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Fiesta de la Misericordia en Bogotá

 Fiesta de la Misericordia en Bogotá
Un momento de gran bendición, se llevó a cabo este en la ciudad de Bogotá este domingo durante la celebración de la Fiesta de la Misericordia, que organizó la sede Cristo Te Sana, en el Coliseo Juan Pablo II, de la Asociación María Santificadora.
La Jornada de la mañana contó con la participación del predicador Católico Juan Alberto Echeverry, quien durante su intervención dijo: "quien experimenta la misericordia no puede ser indiferente ante el dolor ajeno, la misericordia debe llevarnos a justificar al otro, la misericordia involucra la enseñanza, el misericordioso siempre perdona a los demás, y la misericordia siempre auxilia y restaura el daño. Finalizando su intervención nos invitó a nutrirnos de la misericordia, a enamorarnos de Jesús, a vivir unidos a Él, y a recibir su Espíritu Santo, como nos invita la carta a los Hebreos (4:6): "Acerquémonos por tanto confidentemente, al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia delante de Dios".
Al medio día el Coliseo se llenó de cantos marianos y de una serenata a la Santisima Virgen María,  con el lanzamiento musical de Héctor Willigton Ortiz y  su más reciente producción discográfica titulada: "En una Aldea Humilde". Este es el tercer Cd de música católica de este cantante católico nacido en Consacá (Nariño), quien desde pequeño inicio sus primeras presentaciones en el colegio y en la iglesia de su parroquia. Este cantautor colombiano, ha viajado por varios países como Japón, Israel y Egipto, llevando mensajes de amor y esperanza.
Al inicio de la tarde, se proyecto un video de la labor que la Casa de la Misericordia realiza´. Luego  Miguel Fernández, Coordinador de Pastoral de la obra, dio a conocer el proyecto pastoral de la obra: "Casas Misioneras de la Misericordia". Una experiencia en salida, como lo ha pedido el Papa Francisco. Saliendo a las familias, tocando las puertas de sus hogares. Durante su intervención dijo : "Esperamos que muchas familias abran las puertas de sus hogares, padres o madres de familia que se unan a esta propuesta como líder en su barrio convocando a vecinos y amigos a vivir una experiencia comunitaria en un espacio de una hora semanal donde se viva el compartir fraterno, se fortalezca el encuentro orante con la Palabra de Dios a través del Manual de los Misioneros de la Misericordia : " Misericordia día a día y la espiritualidad de la misericordia, y se asuma la misión en familia desde la intercesión con la coronilla a la Divina Misericordia".
A las tres de la tarde se llevó a cabo la entrada con el Santísimo al Coliseo en procesión solemne y la Hora de la Misericordia, con el acompañamiento musical del pianista Ángelus Moreno Farfán, quien nos deleito, con su toque de piano en diferentes ritmos de ángeles, arcángeles y pianos variados de su producción musical las 33 coronillas de la Misericordia.
Al caer la tarde tras una jornada llena de alabanza, oración y tributo a la Divina Misericordia que también contó con la animación musical del Ministerio de Música de la sede Cristo Te Sana de Bogotá, se llevó a cabo la Santa Eucaristía, que fue presidida por el padre Alexander Herrera (Asesor Espiritual de la sede).
Durante su homilía el presbítero dijo: "La desconfianza de Santo Tomás,  no toco las llagas. Esta desconfianza, va a estar siempre presente en el ser humano. El creer o no creer. A esto el Señor nos responde con una invitación: "Dichosos los que creen sin haber visto". En la Casa de la Misericordia tenemos una espiritualidad muy bella. No hay realidad nuestra que Jesús no sienta y por otro lado tocar las llagas de la humanidad, es sentir misericordia, es sentir como siente el mundo, es el dolor de toda la humanidad.Son las llagas de los excluidos, de los maltratados, de los que nunca van a tener voz. Las llagas de todas las realidades humanas que supuran, huelen mal, de todos aquellos maltratados en el planeta, pero sobre todo la llaga de los que no creen en Dios, de los que le dan la espalda Dios.
Tener misericordia, es no estar ajeno a estas realidades. La espiritualidad nos mete en el mundo para sanar las llagas. Esa es la espiritualidad de la misericordia, la comunión con el hermano que sufre, con el que está herido. Estamos llamados a ser pastores, una cosa es que sintamos la necesidad del otro, y otra es que hagamos algo por el hermano que está mal. La espiritualidad nos hace sensibles, pero la pastoral nos hace ir hacia el hermano".
Finalizando la Eucaristía se llevó a cabo la bendición de las imágenes de la Divina Misericordia. Dando gracias a Dios por este Domingo de la Divina Misericordia, por todos los servidores, y por los socios, que con su apoyo siguen haciendo posible que cada día, más personas tengan un encuentro orante con la Palabra de Dios, y que la obra siga asumiendo esta labor de evangelización.