Novena a la Divina Misericordia Primer Dia
Jesús pide: Hoy, tráeme a toda la humanidad y especialmente a todos los pecadores

Primer día
(Viernes Santo. Diario, 1210-1211)
1. Oración inicial.
Te saludo, misericordiosísimo Corazón de Jesús,
Viva fuente de toda gracia,
Único amparo y refugio nuestro,
En ti tengo la luz de la esperanza.
Te saludo, Corazón piadosísimo de mi Dios,
Insondable, viva fuente de amor,
De la cual brota la vida para los pecadores,
Y los torrentes de toda dulzura.
Te saludo, Herida abierta del Sacratísimo Corazón,
De la cual salieron los rayos de la misericordia
Y de la cual nos es dado sacar la vida,
Únicamente con el recipiente de la confianza.
Te saludo, inconcebible bondad de Dios,
Nunca penetrada e insondable,
Llena de amor y de misericordia, siempre santa,
Y como una buena madre inclinada sobre nosotros.
Te saludo, Trono de la misericordia, Cordero de Dios,
Que has ofrecido la vida por mí,
Ante el cual mi alma se humilla cada día,
Viviendo en una fe profunda.
(Diario 1321)
Oremos: Oh Jesús, te suplico que hagas mi corazón tan grande que pueda contener las necesidades de todas las almas que viven sobre toda la faz de la tierra. Oh Jesús, mi amor se extiende más allá, hasta las almas que sufren en el purgatorio y quiero expresar mi misericordia hacia ellas mediante las plegarias que tienen las indulgencias. Oh Jesús mío, sé que Te comportas con nosotros como nosotros nos comportamos con el prójimo (Diario 692).
Intención del día:
Jesús pide: Hoy, tráeme a toda la humanidad y especialmente a todos los pecadores, y sumérgelos en el mar de Mi misericordia. De esta forma Me consolarás de la amarga tristeza [en] que Me sume la pérdida de las almas.
2. La Palabra de Dios:
Gálatas 6,1-2. 9-10.
Hermanos, si alguien cae en alguna falta, ustedes, que son espirituales, corríjanlo con espíritu de bondad. Piensa en ti mismo, porque tú también puedes ser tentado. Lleven las cargas unos de otros, y así cumplirán la ley de Cristo.
Así, pues, hagamos el bien sin desanimarnos, que a su debido tiempo cosecharemos si somos constantes. Por consiguiente, mientras tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos, y especialmente a los de casa, que son nuestros hermanos en la fe.
Meditemos:
- Observa Mi Corazón misericordioso y reproduce su compasión en tu corazón y en tus acciones, de modo que tú misma, que proclamas al mundo Mi misericordia, seas inflamada por ella. (Diario 1688)
Contempla lo sentimientos de Cristo por los pecadores: Deseo la salvación de las almas; ayúdame, hija Mía, a salvar las almas. Une tus sufrimientos a Mi Pasión y ofrécelos al Padre Celestial por los pecadores. (Diario, 1032)
- La voz de la Iglesia:
«La misericordia de Dios busca a todos, perdona a todos. Solamente te pide que digas, “Sí, ayúdame”. Sólo eso».
«Cuando los apóstoles iban entre los pecadores, pensemos en Pablo en la comunidad de Corinto, algunos se ofendieron»,. Dijeron: «pero, ¿por qué va donde aquellas personas que son paganas, son personas pecaminosas?, ¿por qué va?». La respuesta de Jesús es clara: «porque no son los sanos quienes necesitan al médico, sino los enfermos: “Misericordia quiero y no sacrificios”».
… «Comprender la misericordia del Señor es un misterio; pero el misterio más grande y más bello es el corazón de Dios. Si quieres ir directo al corazón de Dios, toma el camino de la misericordia y déjate tratar con misericordia» Es exactamente la historia de «Mateo, elegido por el servicio de cambio de divisas donde se pagaban los impuestos. Elegido desde abajo. Puesto en el lugar más alto. ¿Por qué? Por misericordia». En esta perspectiva, concluyó el Papa, «aprendamos lo que significa “misericordia quiero y no sacrificios”».
(Francisco, sept 21, 2018).
3. Oremos
El Señor nos dice: ayúdame, a salvar las almas. Une tus sufrimientos a Mi Pasión y ofrécelos al Padre Celestial por los pecadores. (Diario, 1032)
Pide al Espíritu Santo te ilumine por quién El quiere que ores hoy para que triunfe la Divina Misericordia en su vida.
Oremos con santa Faustina: (Diario 1211)
Oración a Jesús: Jesús tan misericordioso, cuya naturaleza es la de tener compasión de nosotros y de perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en Tu bondad infinita. Acógenos en la morada de Tu muy compasivo Corazón y nunca nos dejes salir de Él. Te lo suplicamos por Tu amor que Te une al Padre y al Espíritu Santo.
