Misión en la Fazenda, Quimbaya – Quindío

Finalizando el mes de septiembre los hermanos de la sede María de Nazareth de Ibagué, junto con el grupo de misioneros, realizaron una misión en la Fazenda Quimbaya en Quindió con 11 jóvenes que están en proceso de desintoxicación de dependencias a las drogas sicoactivas y alcohol, y tres conductores de los procesos.
Durante la misión, los misioneros de la obra compartieron el “Seminario de Vida en la Misericordia”, presentando el kerimgna o Evangelización Fundamental como proclamación gozosa del Amor de Dios y la Salvación que ofrece en Jesucristo, que lleva a los oyentes, a aceptar el Don del Espíritu Santo que les introduce en una Vida Nueva. (Cfr. Hch 2,41), iluminado desde la experiencia de Santa Faustina, Apóstol de la Misericordia.
Damos gracias a Dios por la vida de nuestros hermanos misioneros Ana Isabel Casas Hernández, Jenny Paola Alvis Hernández, Themis Vergara, Juan Pablo Villada, Mariano Moncada y Juan Francisco Bermúdez Rojas. D, quienes estuvieron acompañando este seminario a este grupo de jóvenes en proceso de recuperación, llevándoles el testimonio del amor de Dios y la fuerza de Su Espíritu Santo que puede sanarlos, transfórmalos y regalarles una vida nueva.
Unimos nuestra súplica por estos jóvenes para que la Misericordia de Dios los envuelva y les regale la Paz. (DSF. 300), para que sean como el barro en las manos del Alfarero.
Durante la misión, los misioneros de la obra compartieron el “Seminario de Vida en la Misericordia”, presentando el kerimgna o Evangelización Fundamental como proclamación gozosa del Amor de Dios y la Salvación que ofrece en Jesucristo, que lleva a los oyentes, a aceptar el Don del Espíritu Santo que les introduce en una Vida Nueva. (Cfr. Hch 2,41), iluminado desde la experiencia de Santa Faustina, Apóstol de la Misericordia.
Damos gracias a Dios por la vida de nuestros hermanos misioneros Ana Isabel Casas Hernández, Jenny Paola Alvis Hernández, Themis Vergara, Juan Pablo Villada, Mariano Moncada y Juan Francisco Bermúdez Rojas. D, quienes estuvieron acompañando este seminario a este grupo de jóvenes en proceso de recuperación, llevándoles el testimonio del amor de Dios y la fuerza de Su Espíritu Santo que puede sanarlos, transfórmalos y regalarles una vida nueva.
Unimos nuestra súplica por estos jóvenes para que la Misericordia de Dios los envuelva y les regale la Paz. (DSF. 300), para que sean como el barro en las manos del Alfarero.
