Hoy inicia la Novena de Pentecostés

El padre Ricardo Giraldo ( Asesor Espiritual ) pone a disposición de la obra y de todos los devotos de la Divina Misericordia la Novena al Espíritu Santo, inspirada en el llamamiento del Papa a ser instrumentos de sanación con la misericordia según dice en la Bula Misericordiae vultus: “En este Jubileo la Iglesia será llamada a curar aún más estas heridas, a aliviarlas con el óleo de la consolación, a vendarlas con la misericordia y a curarlas con la solidaridad y la debida atención.” (MV 15).
Tarea que se explicita en las obras de Misericordia que también el papa nos invita a reflexionar y practicar en este Año Jubilar (cfr. MV 15,2). Para lograrlo nos acogemos bajo los rayos de la misericordia que derrama Su gracia en nosotros, pues sabemos que el Espíritu Santo será fuerza y unción sanadora (cfr. Lc 4, 16-17)
En esta Novena de Pentecostés cada día acogemos un reto del Papa, escuchamos la Voz de Dios que nos enseña y confronta; Contemplamos el ejemplo de un santo, que “en su decir y pensar fue capaz de entrar en “la profundidad de la misericordia divina” (cfr. MV 25) y clamamos al Espíritu Santo nos unja para llevar a la práctica el reto del Papa
El mundo tiene necesidad de hombres llenos de Espíritu Santo, que con fe dejan que el Espíritu de Dios irrumpa en ellos y florezcan los dones divinos, que les hagan testigos de la Misericordia por acción, con palabra y por oración (cfr. Diario santa Faustina 742). Preparémonos pues, para celebrar Pentecostés este Año Jubilar, ayudados por el Espíritu Santo, y logremos que la misericordia sea una de las características buenas y hermosas de nuestras vidas.
Novena de Pentecostés
Queremos ser un “Oasis de Misericordia” por el poder del Espíritu.
«El Espíritu del Señor está sobre mí, por lo cual me ha ungido para evangelizar a los pobres, me ha enviado para anunciar la redención a los cautivos y devolver la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos y para promulgar el año de gracia del Señor».
(Lc 4,16-17).
PRESENTACION.
Una cultura de misericordia
«Estoy convencido de que toda la Iglesia podrá encontrar en este Jubileo la alegría de redescubrir y hacer fecunda la misericordia de Dios, con la cual todos somos llamados a dar consuelo a cada hombre y cada mujer de nuestro tiempo. Lo confiamos a partir de ahora a la Madre de la Misericordia para que dirija a nosotros su mirada y vele en nuestro camino». (Francisco al anunciar el año jubilar, marzo de 2015)
Este pensamiento del Papa Francisco cobra fuerza al prepararnos a Pentecostés. Sabemos bien que no puede haber una pastoral nueva, una Nueva Cultura de Misericordia sino es por la efusión perenne del Espíritu Santo en nuestras vidas. El es el impulsador de toda obra buena. El es quien inspira, prepara y sostiene al creyente en su ser y quehacer como testigos de Cristo en el mundo. El es quien nos hace reconocer las situaciones de oscuridad con Su luz que toca nuestras realidades.
La acción del Espíritu en cada bautizado y en la comunidad cristiana confiere una vida nueva al constituirnos en su «templo» (cfr.1 Cor 3,16-17). El da vigor al Cuerpo de Cristo haciéndolo “extensión” de Su presencia y acción:
El nos hace sus ojos y sus oídos en la tierra. Solo con su poder y su guía podremos reconocer tantas “situaciones de precariedad y sufrimiento que existen en el mundo hoy! Tántas heridas que sellan la carne de muchos que no tienen voz porque su grito se ha debilitado y silenciado a causa de la indiferencia de los pueblos ricos.”
El nos hace sus manos en la tierra. El equipa al creyente para enfrentar el llamado “a curar aún más estas heridas, a aliviarlas con el óleo de la consolación, a vendarlas con la misericordia y a curarlas con la solidaridad y la debida atención.”
El nos hace su voz en la tierra. “nos impulsa a abrir las puertas para salir, para anunciar y dar testimonio de la bondad del Evangelio, para comunicar el gozo de la fe, del encuentro con Cristo. El Espíritu Santo es el alma de la misión... da el valor para recorrer los caminos del mundo llevando el Evangelio.” (Francisco, a los movimientos eclesiales en la solemnidad de Pentecostés. 19 de mayo de 2013)
El Espíritu Santo es el don por excelencia de Cristo resucitado a sus discípulos. El don precioso El Espíritu Santo nos muestra el horizonte y nos impulsa a las periferias existenciales para tocar la humanidad sufriente con las manos de la misericordia.
Es el «Consolador», que inspira nuestro cometido en las Obras de Misericordia Corporales y espirituales
La Novena de Pentecostés es “una gran oración, que la Iglesia con Jesús eleva al Padre, para que renueve la efusión del Espíritu Santo. Que cada uno de nosotros, cada grupo, cada movimiento, en la armonía de la Iglesia, se dirija al Padre para pedirle este don.” (Francisco, ibid. 19 de mayo de 2013)
Vivamos esta novena implorando el Espíritu Santo que anime nuestro obrar para que se cumpla el deseo jubilar que "¡Cómo deseo que los años por venir estén impregnados de misericordia para poder ir al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios!" (MV 5)
Te ofrezco una Novena de Pentecostés inspirado en el llamamiento del Papa a ser instrumentos de sanación con la misericordia según dice en la Bula Misericordiae vultus: “En este Jubileo la Iglesia será llamada a curar aún más estas heridas, a aliviarlas con el óleo de la consolación, a vendarlas con la misericordia y a curarlas con la solidaridad y la debida atención.” (MV 15). Tarea que se explicita en las obras de Misericordia que también el papa nos invita a reflexionar y practicar en este Año Jubilar (cfr. MV 15,2). Para lograrlo nos acogemos bajo los rayos de la misericordia que derrama Su gracia en nosotros, pues sabemos que el Espíritu Santo será fuerza y unción sanadora (cfr. Lc 4, 16-17)
En esta Novena de Pentecostés cada día acogemos un reto del Papa, escuchamos la Voz de Dios que nos enseña y confronta; Contemplamos el ejemplo de un santo, que “en su decir y pensar fue capaz de entrar en “la profundidad de la misericordia divina” (cfr. MV 25) y clamamos al Espíritu santo nos unja para llevar a la práctica el reto del Papa.
Día 1. Llamados a curar heridas, aliviarlas con el óleo de la consolación, y vendarlas con la misericordia. (cfr. MV 15) Lucas 4,16-21
¡Cuántas situaciones de precariedad y sufrimiento existen en el mundo hoy! Cuántas heridas sellan la carne de muchos que no tienen voz porque su grito se ha debilitado y silenciado a causa de la indiferencia de los pueblos ricos. En este Jubileo la Iglesia será llamada a curar aún más estas heridas, a aliviarlas con el óleo de la consolación, a vendarlas con la misericordia y a curarlas con la solidaridad y la debida atención.
Día 2. Misericordiosos como el Padre
Día 3. Espíritu Santo, danos el don de la Misericordia.
Día 4. Dejarnos conducir por el Espíritu.
Día 5. Espíritu Santo, danos un corazón misericordioso
En este Año Santo, podremos realizar la experiencia de abrir el corazón a cuantos viven en las más contradictorias periferias existenciales, que con frecuencia el mundo moderno dramáticamente crea. (Francisco MV 15,2)
Día 6. Espíritu Santo, danos ojos misericordiosos.
Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad. (Francisco MV 15,2)
Día 7. Espíritu Santo, danos oídos provocados a escuchar
Sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio. (Francisco MV 15,2)
Día 8. Espíritu Santo, danos manos que estrechan las manos, acercan y dan calor.
Nuestras manos estrechen sus manos, y acerquémoslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad. (Francisco MV 15,2)
Día 9. Espíritu Santo, danos voz misericordiosa.
Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocresía y el egoísmo. (Francisco MV 15,2)
El mundo tiene necesidad de hombres llenos de Espíritu Santo, que con fe dejan que el Espíritu de Dios irrumpa en ellos y florezcan los dones divinos, que les hagan testigos de la Misericordia por acción, con palabra y por oración (cfr. Diario santa Faustina 742). Preparémonos pues, para celebrar Pentecostés este Año Jubilar, ayudados por el Espíritu Santo, y logremos que la misericordia sea una de las características buenas y hermosas de nuestras vidas.
Por una fructífera Novena de Pentecostés.
P. Ricardo Giraldo Munera SES
Día 1.
Llamados a curar heridas, aliviarlas con el óleo de la consolación, y vendarlas con la misericordia. (cfr. MV 15)
«El Espíritu del Señor está sobre mí, El me ha ungido para evangelizar a los pobres, me ha enviado para anunciar la redención a los cautivos y devolver la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos y para promulgar el año de gracia del Señor».
(Lc 4,16-17).
1. ORACION INICIAL.
Oración del Papa Francisco para el Jubileo de la Misericordia
Señor Jesucristo, tú nos has enseñado a ser misericordiosos como el Padre del cielo, y nos has dicho que quien te ve, lo ve también a Él. Muéstranos tu rostro y obtendremos la salvación.
Tu mirada llena de amor liberó a Zaqueo y a Mateo de la esclavitud del dinero; a la adúltera y a la Magdalena de buscar la felicidad solamente en una creatura; hizo llorar a Pedro luego de la traición, y aseguró el Paraíso al ladrón arrepentido.
Haz que cada uno de nosotros escuche como propia la palabra que dijiste a la samaritana: ¡Si conocieras el don de Dios!
Tú eres el rostro visible del Padre invisible, del Dios que manifiesta su omnipotencia sobre todo con el perdón y la misericordia: haz que, en el mundo, la Iglesia sea el rostro visible de Ti, su Señor, resucitado y glorioso.
Tú has querido que también tus ministros fueran revestidos de debilidad para que sientan sincera compasión por los que se encuentran en la ignorancia o en el error: haz que quien se acerque a uno de ellos se sienta esperado, amado y perdonado por Dios.
Manda tu Espíritu y conságranos a todos con su unción para que el Jubileo de la Misericordia sea un año de gracia del Señor y tu Iglesia pueda, con renovado entusiasmo, llevar la Buena Nueva a los pobres proclamar la libertad a los prisioneros y oprimidos y restituir la vista a los ciegos.
Te lo pedimos por intercesión de María, Madre de la Misericordia, a ti que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos.
Amén.
2. EL SEÑOR HABLA. Lucas 4,16-21
* La voz de la Iglesia:
La Iglesia tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio, que por su medio debe alcanzar la mente y el corazón de toda persona. La Esposa de Cristo hace suyo el comportamiento del Hijo de Dios que sale a encontrar a todos, sin excluir ninguno. En nuestro tiempo, en el que la Iglesia está comprometida en la nueva evangelización, el tema de la misericordia exige ser propuesto una vez más con nuevo entusiasmo y con una renovada acción pastoral. Es determinante para la Iglesia y para la credibilidad de su anuncio que ella viva y testimonie en primera persona la misericordia. Su lenguaje y sus gestos deben transmitir misericordia para penetrar en el corazón de las personas y motivarlas a reencontrar el camino de vuelta al Padre. La primera verdad de la Iglesia es el amor de Cristo. De este amor, que llega hasta el perdón y al don de sí, la Iglesia se hace sierva y mediadora ante los hombres. Por tanto, donde la Iglesia esté presente, allí debe ser evidente la misericordia del Padre. En nuestras parroquias, en las comunidades, en las asociaciones y movimientos, en fin, dondequiera que haya cristianos, cualquiera debería poder encontrar un oasis de misericordia. (MV 12)
* Del Diario: Jesús a santa Faustina: Sé siempre misericordiosa como Yo soy misericordioso. Ama a todos por amor a Mí, también a tus más grandes enemigos, para que Mi misericordia pueda reflejarse plenamente en tu corazón. (Diario 1695)
* El Santo modelo de Misericordia. (Santos y Beatos que hicieron de la misericordia su estilo de vida. Porque en su decir y pensar fueron capaces de entrar en “la profundidad de la misericordia divina”.MV 25)
Teresa de Calcuta (1910-1997)
“De sangre soy albanesa. De ciudadanía, India. En lo referente a la fe, soy una monja Católica. Por mi vocación, pertenezco al mundo. En lo que se refiere a mi corazón, pertenezco totalmente al Corazón de Jesús”.
De pequeña estatura, firme como una roca en su fe, a Madre Teresa de Calcuta le fue confiada la misión de proclamar la sed de amor de Dios por la humanidad, especialmente por los más pobres entre los pobres. “Dios ama todavía al mundo y nos envía a ti y a mi para que seamos su amor y su compasión por los pobres”.
En 1946, durante un viaje de Calcuta a Darjeeling para realizar su retiro anual, Madre Teresa recibió su “inspiración,” su “llamada dentro de la llamada”. Ese día, de una manera que nunca explicaría, la sed de amor y de almas se apoderó de su corazón y el deseo de saciar la sed de Jesús se convirtió en la fuerza motriz de toda su vida. Durante las sucesivas semanas y meses, mediante locuciones interiores y visiones, Jesús le reveló el deseo de su corazón de encontrar “víctimas de amor” que “irradiasen a las almas su amor”. “Ven y sé mi luz”, Jesús le suplicó. “No puedo ir solo”. Le reveló su dolor por el olvido de los pobres, su pena por la ignorancia que tenían de Él y el deseo de ser amado por ellos. Le pidió a Madre Teresa que fundase una congregación religiosa, Misioneras de la Caridad, dedicadas al servicio de los más pobres entre los pobres. Pasaron casi dos años de pruebas y discernimiento antes de que Madre Teresa recibiese el permiso para comenzar. El 17 de agosto de 1948 se vistió por primera vez con el sari blanco orlado de azul y atravesó las puertas de su amado convento de Loreto para entrar en el mundo de los pobres.
Fue un alma llena de la luz de Cristo, inflamada de amor por Él y ardiendo con un único deseo: “saciar su sed de amor y de almas”. Comenzaba cada día entrando en comunión con Jesús en la Eucaristía y salía de casa, con el rosario en la mano, para encontrar y servir a Jesús en “los no deseados, los no amados, aquellos de los que nadie se ocupaba”.
Toda la vida y el trabajo de Madre Teresa fue un testimonio de la alegría de amar, de la grandeza y de la dignidad de cada persona humana, del valor de las cosas pequeñas hechas con fidelidad y amor, y del valor incomparable de la amistad con Dios.
Madre Teresa nos dejó el ejemplo de una fe sólida, de una esperanza invencible y de una caridad extraordinaria. Su respuesta a la llamada de Jesús, “Ven y sé mi luz”, hizo de ella una Misionera de la Caridad, una “madre para los pobres”, un símbolo de compasión para el mundo y un testigo viviente de la sed de amor de Dios. (cfr. http://www.vatican.va)
3. Personalización de la Palabra
1. Nuestra vocación. Estamos llamados a vivir como ungidos, llenos del Espíritu Santo, para ser testigos de que Cristo vive y es la salvación del mundo
2. Lo que necesita el mundo hoy es hombres que se reconozcan ungidos por el Espíritu Santo y dispuestos a encontrarse con los hombres como dispensadores de la Misericordia sin excusas ni justificaciones.
