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La Fiesta de la Misericordia - “Deseo que haya una Fiesta de la Misericordia (….) El primer domingo después de la Pascua de Resurrección; ese domingo debe ser la Fiesta de la Misericordia” (Diario, 49).

“Deseo que haya una Fiesta de la Misericordia (….) El primer domingo después de la Pascua de Resurrección; ese domingo debe ser la Fiesta de la Misericordia” (Diario, 49).

La Fiesta de la Misericordia - “Deseo que haya una Fiesta de la Misericordia (….) El primer domingo después de la Pascua de Resurrección; ese domingo debe ser la Fiesta de la Misericordia” (Diario, 49).

La Fiesta de la Divina Misericordia

"Aquel día... mirarán al que traspasaron... Aquel día habrá una fuente abierta... para la purificación del pecado" (Zac 12, 10; 13, 1).

  1. El segundo domingo de Pascua: “compendio de los días de la misericordia.” (San Agustín)

En el jubileo del año 2000 san Juan Pablo II estableció que en toda la Iglesia el domingo que sigue a la Pascua, (Segundo Domingo de Pascua) se denominara Domingo de la Divina Misericordia como Solemnidad litúrgica.

Respondía así al pedido hecho por el Señor Jesús a santa Faustina el 22 de febrero de 1931, en Płock, Polonia: “Deseo que haya una Fiesta de la Misericordia (….) El primer domingo después de la Pascua de Resurrección; ese domingo debe ser la Fiesta de la Misericordia” (Diario, 49).

San Agustín, constantemente repite que el segundo Domingo de Pascua, llamado “Dominica in albis”, tiene una estrecha relación con el misterio pascual. La Pasión, muerte y Resurrección de Cristo son la mayor manifestación de la Misericordia de Dios para con los pecadores, tanto de parte de Dios Padre, quien entrega a Su único Hijo por la redención de la humanidad entera, como de parte de Dios Hijo, quien asume obediente el sacrificio.

Es lo que explica san Agustín, predicando precisamente en este día, que se celebraba desde entonces como solemnidad particular: "Con la festividad de este día, concluimos las solemnidades pascuales, son las que hoy los neófitos cambian su vestido, pero cuidando de que el candor que ya está presente en el traje se conserve intacto dentro del corazón. En efecto no hay que olvidar que esta fiesta pertenece a los días pascuales, es decir a los días de la Misericordia y del perdón. Por este motivo la solemnidad que comprendía estos días se celebra en tal forma que no permita que amengüe la interior pureza aun cuando dejemos de lado los símbolos exteriores." (Sermón 157 de tempore).

La Fiesta de la Divina Misericordia.

La finalidad de la Fiesta es honrar el más grande atributo de Dios y animar a la humanidad a aprovecharse de su efusión sobre el mundo.

El mismo Señor le explicó a santa Faustina el motivo por el cual quiere la Fiesta: “Las almas mueren a pesar de Mi amarga Pasión. Les ofrezco la última tabla de salvación, es decir, la Fiesta de Mi Misericordia. Si no adoran Mi misericordia morirán para siempre” (Diario, 965).

En muchas oportunidades, el Señor reiteró su petición, definiendo su lugar en el calendario litúrgico, el motivo y el objetivo de establecerla, así como el modo de prepararla y de celebrarla, enriqueciéndola con promesas de gracias para quienes lo celebrasen. (Véase Diario, 49, 88, 206, 299, 341, 420, 570, 699, 742, 965, 998, 1059, 1072, 1109, 1517).

La Fiesta no es solamente un día de adoración especial de Dios en Su misterio de la misericordia, sino también un día en que Dios perdona y colma de gracias a todas las personas; como el mismo Señor le dice a santa Faustina: “Quien se acerque ese día a la Fuente de Vida, recibirá el perdón total de las culpas y de las penas.” (Diario, 300) y añade “Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea un refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre aquellas almas que se acercan al manantial de Mi misericordia; [...] que ningún alma tenga miedo de acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata…” (Diario, 699)

La primera celebración de la Fiesta con veneración de la Imagen y predicación por parte del p. Miguel Sopoćko fue el 28 de abril de 1934 en Vilna, en la clausura del Año Santo de la Redención de 1933, convocado por el papa Pío XI el 24 de diciembre de 1932. Tal Jubileo comenzó el Domingo de Pasión de 1933 y clausurado el siguiente año. (Ver Diario 420)

 - Como celebrar

La forma de celebrar la Fiesta está descrita en el Diario y consiste básicamente en la veneración litúrgica de la Imagen (Cfr. Diario, 49, 88), y recibir dignamente la Santa Comunión: “El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. [….] Que ningún alma tema acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata. [….] La humanidad no conocerá paz hasta que no se dirija a la Fuente de Mi misericordia.” (Diario, 699).

