En el testimonio de los santos, donde El manifiesta su santidad y continúa la obra de salvación. (Cfr. C.I.C , 688) Se hace evidente entonces que El Espíritu Santo, derrama santidad por todas partes, que Él es la fuente y el dador de toda santidad, es El quien ha dotado de santidad a la Iglesia y que esta es el lugar “donde florece el Espíritu” (Cfr. Catecismo Romano, 1, 10. San Hipólito de Roma)
b) El Espíritu Santo tiene el poder de santificarnos: (C.I.C , 1987-1989) - “La primera gracia del Espíritu Santo es la conversión” - Por el poder del Espíritu Santo participamos en la Pasión de Cristo, muriendo al pecado (Ahora me alegro de mis sufrimientos por vosotros, y en carne, completando lo que falta a las aflicciones de Cristo. (Col 1,24) - Participamos en su Resurrección, naciendo a una vida nueva (Cfr. Diario, 1314) - Somos miembros de su Cuerpo que es la Iglesia (Es en comunidad) - Somos participes de la naturaleza divina (vida de gracia)
3. Anhelos de Santidad al mejor ejemplo de Santa Faustina En uno de los retiros espirituales que solía vivir Santa Faustina, escribe: “He elegido como patronos de estos ejercicios espirituales a San Claudio de la Colombiére y a Santa Gertrudis para que intercedan por mí ante la Santísima Virgen y el Salvador Misericordioso” (Cfr. Diario, 728)
Observamos aquí la particular conexión espiritual de nuestra Santa con aquellos que le han precedido en el camino, vale la pena resaltar como ella misma anhelaba ser santa, los numerales 1333 y 1364 nos dan la pista; escuchemos y saquemos algunas conclusiones, para nosotros hoy:
a) Podemos ser santos a pesar de nuestras debilidades
b) Fijar la mirada en Jesús, nuestro mejor modelo
c) Con nuestra vida de santidad , seremos plenamente útiles a la Iglesia (Somos un solo Cuerpo y Cristo es la Cabeza)
d) Empeñarnos en dar buenos frutos sin esperar que los demás los perciban
e) Tener visión y esperanza para creer lo que se ha sembrado algún día, según los designios de Dios, dará su fruto.
A modo de conclusión: (Cfr. L.G, 40) “Todos los fieles, de cualquier estado o condición, estamos llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad” “Con esta santidad se promueve en la sociedad terrena, un nivel de vida más humano” “Debemos esforzarnos y dejarnos conducir por El Espíritu Santo” (Al cielo no se va en bicicleta”) “El camino de la santidad pasa por la cruz, implica ascesis y mortificación” “No hay santidad sin renuncia ni combate espiritual” “El que asciende no cesa nunca de ir de comienzo en comienzo mediante comienzos que no tienen fin. Jamás el que asciende deja de desear lo que ya conoce” (Cfr. San Gregorio de Nisa, citado en el Catecismo de la Iglesia Católica, # 2015)
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