Alabemos la Misericordia Divina:
Oh omnipotencia de la Divina Misericordia Salvación del hombre pecador, Tú [eres] la misericordia y un mar de compasión, Ayudas a quien Te ruega con humildad
Oración al Padre: Padre eterno, mira con misericordia a toda la humanidad, y especialmente a los pobres pecadores que están encerrados en el Corazón de Jesús lleno de compasión, y por su dolorosa Pasión muéstranos Tu misericordia para que alabemos su omnipotencia por los siglos de los siglos. Amén.
- Reza la Coronilla de la Divina Misericordia por aquella persona que vive en el pecado que el Señor te hizo recordar y ora por ella para que triunfe la Divina Misericordia en ella..
Oración final:
Oh María, Madre de Dios y Madre nuestra, nosotros, en esta hora de tribulación, recurrimos a ti. Tú eres nuestra Madre, nos amas y nos conoces, nada de lo que nos preocupa se te oculta. Madre de misericordia, muchas veces hemos experimentado tu ternura providente, tu presencia que nos devuelve la paz, porque tú siempre nos llevas a Jesús, Príncipe de la paz.
Madre de Dios y nuestra, nosotros solemnemente encomendamos y consagramos a tu Corazón inmaculado nuestras personas, la Iglesia y la humanidad entera, de manera especial Rusia y Ucrania. Acoge este acto nuestro que realizamos con confianza y amor, haz que cese la guerra, provee al mundo de paz. El “sí” que brotó de tu Corazón abrió las puertas de la historia al Príncipe de la paz; confiamos que, por medio de tu Corazón, la paz llegará. A ti, pues, te consagramos el futuro de toda la familia humana, las necesidades y las aspiraciones de los pueblos, las angustias y las esperanzas del mundo.
Que a través de ti la divina Misericordia se derrame sobre la tierra, y el dulce latido de la paz vuelva a marcar nuestras jornadas. Mujer del sí, sobre la que descendió el Espíritu Santo, vuelve a traernos la armonía de Dios. Tú que eres “fuente viva de esperanza”, disipa la sequedad de nuestros corazones. Tú que has tejido la humanidad de Jesús, haz de nosotros constructores de comunión. Tú que has recorrido nuestros caminos, guíanos por sendas de paz. Amén.
(Papa Francisco, marzo 25, 2022)
- Practica la Misericordia. (cfr. Diario 742)
El compromiso para el día: La Divina Misericordia nos invita a acercarnos a personas necesitadas de un encuentro con Cristo para su salvación. Como fruto de tu oración practica la misericordia (cfr. 1317) con alguien a quien rechazas o cuestionas por sus pecados:
4. El Triunfo de la Misericordia en las almas.
Santos modelos de vida en la Misericordia.
Beata Ángela de Foligno, (Italia 1248-1309).
Vivió su infancia y juventud como una mujer orgullosa, vanidosa, poco piadosa y dedicada a la vida mundana. Se casó muy joven y tuvo varios hijos. Poseía riquezas, castillos, lujos, y fincas, pero nada de esto la hacía feliz.
Fue, a la edad de 35 años, cuando le llegó la prueba, murieron sucesivamente sus padres, su esposo y sus hijos. En medio de su pena, Angela recurre a Dios, va a la iglesia y escucha la prédica de un sacerdote franciscano y se da cuenta de su error. Siente una fuerte llamada de Dios a la conversión. Pidió confesarse y luego decidió hacerse terciaria franciscana. Se dirigió en peregrinación a Asís, y en una visión San Francisco le pide vender todo lo que tiene, darlo a los pobres, y dedicarse a meditar en la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. Vende todas sus joyas y lujos, reparte el dinero entre los más necesitados, y se dedica a la vida de contemplación y meditación en la Vida, Pasión y Muerte del Señor.
En su Libro de la Vida o Autobiografía dictado a su confesor, señala 8 etapas en su conversión: "Tuve que atravesar muchas etapas en el camino de la penitencia o conversión. La primera fue convencerme de lo grave y dañoso que es el pecado. La segunda el sentir arrepentimiento y vergüenza de haber ofendido al buen Dios. La tercera hacer confesión de todos mis pecados. La cuarta convencerme de la gran misericordia que Dios tiene para con el pecador que quiere ser perdonado. La quinta el ir adquiriendo un gran amor y estimación por todo lo que Cristo sufrió por nosotros. La sexta adquirir un amor por Jesús Eucaristía. La séptima aprender a orar, especialmente recitar con amor y atención el Padrenuestro. La octava tratar de vivir en continua y afectuosa comunicación con Dios".
Fue también la gran confidente del Corazón de Jesús. "Un día fui penetrada de un amor tan ardiente al Corazón de Jesús que lo sentía en todos mis miembros. Veía que el Salvador abrazaba mi alma con sus brazos desclavados de la cruz. Parecía que mi alma entraba también en el Divino Corazón. Otras veces me invitaba a que acercara los labios a su costado y bebiese de la sangre que de él manaba".
Ángela de Foligno es una de las místicas más famosas de la Iglesia en la Edad Media, junto a Santa Catalina de Siena y Santa Catalina de Génova.
El papa Clemente XI aprobó el culto de la Beata el 30 de abril de 1707.