El culto de este día ha de ser acompañado de la caridad en obras de misericordia: “también debe estar presente la acción [...] porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil.”  (Diario, 742)

- Las gracias prometidas:

Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre aquellas almas que se acercan al manantial de Mi misericordia; (Diario 699).

Jesús desea ardientemente que la Fiesta sea para todos los hombres, sobre todo para los pecadores: “Di a las almas que les doy Mi misericordia como defensa, lucho por ellas Yo solo y soporto la justa ira de Mi padre, ... esta Fiesta ha brotado de las entrañas de Mi misericordia para el consuelo del mundo entero” (Diario, 1517)

“Refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. [...] Que ningún alma tenga miedo de acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata. La humanidad no conocerá la paz hasta que no se dirija a la fuente de Mi misericordia” (Diario, 699)

En tres oportunidades el Señor ofrece una gracia extraordinaria: el perdón

Deseo conceder el perdón total a las almas que se acerquen a la confesión y reciban la Santa Comunión el día de la Fiesta de Mi Misericordia. (Diario 1109).

 Y añade la promesa de la remisión total de las culpas y de las penas: “Quien se acerque ese día a la Fuente de Vida recibirá el perdón total de las culpas y de las penas” (Diario, 300).

“El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas.” (Diario, 699)

San Juan Pablo II, además de decretar la Fiesta de la Divina Misericordia el segundo Domingo de Pascua, concedió la gracia de la Indulgencia Plenaria a quienes reciban la Sagrada Eucaristía, recen por las intenciones del Papa, y hagan, en cualquier templo u oratorio, un acto de devoción en honor de la Divina Misericordia, como participar en la Santa Misa o visitar al Santísimo Sacramento (expuesto o reservado en el Sagrario), recitando una invocación a la Divina Misericordia, como: "Jesús, en Ti confío" (san Juan Pablo II, Homilía en la canonización de Faustina Kowalska, Domingo 30 de abril de 2000, n. 4, y Decreto "Misericors et miserator' de la Congregación para el culto divino y la disciplina de los Sacramentos, 5 de mayo 2000).

Los enfermos y los que les asisten, así como aquellos que por causa justa no pueden abandonar su hogar o dejar de realizar alguna actividad inaplazable en bien de la comunidad, podrán alcanzar la indulgencia si, con la intención de observar tan pronto como sea posible las condiciones acostumbradas, recitan las oraciones antes mencionadas. Y si ni lo anterior fuera posible, bastará unirse espiritualmente a cuantos practican las obras prescritas, y elevar a Dios una oración, ofreciendo los sufrimientos y dolores de la propia enfermedad y las dificultades de la vida, con el propósito de observar, tan pronto como sea posible, las condiciones antes mencionadas (Cfr. Decreto de la Penitenciaría Apostólica, 13 de junio de 2002)

- Para observar fielmente la Fiesta debemos:

   La abundante efusión de gracias extraordinarias que el Señor Jesús vinculó a la Fiesta demuestran su grandeza. Para poder recibir estos grandes dones hay que cumplir las condiciones de la devoción a la Divina Misericordia, confiar en la bondad de Dios y amar activamente al prójimo “porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil”. (Diario, 742), estar en estado de gracia y recibir dignamente la Santa Comunión.

  1. Prepararnos con la Novena. (Con la Novena; Diario 1209; con coronilla, Diario 796; con Adoración, Diario, 1041)
  2. Arrepentirnos sinceramente de todos nuestros pecados y confesarnos, preferiblemente antes de la Fiesta. (Diario 699, 1109)
  3. Celebrarla en el Segundo Domingo de Pascua. (Diario 49, 88, 280, 299, 420, 570, 699, 742)
  4. Recibir la Santa Eucaristía el día de la Fiesta. (Diario 699, 1099)
  5. Venerar la Imagen del Señor Misericordioso, (Diario, 49, 88, 742)
  6. Expresar nuestra completa confianza en Jesús (Diario 570) y
  7. Ser Misericordiosos con otros con nuestros actos, palabras y oraciones. (Diario 742; 1209)

Además, el Señor pide que este día los sacerdotes hablen de la Misericordia de Dios (cfr. Diario, 50, 570)

           Padre Ricardo Giraldo Munera.

           Asesor Nacional CDLM