Acto de Confianza en la Divina Misericordia Paso 26 : La segunda forma de ejercer la Misericordia, la palabra
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Camino hacia el Acto de Confianza en la Divina Misericordia Pasó 26: La segunda forma de ejercer la Misericordia: La Palabra.
Diario de Santa Faustina No. 742
Jesús, en ti confío.
Fraterno saludo en Cristo Jesús. Andrés Rua Zea, Misionero de la Misericordia, desde la Casa santa Faustina en la ciudad de Medellín Colombia.
A santa Faustina Jesús le exige categóricamente practicar la Misericordia con el prójimo siempre y sin excusas y para facilitarle le propone tres formas concretas: La acción, la palabra (comunicación) y la oración.
El practicar la Misericordia es tan relevante que en dos numerales Santa Faustina lo consigna, en el número 742 Jesús le dice: Hija Mía, si por medio de ti exijo de los hombres el culto a Mi misericordia, tú debes ser la primera en distinguirte por la confianza en Mi misericordia. Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia Mí. Debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte. Te doy tres formas de ejercer misericordia al prójimo: la primera – la acción, la segunda – la palabra, la tercera – la oración. En estas tres formas está contenida la plenitud de la misericordia y es el testimonio irrefutable del amor hacia Mí. De este modo el alma alaba y adora Mi misericordia.
Ahora vayamos al número 163 que oramos todos los días en nuestro Camino de Oración, al cierre Santa Faustina escribe: + Tú Mismo me mandas ejercitar los tres grados de la misericordia. El primero: la obra de misericordia, de cualquier tipo que sea. El segundo: la palabra de misericordia; si no puedo llevar a cabo una obra de misericordia, ayudaré con mis palabras. El tercero: la oración. Si no puedo mostrar misericordia por medio de obras o palabras, siempre puedo mostrarla por medio de la oración. Mi oración llega hasta donde físicamente no puedo llegar. Oh Jesús mío, transfórmame en Ti, porque Tú puedes hacer todo.
Ahora vayamos a fuente suprema de la Revelación, la Palabra de Dios: El libro del Génesis nos dice que por la Palabra de Dios fueron creadas todas las cosas, Dios habla y su Palabra crea. “Y dijo Dios”. “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”; cada uno de nosotros al ser creados a imagen y semejanza divina, tenemos también la posibilidad de crear, levantar, edificar, pero desafortunadamente nuestra pala labra también puede dañar, destruir, herir.
Lo que santa Faustina nos enseña ante el pedido de Jesús, es que cuando no podemos ayudar a alguien a resolver su dificultad con hechos concretos, las palabras de ánimo, consuelo u orientación son una gran ayuda. Jesús nos propone la palabra o el dialogo como mecanismo para para superar las diferencias: "Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entrege al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo." (Lc. 12, 58-59).
También nos propone la palabra o el dialogo como herramienta para la corrección fraterna: "«Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. 16. Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos. 17. Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el publicano. 18. «Yo os aseguro: todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo." (Mt. 18, 15-18).
Este es todo un reto, un desafío, para nosotros los cristianos; cada mañana en nuestro camino diario de oración pedimos al Señor que nuestra lengua sea misericordiosa para jamás hablar negativamente de nuestro prójimo.
Pedimos la gracia de tener siempre palabras de consuelo y perdón. Diario 163 Santa Faustina dirá que la lengua es órgano pequeñito, pero capaz de generar grandes incendios.
Ver Diario numeral 118. Santiago 3 nos dice que es más fácil manejar un barco o controlar un caballo, que dominar la lengua.
Vamos a orar. Pidamos al Señor que nos conceda la gracia de una palabra suave, acertada, edificante, sanadora… Pidamos al Señor perdón por las veces que hemos lastimado con nuestras palabras, a nuestro conyugue, a nuestros hijos, como hijos a nuestros padres cuando perdemos la paciencia, en nuestras relaciones laborales o comunitarias. Jesús: ayudarme a aprender de la dulzura de tus palabras y también de la Sabiduría de tus silencios.
Fraternalmente,
Andres Rua Zea
Misionero de la Misericordia
