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Novena a la Divina Misericordia 5 día

Jesús pide: Hoy, atráeme a las almas de los herejes y de los cismáticos, y sumérgelas en el mar de Mi misericordia.

Novena a la Divina Misericordia 5 día
1. Oración inicial: Letanías de la Divina Misericordia. (Diario 949-950) Oh Jesús, te suplico que hagas mi corazón tan grande… (Diario 692). (Como el día 1) 1. Intención del día: Jesús pide: Hoy, atráeme a las almas de los herejes y de los cismáticos, y sumérgelas en el mar de Mi misericordia. Durante Mi amarga Pasión, desgarraron Mi cuerpo y Mi Corazón, es decir, Mi Iglesia. Según regresan a la Iglesia, Mis llagas cicatrizan y de este modo alivian Mi Pasión. Nota: En el Diario, Nuestro Señor originalmente usó las palabras “los herejes y de los cismáticos”. Desde el Concilio Vaticano II (1962-1965) la Iglesia ha juzgado apropiado el reemplazo de este término por la denominación “Hermanos separados” (ver el Misal Romano, 1970). 2. La Palabra de Dios: Juan 15, 9-17. Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado. Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. Lo que os mando es que os améis los unos a los otros. Meditamos: - Observa Mi Corazón misericordioso (Diario 1688) Contempla lo sentimientos de Cristo por “los herejes y los cismáticos” Medita su dolor por las herejías y las heridas de división en el seno de la Iglesia; contempla su mirada hacia los hermanos separados y su esperanza en su regreso. La voz de la Iglesia: La reconciliación a la que somos urgidos no es simplemente una iniciativa nuestra, sino que es ante todo la reconciliación que Dios nos ofrece en Cristo. Más que ser un esfuerzo humano de creyentes que buscan superar sus divisiones, es un don gratuito de Dios. Como resultado de este don, la persona perdonada y amada está llamada, a su vez, a anunciar el evangelio de la reconciliación con palabras y obras, a vivir y dar testimonio de una existencia reconciliada. Pablo hace hincapié en que la reconciliación en Cristo no puede darse sin sacrificio. Jesús dio su vida, muriendo por todos. Del mismo modo, los embajadores de la reconciliación están llamados a dar la vida en su nombre, a no vivir para sí mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos (cf. 2 Co 5,14-15). Como nos enseña Jesús, sólo cuando perdemos la vida por amor a él es cuando realmente la ganamos (cf. Lc 9,24). Para la Iglesia, para cada confesión cristiana, es una invitación a no apoyarse en programas, cálculos y ventajas, a no depender de las oportunidades y de las modas del momento, sino a buscar el camino con la mirada siempre puesta en la cruz del Señor; allí está nuestro único programa de vida. Es también una invitación a salir de todo aislamiento, a superar la tentación de la auto-referencia, que impide captar lo que el Espíritu Santo lleva a cabo fuera de nuestro ámbito. Una auténtica reconciliación entre los cristianos podrá realizarse cuando sepamos reconocer los dones de los demás y seamos capaces, con humildad y docilidad, de aprender unos de otros —aprender unos de otros—, sin esperar que sean los demás los que aprendan antes de nosotros. (Papa Francisco, 25 de enero de 2017) 3. Oremos Tal vez tienes en tu familia o círculo de amistades un hermano separado Pide al Espíritu Santo te ilumine por quién El quiere que ores hoy para que triunfe la Divina Misericordia en su vida. Con amor los presentarás a Jesús, con santa Faustina Oremos con santa Faustina: (Diario, 1219) Oración a Jesús: Jesús sumamente misericordioso, que eres la bondad misma, Tú no niegas la luz a quienes Te la piden. Acoge en la morada de Tu muy compasivo Corazón a las almas de los herejes y las almas de los cismáticos y llévalas con Tu luz a la unidad con la Iglesia; no la dejes alejarse de la morada de Tu compasivisimo Corazón, sino haz que también ellas glorifiquen la generosidad de Tu misericordia. Alabemos la Misericordia Divina: También para aquellos que rasgaron la vestidura de Tu unidad Brota de tu Corazón la fuente de piedad. La omnipotencia de Tu misericordia, oh Dios, Puede sacar del error también a estas almas. Oración al Padre: Padre eterno, mira con misericordia a las almas de los herejes y de los cismáticos que han malgastado Tus bendiciones y han abusado de Tus gracias por persistir obstinadamente en sus errores. No mires sus errores, sino el amor de Tu Hijo y su amarga Pasión que sufrió por ellos ya que también ellos están acogidos en el sumamente compasivo Corazón de Jesús. Haz que también ellos glorifiquen Tu gran misericordia por los siglos de los siglos. Amén. - Reza la Coronilla de la Divina Misericordia por aquella persona que en tu oración el Señor te hace recordar Oración final: Como el dia primero. - Practica la Misericordia. (cfr. Diario 742) El compromiso para el día: Visita el Santísimo hoy haz un acto de Fe, de amor y de esperanza en reparación por los hermanos separados que desprecian la presencia real de Jesús y la maternidad divina de Maria.