3. La Iglesia siente la urgencia de anunciar la misericordia de Dios. Su vida es auténtica y creíble cuando con convicción hace de la misericordia su anuncio. Ella sabe que la primera tarea, sobre todo en un momento como el nuestro, lleno de grandes esperanzas y fuertes contradicciones, es la de introducir a todos en el misterio de la misericordia de Dios, contemplando el rostro de Cristo. La Iglesia está llamada a ser el primer testigo veraz de la misericordia, profesándola y viviéndola como el centro de la Revelación de Jesucristo. (MV 25)
4. COMPROMISO. La Obra de Misericordia del día para practicar:
Ejercitar alguno de los tres grados de la misericordia. Una obra de Misericordia, de cualquier tipo que sea. Una palabra de Misericordia; si no puedes llevar a cabo una obra de misericordia, ayuda con tus palabras. O por oración. Si no puedes mostrar misericordia por medio de obras o palabras, siempre puedes mostrarla por medio de la oración. (cfr. DSF 163)
5. ORACIÓN DEL DÍA: Exprese sus intenciones personales.
6. ORACIONES FINALES:
Oración a la Virgen María.
Oh Dios, cuya misericordia no tiene límites, concédenos, por intercesión de la Virgen María, Madre de misericordia, conocer tu bondad en la tierra, ser misericordiosos con nuestros hermanos, para poder alcanzar tu misericordia.
Por nuestro Señor Jesucristo.
María, Madre de misericordia. Ruega por nosotros.
Oración al Espíritu Santo (Diario 1411)
Oh Espíritu de Dios, Espíritu de verdad y de luz, vive en mi alma constantemente con Tu gracia divina.
Que Tu soplo disipe las tinieblas, y que las buenas obras se multipliquen en Tu luz.
Espíritu de Dios, Espíritu de amor y de misericordia, que infundes en mi corazón el bálsamo de confianza, Tu gracia afirma mi alma en el bien, dándole la fuerza irresistible, la perseverancia.
Oh Espíritu de Dios, Espíritu de paz y de alegría, que confortas mi corazón sediento y viertes en él la fuente viva del amor de Dios, y lo haces impávido para la batalla.
Oh Espíritu de Dios, huésped amabilísimo de mi alma, por mi parte deseo ser fiel a Ti. Tanto en los días de alegría como en los tormentos, deseo siempre vivir en Tu presencia, oh Espíritu de Dios.
Oh Espíritu de Dios que penetras mi ser en su totalidad, y me das a conocer Tu vida divina, trina, y me confías los secretos de tu esencia divina, y unida a Ti de este modo, viviré por la eternidad.
Día 2.
“Misericordiosos como el Padre” (Lc. 6, 36)
Considera el amor al prójimo:
¿es Mi amor lo que te guía en el amor al prójimo? (DSF 1768)
1. ORACION INICIAL.
Oración del Papa Francisco para el Jubileo de la Misericordia. Como el día primero
2. EL SEÑOR HABLA. Salmo 145,8-9.14-20
* La voz de la Iglesia:
Queremos vivir este Año Jubilar a la luz de la palabra del Señor: Misericordiosos como el Padre. El evangelista refiere la enseñanza de Jesús: “Sed misericordiosos, como el Padre vuestro es misericordioso” (Lc 6,36). Es un programa de vida tan comprometedor como rico de alegría y de paz. El imperativo de Jesús se dirige a cuantos escuchan su voz (cfr Lc 6,27). Para ser capaces de misericordia, entonces, debemos en primer lugar colocarnos a la escucha de la Palabra de Dios. Esto significa recuperar el valor del silencio para meditar la Palabra que se nos dirige. De este modo es posible contemplar la misericordia de Dios y asumirla como propio estilo de vida. (Francisco, MV 13)
* Del Diario: Nos parecemos más a Dios cuando perdonamos al prójimo. Dios es amor, bondad y misericordia....
Jesús: Cada alma y especialmente el alma consagrada debe reflejar en sí Mi misericordia. Mi Corazón está colmado de piedad y de misericordia para todos. El corazón de Mi esposa tiene que ser semejante a Mi Corazón, de su corazón tiene que brotar el manantial de Mi misericordia para las almas, si no la desconoceré. (Diario 1148)
* El Santo modelo de Misericordia. (Santos y Beatos que hicieron de la misericordia su estilo de vida. MV 25)
Recordamos al Beato Miguel Sopoćko, (1888-1975), que tuvo el privilegio de ser director espiritual de santa Faustina. A través de ella, entró en relación directa con el misterio de las revelaciones de Jesús Misericordioso a sor Faustina. Aunque en un primer instante le costaba entender la experiencia de sor Faustina, no se cerró y profundizo con la investigación y la oración el Misterio de la Divina Misericordia.
Hizo de la Misericordia su programa de vida: “El confiar en la Misericordia Divina, difundir el culto de esa misericordia entre otros, sacrificarle sin límite todos mis pensamientos, palabras y actos sin la menor sombra de buscar a mí mismo, será la regla general del resto de mi vida, con la ayuda de esta infinita misericordia”
Profundo conocedor y apóstol de la Divina Misericordia, trabajó incansablemente en los fundamentos bíblicos, teológicos y pastorales para explicar la doctrina de la Divina Misericordia, y obtener la aprobación oficial eclesiásticas para la devoción a la Divina Misericordia.
Pero su apostolado no fue solo intelectual o devocional. Fue un testimonio vivo de misericordia para con los pobres y necesitados de consuelo en el sacramento de la confesión y, siguiendo las revelaciones de santa Faustina, fundó la Congregación de las Hermanas de la Divina Misericordia.
En él recordamos a los sacerdotes directores espirituales que, a pesar de sus propias limitaciones, o las dudas que a veces pueden tener, están dispuestos a acompañar a los fieles en el camino de crecimiento espiritual y a ayudarles a discernir la voluntad divina.
Murió el 15 de febrero de 1975, en Bialystok, Polonia. Fue beatificado el 28 de septiembre de 2008, bajo el pontificado de Benedicto XVI.
3. Personalización de la Palabra
1. El mayor modelo de Misericordia es Jesucristo: Enseñó misericordia (Mt 5,7; 9,13; 23,23). Constantemente mostró Su compasión (Mt 9,36; 15,32; 23,37; Lucas 7:13) y en ocasiones estuvo tan lleno de misericordia que lloró (Juan 11,35). La misericordia de Jesús incluyó atención y preocupación por los niños (Mt 19,14). La parábola del Buen Samaritano es una de las más clásicas historias sobre la misericordia (Lucas 10,30-37).
2. Tener misericordia Involucra acción. Su espíritu compasivo, se plasmó en hechos concretos de misericordia: Sanando todo tipo de dolencias, a los ciegos, a los enfermos y a los leprosos; alimenta a las multitudes. Acogía y comía con los pecadores. Siempre que Jesús se conmovía ante el sufrimiento, hacía algo al respecto. La prueba mayor de su Misericordia es la Cruz.
3. La misericordia posee un valor que sobrepasa los confines de la Iglesia. (MV 23). Practicar la Misericordia es un camino que crea lazos de fraternidad entre los hombres.
4. COMPROMISO. La Obra de Misericordia del día para practicar:
Hoy "Si gozas de salud y eres rico, alivia la necesidad de quien está enfermo y es pobre; si no has caído, ayuda a quien ha caído y vive en el sufrimiento; si estás alegre, consuela a quien está triste; si eres afortunado, ayuda a quien ha sido mordido por la desventura. Demuestra a Dios tu agradecimiento por ser uno de los que pueden hacer el bien, y no de los que necesitan ayuda... No seas rico sólo en bienes, sino en piedad; no sólo en oro, sino también en virtud, o mejor, sólo en esta. Supera la fama de tu prójimo teniendo más bondad que todos; conviértete en Dios para el desventurado, imitando la misericordia de Dios" (san Gregorio Nacianzeno Oratio 14, 26 de pauperum amore: PG 35, 892 bc).
5. ORACIÓN DEL DÍA: Exprese sus intenciones personales.
6. ORACIONES FINALES:
Oración a la Virgen María. Como el día primero.
Oración al Espíritu Santo. Como el día primero.
Día 3.
Espíritu Santo, danos el don de la Misericordia.
1. ORACION INICIAL.
Oración del Papa Francisco para el Jubileo de la Misericordia. Como el día primero
2. EL SEÑOR HABLA: 1 Corintios 13,1-8
* Reflexión de la Iglesia:
Misericordia es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad. Misericordia es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es la vía que une a Dios y al hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados sin tener en cuenta el límite de nuestro pecado”. (Francisco, MV 2)
“Con la mirada fija en Jesús y en su rostro misericordioso podemos percibir el amor de la Santísima Trinidad. La misión que Jesús ha recibido del Padre ha sido la de revelar el misterio del amor divino en plenitud. «Dios es amor» (1 Jn 4, 8.16), afirma por primera y única vez en toda la Sagrada Escritura el evangelista Juan. Este amor se ha hecho ahora visible y tangible en toda la vida de Jesús. Su persona no es otra cosa sino amor. Un amor que se dona gratuitamente. Sus relaciones con las personas que se le acercan dejan ver algo único e irrepetible. Los signos que realiza, sobre todo hacia los pecadores, hacia las personas pobres, excluidas, enfermas y sufrientes llevan consigo el distintivo de la misericordia. En Él todo habla de misericordia. Nada en Él es falto de compasión” (Francisco, MV 8).
* Del Diario. Jesús: “Soy el Amor y la Misericordia Mismos. Cuando un alma se acerca a Mí con confianza, la colmo con tal abundancia de gracias que ella no puede contenerlas en sí misma, sino que las irradia sobre otras almas. (Diario, 1074)
* El Santo modelo de Misericordia.
Santa María, Madre de la Misericordia...
Ninguno como María ha conocido la profundidad el misterio de Dios hecho hombre. Todo en su vida fue plasmado por la presencia de la misericordia hecha carne. La Madre del Crucificado Resucitado entró en el santuario de la misericordia divina porque participó íntimamente en el misterio de su amor.
Elegida para ser la Madre del Hijo de Dios, María estuvo preparada desde siempre para ser Arca de la Alianza entre Dios y los hombres. Custodió en su corazón la divina misericordia en perfecta sintonía con su Hijo Jesús. Su canto de alabanza, en el umbral de la casa de Isabel, estuvo dedicado a la misericordia que se extiende “de generación en generación” (Lc 1,50).
Al pie de la cruz, María junto con Juan, el discípulo del amor, es testigo de las palabras de perdón que salen de la boca de Jesús. El perdón supremo ofrecido a quien lo ha crucificado nos muestra hasta dónde puede llegar la misericordia de Dios. María atestigua que la misericordia del Hijo de Dios no conoce límites y alcanza a todos sin excluir ninguno. (Francisco. MV 24)
3. Personalización de la Palabra.
1. La Trinidad, fuente de Misericordia. Afirma el Papa Francisco: “Desde el corazón de la Trinidad, desde la intimidad más profunda del misterio de Dios, brota y corre sin parar el gran río de la misericordia. Esta fuente nunca podrá agotarse, sin importar cuántos sean los que a ella se acerquen. Cada vez que alguien tendrá necesidad podrá venir a ella, porque la misericordia de Dios no tiene fin.” (MV 25)
2. La misericordia es un don divino al hombre
- Don del Padre porque nos entrega a su Unigénito. (cfr. Jn 3, 16-17).
- Don del Hijo, que se entrega a nosotros para revelarnos la misericordia del Padre: (cfr. Jn 10, 17).
- Don del Espíritu Santo (cfr. Lc 4, 18-19).
3. Tener misericordia se puede traducir como: tener conmiseración; tener compasión de alguien; favorecer al prójimo. Es la capacidad, guiada por el Espíritu Santo, para manifestarse prácticamente, con compasión y amor jovial a los demás. No es una simple emoción o sentimiento de lástima; más bien es un sentimiento sobrenatural de compasión profunda.
4. El Apóstol nos exhorta a que pidamos tener espíritu de Misericordia. (Gal 6,9).
3. COMPROMISO:
Jesús: Considera el amor al prójimo: ¿es Mi amor lo que te guía en el amor al prójimo?, ¿rezas por los enemigos?, ¿deseas el bien a quienes te han entristecido o te han ofendido de cualquier modo? Has de saber que cualquier cosa buena que hagas a cualquier alma, la acojo como si la hubieras hecho a Mi Mismo. (Diario 1768)
“Pidamos al Señor que nos haga entender la ley del amor... ¡Cuánto bien nos hace amarnos los unos a los otros en contra de todo! ... «¡No nos cansemos de hacer el bien!» (EG n.101)
5. ORACIÓN DEL DÍA:
6. ORACIONES FINALES: Todo como el día primero
Día 4.
Dejarnos conducir por el Espíritu.
1. ORACION INICIAL.
Oración del Papa Francisco para el Jubileo de la Misericordia. Como el día primero
2. EL SEÑOR HABLA: Hechos 8,26-39
* Reflexión de la Iglesia:
¡Cuántas situaciones de precariedad y sufrimiento existen en el mundo hoy! Cuántas heridas sellan la carne de muchos que no tienen voz porque su grito se ha debilitado y silenciado a causa de la indiferencia de los pueblos ricos. En este Jubileo la Iglesia será llamada a curar aún más estas heridas, a aliviarlas con el óleo de la consolación, a vendarlas con la misericordia y a curarlas con la solidaridad y la debida atención. (MV 15,1)
* Del Diario:
Un alma noble y delicada en todo ve a Dios, lo encuentra en todas partes, sabe encontrar a Dios incluso en las cosas más insignificantes. Para ella todo tiene algún significado, aprecia mucho todo, agradece a Dios por cada cosa, de cada cosa saca provecho para el alma y dirige a Dios toda alabanza... Sigue fielmente el más pequeño soplo del Espíritu Santo, goza por este Huésped espiritual y se agarra a Él como un niño a la madre. Allí otras almas se detienen y asustan. Ella sigue adelante sin temor y sin dificultad. (Diario 148)
* El Santo modelo de Misericordia. (Santos y Beatos que hicieron de la misericordia su estilo de vida. MV 25)
Santa Laura Montoya (1874-1949)
«Ruego por los que creerán en mí por la palabra de ellos, para que sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros» (Jn 17,20). Santa Laura Montoya fue instrumento de evangelización primero como maestra y después como madre espiritual de los indígenas, a los que infundió esperanza, acogiéndolos con ese amor aprendido de Dios, y llevándolos a Él con una eficaz pedagogía que respetaba su cultura y no se contraponía a ella. En su obra de evangelización Madre Laura se hizo verdaderamente toda a todos, según la expresión de san Pablo (cf. 1 Co 9,22). También hoy sus hijas espirituales viven y llevan el Evangelio a los lugares más recónditos y necesitados, como una especie de vanguardia de la Iglesia.
Esta primera santa nacida en la hermosa tierra colombiana nos enseña a ser generosos con Dios, a no vivir la fe solitariamente —como si fuera posible vivir la fe aisladamente—, sino a comunicarla, a irradiar la alegría del Evangelio con la palabra y el testimonio de vida allá donde nos encontremos. En cualquier lugar donde estemos, irradiar esa vida del Evangelio. Nos enseña a ver el rostro de Jesús reflejado en el otro, a vencer la indiferencia y el individualismo, que corroe las comunidades cristianas y corroe nuestro propio corazón, y nos enseña a acoger a todos sin prejuicios, sin discriminación, sin reticencia, con auténtico amor, dándoles lo mejor de nosotros mismos y, sobre todo, compartiendo con ellos lo más valioso que tenemos, que no son nuestras obras o nuestras organizaciones, no. Lo más valioso que tenemos es Cristo y su Evangelio... Fidelidad a Jesucristo y a su Evangelio, para anunciarlo con la palabra y con la vida, dando testimonio del amor de Dios con nuestro amor, con nuestra caridad hacia todos: los santos que hemos proclamado hoy son ejemplos luminosos de esto, y esto nos ofrecen sus enseñanzas, pero también cuestionan nuestra vida de cristianos: ¿Cómo es mi fidelidad al Señor? Llevemos con nosotros esta pregunta para pensarla durante la jornada: ¿Cómo es mi fidelidad a Cristo? ¿Soy capaz de «hacer ver» mi fe con respeto, pero también con valentía? ¿Estoy atento a los otros? ¿Me percato del que padece necesidad? ¿Veo a los demás como hermanos y hermanas a los que debo amar? (Francisco, Homilía en su canonización. Mayo 12 2013)
3. Personalización de la Palabra
1. El Encuentro de dos personas: el etíope que busca la luz, y Felipe, el cristiano que ha experimentado a Cristo, la Palabra Viva.
El etíope leia las Santas Escrituras, pero por si mismo no pudo entenderla. Dios podía haberle dado su Espíritu. Nos enseña asi que para entender era necesario un maestro autorizado. Dios le ayuda a mediante un maestro de la Iglesia: el diácono Felipe.
2. Felipe. Algo que debemos aprender de Felipe es que él estaba atento a la voz de Dios, y pendiente de lo que el Señor quería que él hiciera. Motivado por el Espíritu Santo, Felipe fue obediente, y se dirigió solo por el camino poco transitado entre Jerusalén y Gaza. Precisamente allí, en el lugar menos esperado, el Señor tenía planeado un encuentro con alguien necesitado de la luz del Evangelio.
3. Hay necesidades espirituales, entre las cuales es fundamental lo que se refiere a la educación y la cultura: “En la raíz de la pobreza de tantos pueblos se hallan también formas diversas de indigencia cultural y de derechos culturales no reconocidos. El compromiso por la educación y la formación de la persona constituye, en todo momento, la primera solicitud de la acción social de los cristianos”. (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia CDSI, 557).
La Divina Misericordia nos pide: “Deseo la salvación de las almas. ayúdame a salvar almas” (cfr. Diario 1032).
4. "Los que enseñan la justicia a la multitud, brillarán como las estrellas a perpetua eternidad" (Dan. 12, 3b).
4. COMPROMISO.
La Obra de Misericordia del día para practicar: Enseñar al que no sabe.
Este día piensa a quien le puedes enseñar algo, bajo la dirección del Espíritu Santo, que le ayude a su crecimiento como persona, como creyente, ya sea directamente, de palabra o a través de escritos, por cualquier medio de comunicación .
5. ORACIÓN DEL DÍA:
6. ORACIONES FINALES: Todo como el día primero
Día 5.
Espíritu Santo, danos un corazón misericordioso
En este Año Santo, podremos realizar la experiencia de abrir el corazón a cuantos viven en las más contradictorias periferias existenciales, que con frecuencia el mundo moderno dramáticamente crea. (Francisco MV 15,2)
1. ORACION INICIAL.
Oración del Papa Francisco para el Jubileo de la Misericordia. Como el día primero
2. EL SEÑOR HABLA: Lucas 7,36-50
* Reflexión de la Iglesia:
La Iglesia es madre de corazón abierto que sabe acoger, recibir, especialmente a quien tiene necesidad de mayor cuidado, que está en mayor dificultad. La Iglesia, como la quería Jesús, es la casa de la hospitalidad. Y cuánto bien podemos hacer si nos animamos a aprender este lenguaje de la hospitalidad, este lenguaje de recibir, de acoger. Cuántas heridas, cuánta desesperanza se puede curar en un hogar donde uno se pueda sentir recibido. Para eso hay que tener las puertas abiertas, sobre todo las puertas del corazón. (Francisco, homilía en Ñu Guazú, Paraguay. Julio 12 de 2015)
* Del Diario: Jesús: “Has de saber, que Mi Corazón es la Misericordia Misma. Hija Mía, deseo que tu corazón sea la sede de Mi misericordia. Deseo que esta misericordia se derrame sobre el mundo entero a través de tu corazón. Cualquiera que se acerque a ti, no puede retirarse sin confiar en esta misericordia mía que tanto deseo para las almas.” (Diario, 1777)
3. Personalización de la Palabra
Texto apropiado para esta Personalización de la Palabra es la homilía del Papa Francisco citada:
1. El Evangelio (cf. Mc 6,7-12). nos presenta la cédula de identidad del cristiano. Su carta de presentación, su credencial.
Jesús llama a sus discípulos y los envía dándoles reglas claras, y precisas. Los desafía con una serie de actitudes, comportamientos que deben tener. (cf. Mc 6,8-11). Parecería algo imposible.
2. Podríamos concentrarnos en las palabras: «pan», «dinero», «alforja», «bastón», «sandalias», «túnica». Y es lícito. Pero me parece que hay una palabra clave, que podría pasar desapercibida frente a la contundencia de las que acabo de enumerar.
Una palabra central en la espiritualidad cristiana, en la experiencia del discipulado: hospitalidad. Jesús como buen maestro, pedagogo, los envía a vivir la hospitalidad... Los envía a aprender una de las características fundamentales de la comunidad creyente. Podríamos decir que cristiano es aquel que aprendió a hospedar, que aprendió a alojar.
3. Jesús, no los envía como poderosos, como dueños, jefes, o cargados de leyes, normas; por el contrario, les muestra que el camino del cristiano es simplemente transformar el corazón. El suyo y ayudar a transformar el de los demás. Aprender a vivir de otra manera, con otra ley, bajo otra norma. Es pasar de la lógica del egoísmo, de la clausura, de la lucha, de la división, de la superioridad, a la lógica de la vida, de la gratuidad, del amor. De la lógica del dominio, del aplastar, manipular, a la lógica del acoger, recibir, y cuidar.
4. Son dos las lógicas que están en juego, dos maneras de afrontar la vida, y de afrontar la misión.
Cuántas veces pensamos la misión en base a proyectos o programas. Cuantas veces imaginamos la evangelización en torno a miles de estrategias, tácticas, maniobras, artimañas, buscando que las personas se conviertan en base a nuestros argumentos. Hoy el Señor nos lo dice muy claramente: en la lógica del Evangelio no se convence con los argumentos, con las estrategias, con las tácticas, sino simplemente aprendiendo a alojar, a hospedar.
5. Hospitalidad con el hambriento, con el sediento, con el forastero, con el desnudo, con el enfermo, con el preso, (cf. Mt 25,34-37) con el leproso, con el paralítico. Hospitalidad con el que no piensa como nosotros, con el que no tiene fe o la ha perdido. Y a veces por culpa nuestra. Hospitalidad con el perseguido, con el desempleado. ... Hospitalidad con el pecador, porque cada uno de nosotros también lo es. (Francisco. Julio 12 de 2015)
* El Santo modelo de Misericordia. (Santos y Beatos que hicieron de la misericordia su estilo de vida. MV 25)
San Pedro Claver. (1580 - 1654)
Misionero jesuita español que desempeñó una vasta labor evangelizadora en Cartagena de Indias, bautizando y adoctrinando a los esclavos que llegaban de África.
Nacido en Verdú, España, llego a América en 1610, como Jesuita, siendo ordenado sacerdote en Cartagena en 1616. Inspirado por su maestro jesuita Alonso de Sandoval, quien, en contra del dominante ambiente esclavista, recibía con afecto y bautizaba a la gran multitud de esclavos procedentes de Africa que llegaban a Cartagena en un estado calamitoso, el día de sus votos perpetuos firmó: «Pedro Claver, esclavo de los negros para siempre», y así se entregó en cuerpo y alma a ellos.
Apenas llegaban los barcos negreros, Pedro, acompañado de otro hermano jesuita y de interpretes buscaba los esclavos en las bodegas, llevándoles frutas y otros artículos para aliviar su dolor y les hablaba “no con lengua, sino con manos y obras que como vienen tan persuadidos de que los traen para comerlos, hablarles de otra manera fuera sin provecho. Asentámonos después, o arrodillámonos junto a ellos, les lavamos los rostros y vientres con vino, y alegrándolos, y acariciando mi compañero a los suyos, y yo a los míos, les comenzamos a poner delante cuantos motivos naturales hay para alegrar a un enfermo” (Carta a su superior, 31 mayo de 1627) dándoles, de este modo, un sentido de dignidad humana
Su entrega abnegada a los esclavos es un modelo admirable de la praxis cristiana del amor y del ejercicio de los derechos humanos.
Fue canonizado en 1888 por el Papa León XIII y patrono de las misiones entre los negros en 1896 y defensor de los derechos humanos en 1985
4. COMPROMISO. La Obra de Misericordia del día para practicar: Dar buen consejo al que lo necesita
Dar buen consejo al que lo necesita es sobre todo una actitud del corazón; es un acto de acogida al otro para entenderle, comprenderle. Es un “involucrase” con el para acompañarle, sin manipulación ni pretendiendo guiar su vida a nuestroa manera, respetando su interioridad. Es querer ayudar, consolar, estimular, fortalecer con un corazón bueno y magnánimo, buscando el auténtico bien de esa persona. Así también, quien pretenda dar un buen consejo debe, primeramente, estar en sintonía con Dios, ya que no se trata de dar opiniones personales, sino de aconsejar bien al necesitado de guía.
5. ORACIÓN DEL DÍA:
6. ORACIONES FINALES: Todo como el día primero
Día 6.
Espíritu Santo, danos ojos misericordiosos.
Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad. (Francisco MV 15,2)
1. ORACION INICIAL.
Oración del Papa Francisco para el Jubileo de la Misericordia. Como el día primero
2. EL SEÑOR HABLA: Marcos 6,34-44
* Reflexión de la Iglesia:
« En el reciente viaje de una delegación vuestra a Irak, encontrasteis rostros concretos, en particular a los desplazados de la llanura de Nínive, pero también a pequeños grupos provenientes de Siria. Les llevasteis la mirada y la bendición del Señor. Pero, al mismo tiempo, sentíais que en esos ojos que pedían ayuda y suplicaban la paz y el regreso a las propias casas era precisamente Jesús mismo quien os miraba, pidiendo esa caridad que nos hace ser cristianos. Toda obra de ayuda, para no caer en el eficientismo o en un asistencialismo que no promueve a las personas y los pueblos, debe renacer siempre de esta bendición del Señor que nos llega cuando tenemos la valentía de mirar la realidad y a los hermanos que tenemos delante, como escribí en la bula de convocación del Jubileo extraordinario de la misericordia: «Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio. Nuestras manos estrechen sus manos, y acerquémoslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad. Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocresía y el egoísmo» (n. 15). (Francisco, discurso en Reunión de las Obras para la Ayuda a las Iglesias Orientales – ROACO, junio 15 de 2015)
* Del Diario: Hoy (vino a la puerta) un joven macilento, en harapos, descalzo y con la cabeza descubierta, estaba pasmado de frio porque hacia un día lluvioso y frío. Pidió algo de comer caliente. Pero cuando fui a la cocina no encontré nada para los pobres; sin embargo tras buscar un rato encontré un poco de sopa que calenté y puse un poco de pan desmigajado. Se lo di al pobre que lo comió. En el momento en que le retiraba el vaso, me hizo saber que era el Señor del cielo y de la tierra. En cuanto lo vi tal como es, desapareció de mis ojos. Cuando entré en la casa pensando en lo que había sucedido en la puerta, oí estas palabras en el alma: Hija Mía, han llegado a Mis oídos las bendiciones de los pobres que alejándose de la puerta Me bendicen y Me ha agradado esta misericordia tuya dentro de los límites de la obediencia y por eso he bajado del trono para gustar el fruto de tu misericordia. (Diario 1313)
* El Santo modelo de Misericordia. (Santos y Beatos que hicieron de la misericordia su estilo de vida. MV 25)
San Vicente de Paul. Un enamorado de los pobres. (1581-1660)
Nació el año 1581. Cursados los correspondientes estudios, fue ordenado sacerdote y ejerció de párroco en París. Fundó en 1625 la Congregación de la Misión, destinada a la formación del clero y al servicio de los pobres, y la Congregación de Hijas de la Caridad, con la ayuda de santa Luisa de Marillac. Murió en París el año 1660.
Su figura resulta esencialmente inseparable del amor a los indigentes. supo amar con pasión a todos los necesitados, a los ignorantes, a los enfermos, a los ancianos, a los mendigos, a los angustiados. Y no sólo supo amar él, sino que enseñó a amar a cuantos a él se acercaron
Desempeñó un intenso apostolado entre los hombres los condenados al remo (galeotes), descendiendo a las bodegas de aquellas cárceles flotantes con sus compañeros “Compagnie du Saint-Sacrament” para confortarlos.
En 1617, atendiendo a un labrador moribundo en su lecho de muerte, comprende la falta de sacramentalización en la Iglesia de su tiempo. Deja Paris y se va a trabajar a los campos. En 1625 reunió a los primeros compañeros para que le ayudaran en las misiones en favor de los campesinos, sentando las bases de la Congregación de la Misión
A todos enseñó a sacrificar su dinero, su tiempo, su vida por los pobres y a entregar en beneficio de ellos la totalidad de sus energías. Este gran evangelizador de la caridad afirma: “Si dejáis la oración para acudir con presteza en ayuda de algún pobre, recordad que ese servicio se lo prestáis al mismo Dios” (carta n. 2546)
Infatigable misionero, su mensaje es un fiel reflejo del Evangelio; no es otro que la del amor y de la igualdad de todos los hombres ante Dios: El rey y la duquesa, ante Dios, son idénticos al mendigo y al desheredado. Hay que acercarse a los dos con el mismo amor, pues ambos están destinados al amor y a la salvación
También fue exigente profeta de la justicia, fiel imitador de Cristo, se ocupó de los desamparados, reclamando sus derechos y buscando soluciones políticas a sus diversas necesidades
Muere en parís en 1660. Fue canonizado por Clemente XII en 1737. El Papa León XIII lo declaró Patrono de las Asociaciones de caridad en 1885.
3. Personalización de la Palabra
1. Jesús es la Misericordia en persona y en acción. Jesús vio la multitud y tuvo compasión de ellos. Aunque Jesús ha buscado estar a solas con sus discípulos, preocupándose por su formación, ahora El se compadece, cambia de planes y acoge a la gente haciendo todo lo posible por ayudarlos en todos los sentidos.
2. El comportamiento de los discípulos es diferente al de Jesús: Los discípulos razonan en términos de “mercado”, no ven sino por ellos. Cuando no vemos con los ojos de Jesús, los demás se nos vuelven estorbo.
3. El amor es donación. “Denles ustedes de comer”. Jesús, a la lógica de comprar la sustituye con la del dar. Las dos lógicas, la del comprar y la del dar. Donación que sabe hacer felices a los demás, aunque se esté sufriendo. Eso es el amor una donación sin límites.
4. Jesús lleva a los discípulos a tener otros ojos, otro modo de ver las situaciones personales y de los demás y otro modo de comportamiento ante la gente y sus necesidades. Les enseña un nuevo conocimiento de ellos mismos y de su misión.
Les enseña a ponerse al lado de los marginados, poniendo todo lo que tenemos a nuestro alcance y confiando en El.
4. COMPROMISO. La Obra de Misericordia del día para practicar: Hoy atendamos un pobre con la limosna.
Cuando hablamos de dar limosna nos referimos a compartir un bien que nos es valioso y necesario. Es decir, no es dar lo que nos sobra o por desembarazarnos de quien nos pide. Dice Benedicto XVI: “La limosna evangélica no es simple filantropía: es más bien una expresión concreta de la caridad, la virtud teologal que exige la conversión interior al amor de Dios y de los hermanos, a imitación de Jesucristo”. (Mensaje para la Cuaresma 2008)
También nos enseña el Papa que “La limosna nos ayuda a vencer esta constante tentación educándonos a socorrer al prójimo en sus necesidades y a compartir con los demás lo que poseemos por bondad divina.
5. ORACIÓN DEL DÍA:
6. ORACIONES FINALES: Todo como el día primero
Día 7.
Espíritu Santo, danos oídos provocados a escuchar
Sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio. (MV 15,2)
1. ORACION INICIAL.
Oración del Papa Francisco para el Jubileo de la Misericordia. Como el día primero
2. EL SEÑOR HABLA: Lucas 16, 19-25
* Reflexión de la Iglesia:
“El Señor, sale a nuestro encuentro en los rostros y las historias de los hermanos y hermanas más necesitados. Está a la puerta de nuestro corazón, de nuestras comunidades y espera a que alguien responda a su "llamar" discreto y persistente: espera la caridad, es decir la "caricia" misericordiosa del Señor, a través de la "mano" de su Iglesia. Una caricia que exprese la ternura, la cercanía del Padre. Que en el mundo actual, complejo e interconectado, vuestra misericordia sea atenta e informada, concreta y competente.. pero también comunitaria; creíble en virtud de una coherencia que es testimonio evangélico ...abierta a todos, atenta a la hora de invitar a los pequeños y los pobres del mundo a tomar parte activa en la comunidad. Porque los pobres -concluyó el Santo Padre- son la propuesta fuerte que Dios hace a nuestra Iglesia para que pueda crecer en el amor y la fidelidad”. (Francisco a Caritas italiana, Abril 21 de 2016)
* Del Diario: “Esta mañana vinieron a la puerta cinco desempleados que querían entrar a toda costa. La Hermana N. tras discutir con ellos y sin poder despedirlos, vino a la capilla a hablar con la Madre quien me ordenó ir. Estaba aún lejos de la puerta cuando oí sus insistentes golpes en ella. En un solo momento me invadieron dudas y temor, no sabía si abrirles o responder por la mirilla como había hecho la Hermana N. Pero, de repente oí una voz en el alma: Ve y ábreles la puerta y conversa con ellos con la misma dulzura con la que hablas Conmigo. Abrí la puerta enseguida y me acerqué al más amenazador y me puse a hablarle con tanta dulzura y serenidad que ellos mismos no sabían qué hacer y también empezaron a hablar con gentileza y dijeron: ¿Qué hemos de hacer? Si el convento no puede darnos trabajo. Y se han ido en paz. He sentido claramente que Jesús, al que había recibido en la Santa Comunión una hora antes, obró en sus corazones a través de mí. Oh, qué bello es obrar bajo la inspiración de Dios.” (Diario, 1377)
* El Santo modelo de Misericordia. (Santos y Beatos que hicieron de la misericordia su estilo de vida. MV 25)
San Juan María Vianney, Santo Cura de Ars (1786-1859)
De entre todos los "misericordiosos", una veneración especial es la de los que han sido llamados para administrar el sacramento de la misericordia de Dios y han cumplido santamente su misión. es el caso de San Juan María Vianney.
Nació cerca de Lyon el año 1786. Tuvo que superar muchas dificultades para llegar por fin a ordenarse sacerdote. Se le confió la parroquia de Ars, en la diócesis de Belley, y el santo, con una activa predicación, con la mortificación, la intensísima oración y la caridad para con los pobres. Su celo por las almas, sus catequesis y su ministerio en el confesonario promovió de un modo admirable su transformación espiritual. Estaba dotado de unas cualidades extraordinarias como confesor, lo cual hacía que acudiesen a él de todas partes gentes de toda condición, desde prelados insignes e intelectuales famosos, hasta humildísimos enfermos y pobres gentes atribuladas que irían para escuchar sus santos consejos, y recibir de él algún consuelo..
En sus predicaciones, las imágenes bíblicas más tradicionales y queridas al respecto, no solo eran recurrentes, sino que también adquirieron una particular vivacidad y realismo:
"Nuestro Señor -explicaba a sus parroquianos- es en la tierra como una madre que lleva a su niño en brazos. Este niño es travieso, da patadas a su madre, la muerde, la araña, pero la madre no le hace caso; ella sabe que si lo deja, el niño se cae y no puede caminar por sí solo. Así es nuestro Señor: él soporta todos nuestros maltratos, soporta nuestra completa arrogancia, nos perdona todas nuestras tonterías, tiene piedad de nosotros a pesar de nosotros".
El repetía a menudo: "El sacerdocio es el amor del corazón de Jesús". Y añadía: "Un buen pastor, un pastor conforme con el corazón de Dios, es el tesoro más grande que el buen Dios pueda conceder a una parroquia y uno de los dones más preciosos de la misericordia Divina".
A veces al santo cura le pasaba que encontraba a algún penitente desalentado y dudoso del perdón de Dios, por la conciencia de haber pecado; entonces él le daba la siguiente increíble y sublime respuesta: "El buen Dios sabe todo. Antes incluso de que se lo confieses, ya sabe que pecarás nuevamente, y sin embargo los perdona. ¡Tan grande es el amor de nuestro Dios que nos impulsa a olvidar voluntariamente lo que venga, con tal de perdonarnos!". "No es el pecador que vuelve a Dios para pedirle perdón, sino Dios mismo el que corre derecho al pecador y lo hace volver a él".
Murió el 4 de agosto de 1859. Lo canonizó el papa Pío XI el 31 de mayo de 1925, quien tres años más tarde, en 1928, lo nombró Patrono de los Párrocos. El Papa Benedicto XVI proclamó a San Juan María Vianney "Patrono de todos los sacerdotes del mundo" el 19 de junio de 2009.
(Cura de Ars, Scritti scelti, Cittá Nova, Roma 1976, p. 72. Para las otras citaciones, cfr. Nodet, Le curé d’Ars. Sa pensée - Son coeur, Xavier Mappus, París 1995, pp. 5, 130, 128)
3. Personalización de la Palabra.
1. El Señor llama a nuestra puerta con el rostro del necesitado, sin embargo muchas veces el “ruido” de nuestras posesiones y diversiones nos impiden escuchar la voz del pobre a nuestra puerta. El rico que recibió bienes en la tierra no supo aprovecharlos compartiendo. Los retuvo para si, y fue insensible al pobre que tenía a la puerta de su casa pero lejos de su corazón.
2. El pobre tiene nombre ante Dios. Dios conoce al humilde y pobre e ignora a los soberbios (cfr. Lc 1,51-53)
3. Responder a la misericordia divina con nosotros lleva consigo la compasión y el perdón (cf. EG, 179). Comporta asimismo escuchar el clamor de los pobres: “La Iglesia, guiada por el Evangelio de la misericordia y por el amor al hombre, escucha el clamor por la justicia y quiere responder a él con todas sus fuerzas” (n. 188).
4. La Misericordia con los más pequeños decide nuestra salvación. Dice el papa Francisco que la misericordia es la llave del Cielo (EG 197). Y para no quedarnos fuera” como el rico, tenemos que abrir el corazón y escuchar atentamente la Palabra de Dios y aprender de Jesús a tener entrañas de misericordia ante el prójimo necesitado.
4. COMPROMISO. La Obra de Misericordia del día para practicar: Consolar al triste
Todos estamos heridos: decepciones, frustraciones, fracasos, desánimos, falta de esperanza, indiferencias, resentimientos. Una de las más bellas labores será consolar al triste, a quien sufre alguna dificultad.
Acompañar a nuestros hermanos en todos los momentos, pero sobre todo en los más difíciles, es poner en práctica el comportamiento de Jesús que se compadecía del dolor ajeno, como hizo con la viuda que llevaba su hijo fallecido en Naím.
5. ORACIÓN DEL DÍA:
6. ORACIONES FINALES: Todo como el día primero
Día 8.
Espíritu Santo, danos manos que estrechan las manos, acercan y dan calor.
Nuestras manos estrechen sus manos, y acerquémoslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad.
(MV 15)
1. ORACION INICIAL.
Oración del Papa Francisco para el Jubileo de la Misericordia. Como el día primero
2. EL SEÑOR HABLA: Lucas 10, 25-37 (o Filipenses 4, 10.14-19)
* Reflexión de la Iglesia:
Los pobres, los abandonados, los enfermos, los marginados son la carne de Cristo. Este es el problema: la carne de Cristo, tocar la carne de Cristo, tomar sobre nosotros este dolor por los pobres... no avergonzarnos, no tener miedo, no tener repugnancia a tocar la carne de Cristo...
“toquen las llagas de Cristo”: las llagas de Jesús que se encuentran haciendo obras de misericordia, dando al cuerpo y también al alma, pero al cuerpo del hermano llagado, porque tiene hambre, porque tiene sed, porque está desnudo, porque es humillado, porque es esclavo, porque está en la cárcel, porque está en el hospital. Estas son las llagas de Jesús hoy. Y Jesús nos pide que hagamos un acto de fe, en Él, pero a través de estas llagas. (cfr. Francisco, Homilía, 05.12.2013).
* Del Diario: Durante la Santa Misa vi al Señor Jesús clavado en la cruz, entre grandes sufrimientos. Un silencioso gemido salía de su Corazón, un momento después dijo: Deseo, deseo la salvación de las almas; ayúdame, hija Mía, a salvar las almas. Une tus sufrimientos a Mi Pasión y ofrécelos al Padre Celestial por los pecadores. (Diario 1932)
* El Santo modelo de Misericordia. (Santos y Beatos que hicieron de la misericordia su estilo de vida. MV 25)
San Juan de Dios. (1495 - 1550)
“No se logra amar verdaderamente la pobreza ajena, si primero no descubrimos nuestra propia miseria”.
Tras escuchar al p. Juan de Avila, sintió el llamado a la conversión y después de confesarse con el santo predicador, se propuso hacerse el loco para recibr las humillaciones de la gente en penitencia por sus pecados. Entonces, repartió entre los pobres todo lo que tenía en su pequeña librería, y empezó a deambular por las calles de la ciudad pidiendo misericordia a Dios por todos su pecados.
La gente lo creyó loco y le atacaron a pedradas y golpes y terminaron llevándole al manicomio. Su estadia en aquel lugar le hizo conocer el infierno por el que pasaban los pacientes y las malas practicas terapéuticas de la época. Asi que cuando quedó libre, con la ayuda del p de Avila, alquila una casa y monta un hospital, donde sin saber mucho de medicina, tratará a los enfermos mentales con mayor eficacia que los médicos de su tiempo; y enseñará con su ejemplo que a ciertos enfermos hay que curarles primero el alma si se quiere obtener después la curación de su cuerpo.
De particular interés era la manera en que Juan recibía y trataba a los "enfermos mentales". Pedro Bargellini escribió sobre él: "Así, carente de estudios de medicina por completo, Juan se mostraba mejor que los mismos médicos, particularmente ante la curación de enfermedades mentales, con lo cual inauguró por anticipado el método psicoanalítico o psicosomático por el que, cuatro siglos más tarde, se haría famoso Freud y sus discípulos".
Así se dedicó a una verdadera "locura de amor": gastando sus energías a ayudar a los enfermos más miserables por amor a Cristo Jesús. Supo acercarse a los pobres, a los enfermos y vivir con ellos donde fuese: en la calle, en las casas que logró con ayudas y en la preparación del hospital. Como fruto de su entrega nació la Orden Hospitalaria
Murió el 8 de marzo de 1550, en Granada, España. Fue canonizado por Alejandro VIII en 1690 y declarado Patrono de los hospitales y enfermos
3. Personalización de la Palabra
1. Los pobres, los abandonados, los enfermos, los marginados son la carne de Cristo. Este es el problema: la carne de Cristo, tocar la carne de Cristo, tomar sobre nosotros este dolor por los pobres... no avergonzarnos, no tener miedo, no tener repugnancia a tocar la carne de Cristo...(Francisco)
2. Jesús es el Buen Samaritano, que no se conforma con sentir compasión, sino que se acerca y extiende su mano para tocar al hombre y ofrecerle así el calor de una mano amiga, sin importarle las normas de pureza, como si le importaron al levita y al sacerdote que dieron un rodeo para no complicarse la vida
3. Amar al prójimo requiere acercarme a los demás. Es urgente mirar, tomar conciencia del hombre postrado, herido en los bordes del camino de la vida, las periferias. La caridad es mas que una obligación moral, una muestra de amor a Dios que te hace signo de la Misericordia. (Cfr. Diario 742). Nos exhorta Francisco: Nuestras manos estrechen sus manos, y acerquémoslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad. (MV 15)
4. Amar al prójimo requiere hacerme prójimo. Prójimo no es aquel que busco, que me simpatiza, o con su dolor atrae mi conmiseración. Es aquel que encuentro de improviso, sin nombre, caído, tal vez, con una postura religiosa o una ideología diferente a mí. Lo perentorio es que esta ahí necesitado. Lo que salva es hacerme prójimo.
4. COMPROMISO. La Obra de Misericordia del día para practicar: Visitar un enfermo.
Cercano a ti hay algún enfermo? O alguna familia en necesidad? Ten presente la caridad de Cristo y busca el modo de acercarte y darle el calor fraterno que alivie su situación
5. ORACIÓN DEL DÍA:
6. ORACIONES FINALES: Todo como el día primero
Día 9.
Espíritu Santo, danos voz misericordiosa.
Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocresía y el egoísmo. (Francisco MV 15)
1. ORACION INICIAL.
Oración del Papa Francisco para el Jubileo de la Misericordia. Como el día primero
2. EL SEÑOR HABLA: Lucas 11, 5-13
* Reflexión de la Iglesia:
«En este Año Jubilar la Iglesia se convierta en el eco de la Palabra de Dios, que resuena fuerte y decidida como palabra y gesto de perdón, de soporte, de ayuda, de amor. Nunca se canse de ofrecer misericordia y sea siempre paciente en el confortar y perdonar. La Iglesia se haga voz de cada hombre y mujer y repita con confianza y sin descanso: "Acuérdate, Señor, de tu misericordia y de tu amor; que son eternos"» (MV 25).
Hay una forma de oración que nos estimula particularmente a la entrega evangelizadora y nos motiva a buscar el bien de los demás: es la intercesión. Miremos por un momento el interior de un gran evangelizador como san Pablo, para percibir cómo era su oración. Esa oración estaba llena de seres humanos: «En todas mis oraciones siempre pido con alegría por todos vosotros [...] porque os llevo dentro de mi corazón» (Flp 1,4.7). Así descubrimos que interceder no nos aparta de la verdadera contemplación, porque la contemplación que deja fuera a los demás es un engaño. (EG 281)
* Del Diario. Jesús: Reza, cuanto puedas, por los agonizantes, impetra para ellos la confianza en Mi misericordia, porque son ellos los que más necesitan la confianza quienes la tienen muy poca. Has de saber que la gracia de la salvación eterna de algunas almas en el último momento dependió de tu oración. Tú conoces todo el abismo de Mi misericordia, entonces recoge de ella para ti y especialmente para los pobres pecadores. Antes el cielo y la tierra se vuelven a la nada, que Mi misericordia deje de abrazar a un alma confiada. (Diario 1777)
Hija Mía, no dejes de proclamar Mi misericordia para aliviar Mi Corazón, que arde del fuego de compasión por los pecadores.
* El Santo modelo de Misericordia. (Santos y Beatos que hicieron de la misericordia su estilo de vida. MV 25)
Santa Faustina Kowalska. La alegría de anunciar la misericordia. (1905 - 1938).
Nació en 1905 en una familia pobre campesina de Polonia, pero llena del amor de Dios. Desde pequeña se destacó por el amor a la oración, laboriosidad, obediencia y sensibilidad con los pobres. Su educación escolar duró apenas tres años. Al cumplir 16 años fue a trabajar de empleada doméstica en casas de familias acomodadas en Łodz.
A los 20 años entró en la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, tomando el nombre de Sor María Faustina. Sirvió como religiosa de esta congregación cumpliendo los deberes de cocinera, jardinera y portera. Su vida, aparentemente ordinaria y monótona, se caracterizó por la extraordinaria profundidad de su unión con Dios. El Señor le pidió que fuese apóstol de su mensaje: “proclama al mundo entero Mi misericordia insondable, no te desanimes por los obstáculos que encuentras proclamando Mi misericordia” (Diario 1142); pedido que ella acogió con profundo amor y entrega
Ella misma se reconoce con el deber de cantar la misericordia y ayudar al Señor a salvar almas. .. “con cada latido de mi corazón deseo glorificar Tu misericordia insondable. Deseo hablar a las almas de Tu bondad e invitarlas a confiar en Tu misericordia. Ésta es mi misión que Tú Mismo me has confiado en esta y en la vida futura.” (Diario 1325)
Murió 5 de octubre de 1938 en Cracovia, Polonia. San Juan Pablo II la canonizó el 30 de abril de 2000, en Roma, el primer Domingo después de Pascua, el Domingo de la Misericordia.
3. Personalización de la Palabra
1. La oración alimenta la confianza. Dios es quien llama al hombre a una relación dialogal. El que reza tiene la certeza de que nunca está solo porque Dios siempre escucha.
2. Es bueno orar como dialogo filial con Dios, pero mas bueno es orar por otros: I “Si oras solamente por ti, serás, el único intercesor en favor tuyo. En cambio, si tú oras por todos, también la oración de todos te aprovechará a ti, pues tú formas también parte del todo. De esta manera, obtendrás una gran recompensa, pues la oración de cada miembro del pueblo se enriquecerá con la oración de todos los demás miembros. En lo cual no existe ninguna arrogancia, sino una mayor humildad y un fruto más abundante. (San Ambrosio)
3. La intercesión es muestra de solidaridad, de misericordia y de comunión. Pues interceder consiste en pedir en favor de otro, ponerse en su lugar para defender o suplicar. La oración a nuestro favor es cuando decimos: “Señor dame, súpleme, úngeme, bendíceme, etc”. La intercesión siempre es a favor de otro.
4. La Intercesión “nos conforma y nos une a la oración de Jesús”, el auténtico intercesor (cfr. catecismo de la Iglesia CEC 2634-2636) Él es nuestro ejemplo a seguir. (cfr. Rom 8,34; Hb 7,25
5. Lo mínimo que puede hacer un cristiano es interceder. Todos estamos llamados a interceder; es una responsabilidad de todos, de la Iglesia. Toda la iglesia está llamada a ser intercesora.
4. COMPROMISO: La Obra de Misericordia del día para practicar: La oración por los vivos y difuntos es un servicio de amor a los seres humanos. en la oración expresamos nuestro amor al otro y confiamos que por virtud de mi oración el amor de Dios actúe saludablemente en la persona por la que oro con la bendición
5. ORACIÓN DEL DÍA: Exprese sus intenciones personales.
6. ORACIONES FINALES:
Oración a la Virgen María. Como el día primero
Oración al Espíritu Santo. Como el día primero (Diario 1411)
Novena de Pentecostés
Queremos ser un “Oasis de Misericordia” por el poder del Espíritu.
«El Espíritu del Señor está sobre mí, por lo cual me ha ungido para evangelizar a los pobres, me ha enviado para anunciar la redención a los cautivos y devolver la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos y para promulgar el año de gracia del Señor».
(Lc 4,16-17).
PRESENTACION.
Una cultura de misericordia
«Estoy convencido de que toda la Iglesia podrá encontrar en este Jubileo la alegría de redescubrir y hacer fecunda la misericordia de Dios, con la cual todos somos llamados a dar consuelo a cada hombre y cada mujer de nuestro tiempo. Lo confiamos a partir de ahora a la Madre de la Misericordia para que dirija a nosotros su mirada y vele en nuestro camino». (Francisco al anunciar el año jubilar, marzo de 2015)
Este pensamiento del Papa Francisco cobra fuerza al prepararnos a Pentecostés. Sabemos bien que no puede haber una pastoral nueva, una Nueva Cultura de Misericordia sino es por la efusión perenne del Espíritu Santo en nuestras vidas. El es el impulsador de toda obra buena. El es quien inspira, prepara y sostiene al creyente en su ser y quehacer como testigos de Cristo en el mundo. El es quien nos hace reconocer las situaciones de oscuridad con Su luz que toca nuestras realidades.
La acción del Espíritu en cada bautizado y en la comunidad cristiana confiere una vida nueva al constituirnos en su «templo» (cfr.1 Cor 3,16-17). El da vigor al Cuerpo de Cristo haciéndolo “extensión” de Su presencia y acción:
El nos hace sus ojos y sus oídos en la tierra. Solo con su poder y su guía podremos reconocer tantas “situaciones de precariedad y sufrimiento que existen en el mundo hoy! Tántas heridas que sellan la carne de muchos que no tienen voz porque su grito se ha debilitado y silenciado a causa de la indiferencia de los pueblos ricos.”
El nos hace sus manos en la tierra. El equipa al creyente para enfrentar el llamado “a curar aún más estas heridas, a aliviarlas con el óleo de la consolación, a vendarlas con la misericordia y a curarlas con la solidaridad y la debida atención.”
El nos hace su voz en la tierra. “nos impulsa a abrir las puertas para salir, para anunciar y dar testimonio de la bondad del Evangelio, para comunicar el gozo de la fe, del encuentro con Cristo. El Espíritu Santo es el alma de la misión... da el valor para recorrer los caminos del mundo llevando el Evangelio.” (Francisco, a los movimientos eclesiales en la solemnidad de Pentecostés. 19 de mayo de 2013)
El Espíritu Santo es el don por excelencia de Cristo resucitado a sus discípulos. El don precioso El Espíritu Santo nos muestra el horizonte y nos impulsa a las periferias existenciales para tocar la humanidad sufriente con las manos de la misericordia.
Es el «Consolador», que inspira nuestro cometido en las Obras de Misericordia Corporales y espirituales
La Novena de Pentecostés es “una gran oración, que la Iglesia con Jesús eleva al Padre, para que renueve la efusión del Espíritu Santo. Que cada uno de nosotros, cada grupo, cada movimiento, en la armonía de la Iglesia, se dirija al Padre para pedirle este don.” (Francisco, ibid. 19 de mayo de 2013)
Vivamos esta novena implorando el Espíritu Santo que anime nuestro obrar para que se cumpla el deseo jubilar que "¡Cómo deseo que los años por venir estén impregnados de misericordia para poder ir al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios!" (MV 5)
Te ofrezco una Novena de Pentecostés inspirado en el llamamiento del Papa a ser instrumentos de sanación con la misericordia según dice en la Bula Misericordiae vultus: “En este Jubileo la Iglesia será llamada a curar aún más estas heridas, a aliviarlas con el óleo de la consolación, a vendarlas con la misericordia y a curarlas con la solidaridad y la debida atención.” (MV 15). Tarea que se explicita en las obras de Misericordia que también el papa nos invita a reflexionar y practicar en este Año Jubilar (cfr. MV 15,2). Para lograrlo nos acogemos bajo los rayos de la misericordia que derrama Su gracia en nosotros, pues sabemos que el Espíritu Santo será fuerza y unción sanadora (cfr. Lc 4, 16-17)
En esta Novena de Pentecostés cada día acogemos un reto del Papa, escuchamos la Voz de Dios que nos enseña y confronta; Contemplamos el ejemplo de un santo, que “en su decir y pensar fue capaz de entrar en “la profundidad de la misericordia divina” (cfr. MV 25) y clamamos al Espíritu santo nos unja para llevar a la práctica el reto del Papa.
Día 1. Llamados a curar heridas, aliviarlas con el óleo de la consolación, y vendarlas con la misericordia. (cfr. MV 15) Lucas 4,16-21
¡Cuántas situaciones de precariedad y sufrimiento existen en el mundo hoy! Cuántas heridas sellan la carne de muchos que no tienen voz porque su grito se ha debilitado y silenciado a causa de la indiferencia de los pueblos ricos. En este Jubileo la Iglesia será llamada a curar aún más estas heridas, a aliviarlas con el óleo de la consolación, a vendarlas con la misericordia y a curarlas con la solidaridad y la debida atención.
Día 2. Misericordiosos como el Padre
Día 3. Espíritu Santo, danos el don de la Misericordia.
Día 4. Dejarnos conducir por el Espíritu.
Día 5. Espíritu Santo, danos un corazón misericordioso
En este Año Santo, podremos realizar la experiencia de abrir el corazón a cuantos viven en las más contradictorias periferias existenciales, que con frecuencia el mundo moderno dramáticamente crea. (Francisco MV 15,2)
Día 6. Espíritu Santo, danos ojos misericordiosos.
Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad. (Francisco MV 15,2)
Día 7. Espíritu Santo, danos oídos provocados a escuchar
Sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio. (Francisco MV 15,2)
Día 8. Espíritu Santo, danos manos que estrechan las manos, acercan y dan calor.
Nuestras manos estrechen sus manos, y acerquémoslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad. (Francisco MV 15,2)
Día 9. Espíritu Santo, danos voz misericordiosa.
Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocresía y el egoísmo. (Francisco MV 15,2)
El mundo tiene necesidad de hombres llenos de Espíritu Santo, que con fe dejan que el Espíritu de Dios irrumpa en ellos y florezcan los dones divinos, que les hagan testigos de la Misericordia por acción, con palabra y por oración (cfr. Diario santa Faustina 742). Preparémonos pues, para celebrar Pentecostés este Año Jubilar, ayudados por el Espíritu Santo, y logremos que la misericordia sea una de las características buenas y hermosas de nuestras vidas.
Por una fructífera Novena de Pentecostés.
P. Ricardo Giraldo Munera SES
Día 1.
Llamados a curar heridas, aliviarlas con el óleo de la consolación, y vendarlas con la misericordia. (cfr. MV 15)
«El Espíritu del Señor está sobre mí, El me ha ungido para evangelizar a los pobres, me ha enviado para anunciar la redención a los cautivos y devolver la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos y para promulgar el año de gracia del Señor».
(Lc 4,16-17).
1. ORACION INICIAL.
Oración del Papa Francisco para el Jubileo de la Misericordia
Señor Jesucristo, tú nos has enseñado a ser misericordiosos como el Padre del cielo, y nos has dicho que quien te ve, lo ve también a Él. Muéstranos tu rostro y obtendremos la salvación.
Tu mirada llena de amor liberó a Zaqueo y a Mateo de la esclavitud del dinero; a la adúltera y a la Magdalena de buscar la felicidad solamente en una creatura; hizo llorar a Pedro luego de la traición, y aseguró el Paraíso al ladrón arrepentido.
Haz que cada uno de nosotros escuche como propia la palabra que dijiste a la samaritana: ¡Si conocieras el don de Dios!
Tú eres el rostro visible del Padre invisible, del Dios que manifiesta su omnipotencia sobre todo con el perdón y la misericordia: haz que, en el mundo, la Iglesia sea el rostro visible de Ti, su Señor, resucitado y glorioso.
Tú has querido que también tus ministros fueran revestidos de debilidad para que sientan sincera compasión por los que se encuentran en la ignorancia o en el error: haz que quien se acerque a uno de ellos se sienta esperado, amado y perdonado por Dios.
Manda tu Espíritu y conságranos a todos con su unción para que el Jubileo de la Misericordia sea un año de gracia del Señor y tu Iglesia pueda, con renovado entusiasmo, llevar la Buena Nueva a los pobres proclamar la libertad a los prisioneros y oprimidos y restituir la vista a los ciegos.
Te lo pedimos por intercesión de María, Madre de la Misericordia, a ti que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos.
Amén.
2. EL SEÑOR HABLA. Lucas 4,16-21
* La voz de la Iglesia:
La Iglesia tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio, que por su medio debe alcanzar la mente y el corazón de toda persona. La Esposa de Cristo hace suyo el comportamiento del Hijo de Dios que sale a encontrar a todos, sin excluir ninguno. En nuestro tiempo, en el que la Iglesia está comprometida en la nueva evangelización, el tema de la misericordia exige ser propuesto una vez más con nuevo entusiasmo y con una renovada acción pastoral. Es determinante para la Iglesia y para la credibilidad de su anuncio que ella viva y testimonie en primera persona la misericordia. Su lenguaje y sus gestos deben transmitir misericordia para penetrar en el corazón de las personas y motivarlas a reencontrar el camino de vuelta al Padre. La primera verdad de la Iglesia es el amor de Cristo. De este amor, que llega hasta el perdón y al don de sí, la Iglesia se hace sierva y mediadora ante los hombres. Por tanto, donde la Iglesia esté presente, allí debe ser evidente la misericordia del Padre. En nuestras parroquias, en las comunidades, en las asociaciones y movimientos, en fin, dondequiera que haya cristianos, cualquiera debería poder encontrar un oasis de misericordia. (MV 12)
* Del Diario: Jesús a santa Faustina: Sé siempre misericordiosa como Yo soy misericordioso. Ama a todos por amor a Mí, también a tus más grandes enemigos, para que Mi misericordia pueda reflejarse plenamente en tu corazón. (Diario 1695)
* El Santo modelo de Misericordia. (Santos y Beatos que hicieron de la misericordia su estilo de vida. Porque en su decir y pensar fueron capaces de entrar en “la profundidad de la misericordia divina”.MV 25)
Teresa de Calcuta (1910-1997)
“De sangre soy albanesa. De ciudadanía, India. En lo referente a la fe, soy una monja Católica. Por mi vocación, pertenezco al mundo. En lo que se refiere a mi corazón, pertenezco totalmente al Corazón de Jesús”.
De pequeña estatura, firme como una roca en su fe, a Madre Teresa de Calcuta le fue confiada la misión de proclamar la sed de amor de Dios por la humanidad, especialmente por los más pobres entre los pobres. “Dios ama todavía al mundo y nos envía a ti y a mi para que seamos su amor y su compasión por los pobres”.
En 1946, durante un viaje de Calcuta a Darjeeling para realizar su retiro anual, Madre Teresa recibió su “inspiración,” su “llamada dentro de la llamada”. Ese día, de una manera que nunca explicaría, la sed de amor y de almas se apoderó de su corazón y el deseo de saciar la sed de Jesús se convirtió en la fuerza motriz de toda su vida. Durante las sucesivas semanas y meses, mediante locuciones interiores y visiones, Jesús le reveló el deseo de su corazón de encontrar “víctimas de amor” que “irradiasen a las almas su amor”. “Ven y sé mi luz”, Jesús le suplicó. “No puedo ir solo”. Le reveló su dolor por el olvido de los pobres, su pena por la ignorancia que tenían de Él y el deseo de ser amado por ellos. Le pidió a Madre Teresa que fundase una congregación religiosa, Misioneras de la Caridad, dedicadas al servicio de los más pobres entre los pobres. Pasaron casi dos años de pruebas y discernimiento antes de que Madre Teresa recibiese el permiso para comenzar. El 17 de agosto de 1948 se vistió por primera vez con el sari blanco orlado de azul y atravesó las puertas de su amado convento de Loreto para entrar en el mundo de los pobres.
Fue un alma llena de la luz de Cristo, inflamada de amor por Él y ardiendo con un único deseo: “saciar su sed de amor y de almas”. Comenzaba cada día entrando en comunión con Jesús en la Eucaristía y salía de casa, con el rosario en la mano, para encontrar y servir a Jesús en “los no deseados, los no amados, aquellos de los que nadie se ocupaba”.
Toda la vida y el trabajo de Madre Teresa fue un testimonio de la alegría de amar, de la grandeza y de la dignidad de cada persona humana, del valor de las cosas pequeñas hechas con fidelidad y amor, y del valor incomparable de la amistad con Dios.
Madre Teresa nos dejó el ejemplo de una fe sólida, de una esperanza invencible y de una caridad extraordinaria. Su respuesta a la llamada de Jesús, “Ven y sé mi luz”, hizo de ella una Misionera de la Caridad, una “madre para los pobres”, un símbolo de compasión para el mundo y un testigo viviente de la sed de amor de Dios. (cfr. http://www.vatican.va)
3. Personalización de la Palabra
1. Nuestra vocación. Estamos llamados a vivir como ungidos, llenos del Espíritu Santo, para ser testigos de que Cristo vive y es la salvación del mundo
2. Lo que necesita el mundo hoy es hombres que se reconozcan ungidos por el Espíritu Santo y dispuestos a encontrarse con los hombres como dispensadores de la Misericordia sin excusas ni justificaciones.
3. La Iglesia siente la urgencia de anunciar la misericordia de Dios. Su vida es auténtica y creíble cuando con convicción hace de la misericordia su anuncio. Ella sabe que la primera tarea, sobre todo en un momento como el nuestro, lleno de grandes esperanzas y fuertes contradicciones, es la de introducir a todos en el misterio de la misericordia de Dios, contemplando el rostro de Cristo. La Iglesia está llamada a ser el primer testigo veraz de la misericordia, profesándola y viviéndola como el centro de la Revelación de Jesucristo. (MV 25)
4. COMPROMISO. La Obra de Misericordia del día para practicar:
Ejercitar alguno de los tres grados de la misericordia. Una obra de Misericordia, de cualquier tipo que sea. Una palabra de Misericordia; si no puedes llevar a cabo una obra de misericordia, ayuda con tus palabras. O por oración. Si no puedes mostrar misericordia por medio de obras o palabras, siempre puedes mostrarla por medio de la oración. (cfr. DSF 163)
5. ORACIÓN DEL DÍA: Exprese sus intenciones personales.
6. ORACIONES FINALES:
Oración a la Virgen María.
Oh Dios, cuya misericordia no tiene límites, concédenos, por intercesión de la Virgen María, Madre de misericordia, conocer tu bondad en la tierra, ser misericordiosos con nuestros hermanos, para poder alcanzar tu misericordia.
Por nuestro Señor Jesucristo.
María, Madre de misericordia. Ruega por nosotros.
Oración al Espíritu Santo (Diario 1411)
Oh Espíritu de Dios, Espíritu de verdad y de luz, vive en mi alma constantemente con Tu gracia divina.
Que Tu soplo disipe las tinieblas, y que las buenas obras se multipliquen en Tu luz.
Espíritu de Dios, Espíritu de amor y de misericordia, que infundes en mi corazón el bálsamo de confianza, Tu gracia afirma mi alma en el bien, dándole la fuerza irresistible, la perseverancia.
Oh Espíritu de Dios, Espíritu de paz y de alegría, que confortas mi corazón sediento y viertes en él la fuente viva del amor de Dios, y lo haces impávido para la batalla.
Oh Espíritu de Dios, huésped amabilísimo de mi alma, por mi parte deseo ser fiel a Ti. Tanto en los días de alegría como en los tormentos, deseo siempre vivir en Tu presencia, oh Espíritu de Dios.
Oh Espíritu de Dios que penetras mi ser en su totalidad, y me das a conocer Tu vida divina, trina, y me confías los secretos de tu esencia divina, y unida a Ti de este modo, viviré por la eternidad.
Día 2.
“Misericordiosos como el Padre” (Lc. 6, 36)
Considera el amor al prójimo:
¿es Mi amor lo que te guía en el amor al prójimo? (DSF 1768)
1. ORACION INICIAL.
Oración del Papa Francisco para el Jubileo de la Misericordia. Como el día primero
2. EL SEÑOR HABLA. Salmo 145,8-9.14-20
* La voz de la Iglesia:
Queremos vivir este Año Jubilar a la luz de la palabra del Señor: Misericordiosos como el Padre. El evangelista refiere la enseñanza de Jesús: “Sed misericordiosos, como el Padre vuestro es misericordioso” (Lc 6,36). Es un programa de vida tan comprometedor como rico de alegría y de paz. El imperativo de Jesús se dirige a cuantos escuchan su voz (cfr Lc 6,27). Para ser capaces de misericordia, entonces, debemos en primer lugar colocarnos a la escucha de la Palabra de Dios. Esto significa recuperar el valor del silencio para meditar la Palabra que se nos dirige. De este modo es posible contemplar la misericordia de Dios y asumirla como propio estilo de vida. (Francisco, MV 13)
* Del Diario: Nos parecemos más a Dios cuando perdonamos al prójimo. Dios es amor, bondad y misericordia....
Jesús: Cada alma y especialmente el alma consagrada debe reflejar en sí Mi misericordia. Mi Corazón está colmado de piedad y de misericordia para todos. El corazón de Mi esposa tiene que ser semejante a Mi Corazón, de su corazón tiene que brotar el manantial de Mi misericordia para las almas, si no la desconoceré. (Diario 1148)
* El Santo modelo de Misericordia. (Santos y Beatos que hicieron de la misericordia su estilo de vida. MV 25)
Recordamos al Beato Miguel Sopoćko, (1888-1975), que tuvo el privilegio de ser director espiritual de santa Faustina. A través de ella, entró en relación directa con el misterio de las revelaciones de Jesús Misericordioso a sor Faustina. Aunque en un primer instante le costaba entender la experiencia de sor Faustina, no se cerró y profundizo con la investigación y la oración el Misterio de la Divina Misericordia.
Hizo de la Misericordia su programa de vida: “El confiar en la Misericordia Divina, difundir el culto de esa misericordia entre otros, sacrificarle sin límite todos mis pensamientos, palabras y actos sin la menor sombra de buscar a mí mismo, será la regla general del resto de mi vida, con la ayuda de esta infinita misericordia”
Profundo conocedor y apóstol de la Divina Misericordia, trabajó incansablemente en los fundamentos bíblicos, teológicos y pastorales para explicar la doctrina de la Divina Misericordia, y obtener la aprobación oficial eclesiásticas para la devoción a la Divina Misericordia.
Pero su apostolado no fue solo intelectual o devocional. Fue un testimonio vivo de misericordia para con los pobres y necesitados de consuelo en el sacramento de la confesión y, siguiendo las revelaciones de santa Faustina, fundó la Congregación de las Hermanas de la Divina Misericordia.
En él recordamos a los sacerdotes directores espirituales que, a pesar de sus propias limitaciones, o las dudas que a veces pueden tener, están dispuestos a acompañar a los fieles en el camino de crecimiento espiritual y a ayudarles a discernir la voluntad divina.
Murió el 15 de febrero de 1975, en Bialystok, Polonia. Fue beatificado el 28 de septiembre de 2008, bajo el pontificado de Benedicto XVI.
3. Personalización de la Palabra
1. El mayor modelo de Misericordia es Jesucristo: Enseñó misericordia (Mt 5,7; 9,13; 23,23). Constantemente mostró Su compasión (Mt 9,36; 15,32; 23,37; Lucas 7:13) y en ocasiones estuvo tan lleno de misericordia que lloró (Juan 11,35). La misericordia de Jesús incluyó atención y preocupación por los niños (Mt 19,14). La parábola del Buen Samaritano es una de las más clásicas historias sobre la misericordia (Lucas 10,30-37).
2. Tener misericordia Involucra acción. Su espíritu compasivo, se plasmó en hechos concretos de misericordia: Sanando todo tipo de dolencias, a los ciegos, a los enfermos y a los leprosos; alimenta a las multitudes. Acogía y comía con los pecadores. Siempre que Jesús se conmovía ante el sufrimiento, hacía algo al respecto. La prueba mayor de su Misericordia es la Cruz.
3. La misericordia posee un valor que sobrepasa los confines de la Iglesia. (MV 23). Practicar la Misericordia es un camino que crea lazos de fraternidad entre los hombres.
4. COMPROMISO. La Obra de Misericordia del día para practicar:
Hoy "Si gozas de salud y eres rico, alivia la necesidad de quien está enfermo y es pobre; si no has caído, ayuda a quien ha caído y vive en el sufrimiento; si estás alegre, consuela a quien está triste; si eres afortunado, ayuda a quien ha sido mordido por la desventura. Demuestra a Dios tu agradecimiento por ser uno de los que pueden hacer el bien, y no de los que necesitan ayuda... No seas rico sólo en bienes, sino en piedad; no sólo en oro, sino también en virtud, o mejor, sólo en esta. Supera la fama de tu prójimo teniendo más bondad que todos; conviértete en Dios para el desventurado, imitando la misericordia de Dios" (san Gregorio Nacianzeno Oratio 14, 26 de pauperum amore: PG 35, 892 bc).
5. ORACIÓN DEL DÍA: Exprese sus intenciones personales.
6. ORACIONES FINALES:
Oración a la Virgen María. Como el día primero.
Oración al Espíritu Santo. Como el día primero.
Día 3.
Espíritu Santo, danos el don de la Misericordia.
1. ORACION INICIAL.
Oración del Papa Francisco para el Jubileo de la Misericordia. Como el día primero
2. EL SEÑOR HABLA: 1 Corintios 13,1-8
* Reflexión de la Iglesia:
Misericordia es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad. Misericordia es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es la vía que une a Dios y al hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados sin tener en cuenta el límite de nuestro pecado”. (Francisco, MV 2)
“Con la mirada fija en Jesús y en su rostro misericordioso podemos percibir el amor de la Santísima Trinidad. La misión que Jesús ha recibido del Padre ha sido la de revelar el misterio del amor divino en plenitud. «Dios es amor» (1 Jn 4, 8.16), afirma por primera y única vez en toda la Sagrada Escritura el evangelista Juan. Este amor se ha hecho ahora visible y tangible en toda la vida de Jesús. Su persona no es otra cosa sino amor. Un amor que se dona gratuitamente. Sus relaciones con las personas que se le acercan dejan ver algo único e irrepetible. Los signos que realiza, sobre todo hacia los pecadores, hacia las personas pobres, excluidas, enfermas y sufrientes llevan consigo el distintivo de la misericordia. En Él todo habla de misericordia. Nada en Él es falto de compasión” (Francisco, MV 8).
* Del Diario. Jesús: “Soy el Amor y la Misericordia Mismos. Cuando un alma se acerca a Mí con confianza, la colmo con tal abundancia de gracias que ella no puede contenerlas en sí misma, sino que las irradia sobre otras almas. (Diario, 1074)
* El Santo modelo de Misericordia.
Santa María, Madre de la Misericordia...
Ninguno como María ha conocido la profundidad el misterio de Dios hecho hombre. Todo en su vida fue plasmado por la presencia de la misericordia hecha carne. La Madre del Crucificado Resucitado entró en el santuario de la misericordia divina porque participó íntimamente en el misterio de su amor.
Elegida para ser la Madre del Hijo de Dios, María estuvo preparada desde siempre para ser Arca de la Alianza entre Dios y los hombres. Custodió en su corazón la divina misericordia en perfecta sintonía con su Hijo Jesús. Su canto de alabanza, en el umbral de la casa de Isabel, estuvo dedicado a la misericordia que se extiende “de generación en generación” (Lc 1,50).
Al pie de la cruz, María junto con Juan, el discípulo del amor, es testigo de las palabras de perdón que salen de la boca de Jesús. El perdón supremo ofrecido a quien lo ha crucificado nos muestra hasta dónde puede llegar la misericordia de Dios. María atestigua que la misericordia del Hijo de Dios no conoce límites y alcanza a todos sin excluir ninguno. (Francisco. MV 24)
3. Personalización de la Palabra.
1. La Trinidad, fuente de Misericordia. Afirma el Papa Francisco: “Desde el corazón de la Trinidad, desde la intimidad más profunda del misterio de Dios, brota y corre sin parar el gran río de la misericordia. Esta fuente nunca podrá agotarse, sin importar cuántos sean los que a ella se acerquen. Cada vez que alguien tendrá necesidad podrá venir a ella, porque la misericordia de Dios no tiene fin.” (MV 25)
2. La misericordia es un don divino al hombre
- Don del Padre porque nos entrega a su Unigénito. (cfr. Jn 3, 16-17).
- Don del Hijo, que se entrega a nosotros para revelarnos la misericordia del Padre: (cfr. Jn 10, 17).
- Don del Espíritu Santo (cfr. Lc 4, 18-19).
3. Tener misericordia se puede traducir como: tener conmiseración; tener compasión de alguien; favorecer al prójimo. Es la capacidad, guiada por el Espíritu Santo, para manifestarse prácticamente, con compasión y amor jovial a los demás. No es una simple emoción o sentimiento de lástima; más bien es un sentimiento sobrenatural de compasión profunda.
4. El Apóstol nos exhorta a que pidamos tener espíritu de Misericordia. (Gal 6,9).
3. COMPROMISO:
Jesús: Considera el amor al prójimo: ¿es Mi amor lo que te guía en el amor al prójimo?, ¿rezas por los enemigos?, ¿deseas el bien a quienes te han entristecido o te han ofendido de cualquier modo? Has de saber que cualquier cosa buena que hagas a cualquier alma, la acojo como si la hubieras hecho a Mi Mismo. (Diario 1768)
“Pidamos al Señor que nos haga entender la ley del amor... ¡Cuánto bien nos hace amarnos los unos a los otros en contra de todo! ... «¡No nos cansemos de hacer el bien!» (EG n.101)
5. ORACIÓN DEL DÍA:
6. ORACIONES FINALES: Todo como el día primero
Día 4.
Dejarnos conducir por el Espíritu.
1. ORACION INICIAL.
Oración del Papa Francisco para el Jubileo de la Misericordia. Como el día primero
2. EL SEÑOR HABLA: Hechos 8,26-39
* Reflexión de la Iglesia:
¡Cuántas situaciones de precariedad y sufrimiento existen en el mundo hoy! Cuántas heridas sellan la carne de muchos que no tienen voz porque su grito se ha debilitado y silenciado a causa de la indiferencia de los pueblos ricos. En este Jubileo la Iglesia será llamada a curar aún más estas heridas, a aliviarlas con el óleo de la consolación, a vendarlas con la misericordia y a curarlas con la solidaridad y la debida atención. (MV 15,1)
* Del Diario:
Un alma noble y delicada en todo ve a Dios, lo encuentra en todas partes, sabe encontrar a Dios incluso en las cosas más insignificantes. Para ella todo tiene algún significado, aprecia mucho todo, agradece a Dios por cada cosa, de cada cosa saca provecho para el alma y dirige a Dios toda alabanza... Sigue fielmente el más pequeño soplo del Espíritu Santo, goza por este Huésped espiritual y se agarra a Él como un niño a la madre. Allí otras almas se detienen y asustan. Ella sigue adelante sin temor y sin dificultad. (Diario 148)
* El Santo modelo de Misericordia. (Santos y Beatos que hicieron de la misericordia su estilo de vida. MV 25)
Santa Laura Montoya (1874-1949)
«Ruego por los que creerán en mí por la palabra de ellos, para que sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros» (Jn 17,20). Santa Laura Montoya fue instrumento de evangelización primero como maestra y después como madre espiritual de los indígenas, a los que infundió esperanza, acogiéndolos con ese amor aprendido de Dios, y llevándolos a Él con una eficaz pedagogía que respetaba su cultura y no se contraponía a ella. En su obra de evangelización Madre Laura se hizo verdaderamente toda a todos, según la expresión de san Pablo (cf. 1 Co 9,22). También hoy sus hijas espirituales viven y llevan el Evangelio a los lugares más recónditos y necesitados, como una especie de vanguardia de la Iglesia.
Esta primera santa nacida en la hermosa tierra colombiana nos enseña a ser generosos con Dios, a no vivir la fe solitariamente —como si fuera posible vivir la fe aisladamente—, sino a comunicarla, a irradiar la alegría del Evangelio con la palabra y el testimonio de vida allá donde nos encontremos. En cualquier lugar donde estemos, irradiar esa vida del Evangelio. Nos enseña a ver el rostro de Jesús reflejado en el otro, a vencer la indiferencia y el individualismo, que corroe las comunidades cristianas y corroe nuestro propio corazón, y nos enseña a acoger a todos sin prejuicios, sin discriminación, sin reticencia, con auténtico amor, dándoles lo mejor de nosotros mismos y, sobre todo, compartiendo con ellos lo más valioso que tenemos, que no son nuestras obras o nuestras organizaciones, no. Lo más valioso que tenemos es Cristo y su Evangelio... Fidelidad a Jesucristo y a su Evangelio, para anunciarlo con la palabra y con la vida, dando testimonio del amor de Dios con nuestro amor, con nuestra caridad hacia todos: los santos que hemos proclamado hoy son ejemplos luminosos de esto, y esto nos ofrecen sus enseñanzas, pero también cuestionan nuestra vida de cristianos: ¿Cómo es mi fidelidad al Señor? Llevemos con nosotros esta pregunta para pensarla durante la jornada: ¿Cómo es mi fidelidad a Cristo? ¿Soy capaz de «hacer ver» mi fe con respeto, pero también con valentía? ¿Estoy atento a los otros? ¿Me percato del que padece necesidad? ¿Veo a los demás como hermanos y hermanas a los que debo amar? (Francisco, Homilía en su canonización. Mayo 12 2013)
3. Personalización de la Palabra
1. El Encuentro de dos personas: el etíope que busca la luz, y Felipe, el cristiano que ha experimentado a Cristo, la Palabra Viva.
El etíope leia las Santas Escrituras, pero por si mismo no pudo entenderla. Dios podía haberle dado su Espíritu. Nos enseña asi que para entender era necesario un maestro autorizado. Dios le ayuda a mediante un maestro de la Iglesia: el diácono Felipe.
2. Felipe. Algo que debemos aprender de Felipe es que él estaba atento a la voz de Dios, y pendiente de lo que el Señor quería que él hiciera. Motivado por el Espíritu Santo, Felipe fue obediente, y se dirigió solo por el camino poco transitado entre Jerusalén y Gaza. Precisamente allí, en el lugar menos esperado, el Señor tenía planeado un encuentro con alguien necesitado de la luz del Evangelio.
3. Hay necesidades espirituales, entre las cuales es fundamental lo que se refiere a la educación y la cultura: “En la raíz de la pobreza de tantos pueblos se hallan también formas diversas de indigencia cultural y de derechos culturales no reconocidos. El compromiso por la educación y la formación de la persona constituye, en todo momento, la primera solicitud de la acción social de los cristianos”. (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia CDSI, 557).
La Divina Misericordia nos pide: “Deseo la salvación de las almas. ayúdame a salvar almas” (cfr. Diario 1032).
4. "Los que enseñan la justicia a la multitud, brillarán como las estrellas a perpetua eternidad" (Dan. 12, 3b).
4. COMPROMISO.
La Obra de Misericordia del día para practicar: Enseñar al que no sabe.
Este día piensa a quien le puedes enseñar algo, bajo la dirección del Espíritu Santo, que le ayude a su crecimiento como persona, como creyente, ya sea directamente, de palabra o a través de escritos, por cualquier medio de comunicación .
5. ORACIÓN DEL DÍA:
6. ORACIONES FINALES: Todo como el día primero
Día 5.
Espíritu Santo, danos un corazón misericordioso
En este Año Santo, podremos realizar la experiencia de abrir el corazón a cuantos viven en las más contradictorias periferias existenciales, que con frecuencia el mundo moderno dramáticamente crea. (Francisco MV 15,2)
1. ORACION INICIAL.
Oración del Papa Francisco para el Jubileo de la Misericordia. Como el día primero
2. EL SEÑOR HABLA: Lucas 7,36-50
* Reflexión de la Iglesia:
La Iglesia es madre de corazón abierto que sabe acoger, recibir, especialmente a quien tiene necesidad de mayor cuidado, que está en mayor dificultad. La Iglesia, como la quería Jesús, es la casa de la hospitalidad. Y cuánto bien podemos hacer si nos animamos a aprender este lenguaje de la hospitalidad, este lenguaje de recibir, de acoger. Cuántas heridas, cuánta desesperanza se puede curar en un hogar donde uno se pueda sentir recibido. Para eso hay que tener las puertas abiertas, sobre todo las puertas del corazón. (Francisco, homilía en Ñu Guazú, Paraguay. Julio 12 de 2015)
* Del Diario: Jesús: “Has de saber, que Mi Corazón es la Misericordia Misma. Hija Mía, deseo que tu corazón sea la sede de Mi misericordia. Deseo que esta misericordia se derrame sobre el mundo entero a través de tu corazón. Cualquiera que se acerque a ti, no puede retirarse sin confiar en esta misericordia mía que tanto deseo para las almas.” (Diario, 1777)
3. Personalización de la Palabra
Texto apropiado para esta Personalización de la Palabra es la homilía del Papa Francisco citada:
1. El Evangelio (cf. Mc 6,7-12). nos presenta la cédula de identidad del cristiano. Su carta de presentación, su credencial.
Jesús llama a sus discípulos y los envía dándoles reglas claras, y precisas. Los desafía con una serie de actitudes, comportamientos que deben tener. (cf. Mc 6,8-11). Parecería algo imposible.
2. Podríamos concentrarnos en las palabras: «pan», «dinero», «alforja», «bastón», «sandalias», «túnica». Y es lícito. Pero me parece que hay una palabra clave, que podría pasar desapercibida frente a la contundencia de las que acabo de enumerar.
Una palabra central en la espiritualidad cristiana, en la experiencia del discipulado: hospitalidad. Jesús como buen maestro, pedagogo, los envía a vivir la hospitalidad... Los envía a aprender una de las características fundamentales de la comunidad creyente. Podríamos decir que cristiano es aquel que aprendió a hospedar, que aprendió a alojar.
3. Jesús, no los envía como poderosos, como dueños, jefes, o cargados de leyes, normas; por el contrario, les muestra que el camino del cristiano es simplemente transformar el corazón. El suyo y ayudar a transformar el de los demás. Aprender a vivir de otra manera, con otra ley, bajo otra norma. Es pasar de la lógica del egoísmo, de la clausura, de la lucha, de la división, de la superioridad, a la lógica de la vida, de la gratuidad, del amor. De la lógica del dominio, del aplastar, manipular, a la lógica del acoger, recibir, y cuidar.
4. Son dos las lógicas que están en juego, dos maneras de afrontar la vida, y de afrontar la misión.
Cuántas veces pensamos la misión en base a proyectos o programas. Cuantas veces imaginamos la evangelización en torno a miles de estrategias, tácticas, maniobras, artimañas, buscando que las personas se conviertan en base a nuestros argumentos. Hoy el Señor nos lo dice muy claramente: en la lógica del Evangelio no se convence con los argumentos, con las estrategias, con las tácticas, sino simplemente aprendiendo a alojar, a hospedar.
5. Hospitalidad con el hambriento, con el sediento, con el forastero, con el desnudo, con el enfermo, con el preso, (cf. Mt 25,34-37) con el leproso, con el paralítico. Hospitalidad con el que no piensa como nosotros, con el que no tiene fe o la ha perdido. Y a veces por culpa nuestra. Hospitalidad con el perseguido, con el desempleado. ... Hospitalidad con el pecador, porque cada uno de nosotros también lo es. (Francisco. Julio 12 de 2015)
* El Santo modelo de Misericordia. (Santos y Beatos que hicieron de la misericordia su estilo de vida. MV 25)
San Pedro Claver. (1580 - 1654)
Misionero jesuita español que desempeñó una vasta labor evangelizadora en Cartagena de Indias, bautizando y adoctrinando a los esclavos que llegaban de África.
Nacido en Verdú, España, llego a América en 1610, como Jesuita, siendo ordenado sacerdote en Cartagena en 1616. Inspirado por su maestro jesuita Alonso de Sandoval, quien, en contra del dominante ambiente esclavista, recibía con afecto y bautizaba a la gran multitud de esclavos procedentes de Africa que llegaban a Cartagena en un estado calamitoso, el día de sus votos perpetuos firmó: «Pedro Claver, esclavo de los negros para siempre», y así se entregó en cuerpo y alma a ellos.
Apenas llegaban los barcos negreros, Pedro, acompañado de otro hermano jesuita y de interpretes buscaba los esclavos en las bodegas, llevándoles frutas y otros artículos para aliviar su dolor y les hablaba “no con lengua, sino con manos y obras que como vienen tan persuadidos de que los traen para comerlos, hablarles de otra manera fuera sin provecho. Asentámonos después, o arrodillámonos junto a ellos, les lavamos los rostros y vientres con vino, y alegrándolos, y acariciando mi compañero a los suyos, y yo a los míos, les comenzamos a poner delante cuantos motivos naturales hay para alegrar a un enfermo” (Carta a su superior, 31 mayo de 1627) dándoles, de este modo, un sentido de dignidad humana
Su entrega abnegada a los esclavos es un modelo admirable de la praxis cristiana del amor y del ejercicio de los derechos humanos.
Fue canonizado en 1888 por el Papa León XIII y patrono de las misiones entre los negros en 1896 y defensor de los derechos humanos en 1985
4. COMPROMISO. La Obra de Misericordia del día para practicar: Dar buen consejo al que lo necesita
Dar buen consejo al que lo necesita es sobre todo una actitud del corazón; es un acto de acogida al otro para entenderle, comprenderle. Es un “involucrase” con el para acompañarle, sin manipulación ni pretendiendo guiar su vida a nuestroa manera, respetando su interioridad. Es querer ayudar, consolar, estimular, fortalecer con un corazón bueno y magnánimo, buscando el auténtico bien de esa persona. Así también, quien pretenda dar un buen consejo debe, primeramente, estar en sintonía con Dios, ya que no se trata de dar opiniones personales, sino de aconsejar bien al necesitado de guía.
5. ORACIÓN DEL DÍA:
6. ORACIONES FINALES: Todo como el día primero
Día 6.
Espíritu Santo, danos ojos misericordiosos.
Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad. (Francisco MV 15,2)
1. ORACION INICIAL.
Oración del Papa Francisco para el Jubileo de la Misericordia. Como el día primero
2. EL SEÑOR HABLA: Marcos 6,34-44
* Reflexión de la Iglesia:
« En el reciente viaje de una delegación vuestra a Irak, encontrasteis rostros concretos, en particular a los desplazados de la llanura de Nínive, pero también a pequeños grupos provenientes de Siria. Les llevasteis la mirada y la bendición del Señor. Pero, al mismo tiempo, sentíais que en esos ojos que pedían ayuda y suplicaban la paz y el regreso a las propias casas era precisamente Jesús mismo quien os miraba, pidiendo esa caridad que nos hace ser cristianos. Toda obra de ayuda, para no caer en el eficientismo o en un asistencialismo que no promueve a las personas y los pueblos, debe renacer siempre de esta bendición del Señor que nos llega cuando tenemos la valentía de mirar la realidad y a los hermanos que tenemos delante, como escribí en la bula de convocación del Jubileo extraordinario de la misericordia: «Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio. Nuestras manos estrechen sus manos, y acerquémoslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad. Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocresía y el egoísmo» (n. 15). (Francisco, discurso en Reunión de las Obras para la Ayuda a las Iglesias Orientales – ROACO, junio 15 de 2015)
* Del Diario: Hoy (vino a la puerta) un joven macilento, en harapos, descalzo y con la cabeza descubierta, estaba pasmado de frio porque hacia un día lluvioso y frío. Pidió algo de comer caliente. Pero cuando fui a la cocina no encontré nada para los pobres; sin embargo tras buscar un rato encontré un poco de sopa que calenté y puse un poco de pan desmigajado. Se lo di al pobre que lo comió. En el momento en que le retiraba el vaso, me hizo saber que era el Señor del cielo y de la tierra. En cuanto lo vi tal como es, desapareció de mis ojos. Cuando entré en la casa pensando en lo que había sucedido en la puerta, oí estas palabras en el alma: Hija Mía, han llegado a Mis oídos las bendiciones de los pobres que alejándose de la puerta Me bendicen y Me ha agradado esta misericordia tuya dentro de los límites de la obediencia y por eso he bajado del trono para gustar el fruto de tu misericordia. (Diario 1313)
* El Santo modelo de Misericordia. (Santos y Beatos que hicieron de la misericordia su estilo de vida. MV 25)
San Vicente de Paul. Un enamorado de los pobres. (1581-1660)
Nació el año 1581. Cursados los correspondientes estudios, fue ordenado sacerdote y ejerció de párroco en París. Fundó en 1625 la Congregación de la Misión, destinada a la formación del clero y al servicio de los pobres, y la Congregación de Hijas de la Caridad, con la ayuda de santa Luisa de Marillac. Murió en París el año 1660.
Su figura resulta esencialmente inseparable del amor a los indigentes. supo amar con pasión a todos los necesitados, a los ignorantes, a los enfermos, a los ancianos, a los mendigos, a los angustiados. Y no sólo supo amar él, sino que enseñó a amar a cuantos a él se acercaron
Desempeñó un intenso apostolado entre los hombres los condenados al remo (galeotes), descendiendo a las bodegas de aquellas cárceles flotantes con sus compañeros “Compagnie du Saint-Sacrament” para confortarlos.
En 1617, atendiendo a un labrador moribundo en su lecho de muerte, comprende la falta de sacramentalización en la Iglesia de su tiempo. Deja Paris y se va a trabajar a los campos. En 1625 reunió a los primeros compañeros para que le ayudaran en las misiones en favor de los campesinos, sentando las bases de la Congregación de la Misión
A todos enseñó a sacrificar su dinero, su tiempo, su vida por los pobres y a entregar en beneficio de ellos la totalidad de sus energías. Este gran evangelizador de la caridad afirma: “Si dejáis la oración para acudir con presteza en ayuda de algún pobre, recordad que ese servicio se lo prestáis al mismo Dios” (carta n. 2546)
Infatigable misionero, su mensaje es un fiel reflejo del Evangelio; no es otro que la del amor y de la igualdad de todos los hombres ante Dios: El rey y la duquesa, ante Dios, son idénticos al mendigo y al desheredado. Hay que acercarse a los dos con el mismo amor, pues ambos están destinados al amor y a la salvación
También fue exigente profeta de la justicia, fiel imitador de Cristo, se ocupó de los desamparados, reclamando sus derechos y buscando soluciones políticas a sus diversas necesidades
Muere en parís en 1660. Fue canonizado por Clemente XII en 1737. El Papa León XIII lo declaró Patrono de las Asociaciones de caridad en 1885.
3. Personalización de la Palabra
1. Jesús es la Misericordia en persona y en acción. Jesús vio la multitud y tuvo compasión de ellos. Aunque Jesús ha buscado estar a solas con sus discípulos, preocupándose por su formación, ahora El se compadece, cambia de planes y acoge a la gente haciendo todo lo posible por ayudarlos en todos los sentidos.
2. El comportamiento de los discípulos es diferente al de Jesús: Los discípulos razonan en términos de “mercado”, no ven sino por ellos. Cuando no vemos con los ojos de Jesús, los demás se nos vuelven estorbo.
3. El amor es donación. “Denles ustedes de comer”. Jesús, a la lógica de comprar la sustituye con la del dar. Las dos lógicas, la del comprar y la del dar. Donación que sabe hacer felices a los demás, aunque se esté sufriendo. Eso es el amor una donación sin límites.
4. Jesús lleva a los discípulos a tener otros ojos, otro modo de ver las situaciones personales y de los demás y otro modo de comportamiento ante la gente y sus necesidades. Les enseña un nuevo conocimiento de ellos mismos y de su misión.
Les enseña a ponerse al lado de los marginados, poniendo todo lo que tenemos a nuestro alcance y confiando en El.
4. COMPROMISO. La Obra de Misericordia del día para practicar: Hoy atendamos un pobre con la limosna.
Cuando hablamos de dar limosna nos referimos a compartir un bien que nos es valioso y necesario. Es decir, no es dar lo que nos sobra o por desembarazarnos de quien nos pide. Dice Benedicto XVI: “La limosna evangélica no es simple filantropía: es más bien una expresión concreta de la caridad, la virtud teologal que exige la conversión interior al amor de Dios y de los hermanos, a imitación de Jesucristo”. (Mensaje para la Cuaresma 2008)
También nos enseña el Papa que “La limosna nos ayuda a vencer esta constante tentación educándonos a socorrer al prójimo en sus necesidades y a compartir con los demás lo que poseemos por bondad divina.
5. ORACIÓN DEL DÍA:
6. ORACIONES FINALES: Todo como el día primero
Día 7.
Espíritu Santo, danos oídos provocados a escuchar
Sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio. (MV 15,2)
1. ORACION INICIAL.
Oración del Papa Francisco para el Jubileo de la Misericordia. Como el día primero
2. EL SEÑOR HABLA: Lucas 16, 19-25
* Reflexión de la Iglesia:
“El Señor, sale a nuestro encuentro en los rostros y las historias de los hermanos y hermanas más necesitados. Está a la puerta de nuestro corazón, de nuestras comunidades y espera a que alguien responda a su "llamar" discreto y persistente: espera la caridad, es decir la "caricia" misericordiosa del Señor, a través de la "mano" de su Iglesia. Una caricia que exprese la ternura, la cercanía del Padre. Que en el mundo actual, complejo e interconectado, vuestra misericordia sea atenta e informada, concreta y competente.. pero también comunitaria; creíble en virtud de una coherencia que es testimonio evangélico ...abierta a todos, atenta a la hora de invitar a los pequeños y los pobres del mundo a tomar parte activa en la comunidad. Porque los pobres -concluyó el Santo Padre- son la propuesta fuerte que Dios hace a nuestra Iglesia para que pueda crecer en el amor y la fidelidad”. (Francisco a Caritas italiana, Abril 21 de 2016)
* Del Diario: “Esta mañana vinieron a la puerta cinco desempleados que querían entrar a toda costa. La Hermana N. tras discutir con ellos y sin poder despedirlos, vino a la capilla a hablar con la Madre quien me ordenó ir. Estaba aún lejos de la puerta cuando oí sus insistentes golpes en ella. En un solo momento me invadieron dudas y temor, no sabía si abrirles o responder por la mirilla como había hecho la Hermana N. Pero, de repente oí una voz en el alma: Ve y ábreles la puerta y conversa con ellos con la misma dulzura con la que hablas Conmigo. Abrí la puerta enseguida y me acerqué al más amenazador y me puse a hablarle con tanta dulzura y serenidad que ellos mismos no sabían qué hacer y también empezaron a hablar con gentileza y dijeron: ¿Qué hemos de hacer? Si el convento no puede darnos trabajo. Y se han ido en paz. He sentido claramente que Jesús, al que había recibido en la Santa Comunión una hora antes, obró en sus corazones a través de mí. Oh, qué bello es obrar bajo la inspiración de Dios.” (Diario, 1377)
* El Santo modelo de Misericordia. (Santos y Beatos que hicieron de la misericordia su estilo de vida. MV 25)
San Juan María Vianney, Santo Cura de Ars (1786-1859)
De entre todos los "misericordiosos", una veneración especial es la de los que han sido llamados para administrar el sacramento de la misericordia de Dios y han cumplido santamente su misión. es el caso de San Juan María Vianney.
Nació cerca de Lyon el año 1786. Tuvo que superar muchas dificultades para llegar por fin a ordenarse sacerdote. Se le confió la parroquia de Ars, en la diócesis de Belley, y el santo, con una activa predicación, con la mortificación, la intensísima oración y la caridad para con los pobres. Su celo por las almas, sus catequesis y su ministerio en el confesonario promovió de un modo admirable su transformación espiritual. Estaba dotado de unas cualidades extraordinarias como confesor, lo cual hacía que acudiesen a él de todas partes gentes de toda condición, desde prelados insignes e intelectuales famosos, hasta humildísimos enfermos y pobres gentes atribuladas que irían para escuchar sus santos consejos, y recibir de él algún consuelo..
En sus predicaciones, las imágenes bíblicas más tradicionales y queridas al respecto, no solo eran recurrentes, sino que también adquirieron una particular vivacidad y realismo:
"Nuestro Señor -explicaba a sus parroquianos- es en la tierra como una madre que lleva a su niño en brazos. Este niño es travieso, da patadas a su madre, la muerde, la araña, pero la madre no le hace caso; ella sabe que si lo deja, el niño se cae y no puede caminar por sí solo. Así es nuestro Señor: él soporta todos nuestros maltratos, soporta nuestra completa arrogancia, nos perdona todas nuestras tonterías, tiene piedad de nosotros a pesar de nosotros".
El repetía a menudo: "El sacerdocio es el amor del corazón de Jesús". Y añadía: "Un buen pastor, un pastor conforme con el corazón de Dios, es el tesoro más grande que el buen Dios pueda conceder a una parroquia y uno de los dones más preciosos de la misericordia Divina".
A veces al santo cura le pasaba que encontraba a algún penitente desalentado y dudoso del perdón de Dios, por la conciencia de haber pecado; entonces él le daba la siguiente increíble y sublime respuesta: "El buen Dios sabe todo. Antes incluso de que se lo confieses, ya sabe que pecarás nuevamente, y sin embargo los perdona. ¡Tan grande es el amor de nuestro Dios que nos impulsa a olvidar voluntariamente lo que venga, con tal de perdonarnos!". "No es el pecador que vuelve a Dios para pedirle perdón, sino Dios mismo el que corre derecho al pecador y lo hace volver a él".
Murió el 4 de agosto de 1859. Lo canonizó el papa Pío XI el 31 de mayo de 1925, quien tres años más tarde, en 1928, lo nombró Patrono de los Párrocos. El Papa Benedicto XVI proclamó a San Juan María Vianney "Patrono de todos los sacerdotes del mundo" el 19 de junio de 2009.
(Cura de Ars, Scritti scelti, Cittá Nova, Roma 1976, p. 72. Para las otras citaciones, cfr. Nodet, Le curé d’Ars. Sa pensée - Son coeur, Xavier Mappus, París 1995, pp. 5, 130, 128)
3. Personalización de la Palabra.
1. El Señor llama a nuestra puerta con el rostro del necesitado, sin embargo muchas veces el “ruido” de nuestras posesiones y diversiones nos impiden escuchar la voz del pobre a nuestra puerta. El rico que recibió bienes en la tierra no supo aprovecharlos compartiendo. Los retuvo para si, y fue insensible al pobre que tenía a la puerta de su casa pero lejos de su corazón.
2. El pobre tiene nombre ante Dios. Dios conoce al humilde y pobre e ignora a los soberbios (cfr. Lc 1,51-53)
3. Responder a la misericordia divina con nosotros lleva consigo la compasión y el perdón (cf. EG, 179). Comporta asimismo escuchar el clamor de los pobres: “La Iglesia, guiada por el Evangelio de la misericordia y por el amor al hombre, escucha el clamor por la justicia y quiere responder a él con todas sus fuerzas” (n. 188).
4. La Misericordia con los más pequeños decide nuestra salvación. Dice el papa Francisco que la misericordia es la llave del Cielo (EG 197). Y para no quedarnos fuera” como el rico, tenemos que abrir el corazón y escuchar atentamente la Palabra de Dios y aprender de Jesús a tener entrañas de misericordia ante el prójimo necesitado.
4. COMPROMISO. La Obra de Misericordia del día para practicar: Consolar al triste
Todos estamos heridos: decepciones, frustraciones, fracasos, desánimos, falta de esperanza, indiferencias, resentimientos. Una de las más bellas labores será consolar al triste, a quien sufre alguna dificultad.
Acompañar a nuestros hermanos en todos los momentos, pero sobre todo en los más difíciles, es poner en práctica el comportamiento de Jesús que se compadecía del dolor ajeno, como hizo con la viuda que llevaba su hijo fallecido en Naím.
5. ORACIÓN DEL DÍA:
6. ORACIONES FINALES: Todo como el día primero
Día 8.
Espíritu Santo, danos manos que estrechan las manos, acercan y dan calor.
Nuestras manos estrechen sus manos, y acerquémoslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad.
(MV 15)
1. ORACION INICIAL.
Oración del Papa Francisco para el Jubileo de la Misericordia. Como el día primero
2. EL SEÑOR HABLA: Lucas 10, 25-37 (o Filipenses 4, 10.14-19)
* Reflexión de la Iglesia:
Los pobres, los abandonados, los enfermos, los marginados son la carne de Cristo. Este es el problema: la carne de Cristo, tocar la carne de Cristo, tomar sobre nosotros este dolor por los pobres... no avergonzarnos, no tener miedo, no tener repugnancia a tocar la carne de Cristo...
“toquen las llagas de Cristo”: las llagas de Jesús que se encuentran haciendo obras de misericordia, dando al cuerpo y también al alma, pero al cuerpo del hermano llagado, porque tiene hambre, porque tiene sed, porque está desnudo, porque es humillado, porque es esclavo, porque está en la cárcel, porque está en el hospital. Estas son las llagas de Jesús hoy. Y Jesús nos pide que hagamos un acto de fe, en Él, pero a través de estas llagas. (cfr. Francisco, Homilía, 05.12.2013).
* Del Diario: Durante la Santa Misa vi al Señor Jesús clavado en la cruz, entre grandes sufrimientos. Un silencioso gemido salía de su Corazón, un momento después dijo: Deseo, deseo la salvación de las almas; ayúdame, hija Mía, a salvar las almas. Une tus sufrimientos a Mi Pasión y ofrécelos al Padre Celestial por los pecadores. (Diario 1932)
* El Santo modelo de Misericordia. (Santos y Beatos que hicieron de la misericordia su estilo de vida. MV 25)
San Juan de Dios. (1495 - 1550)
“No se logra amar verdaderamente la pobreza ajena, si primero no descubrimos nuestra propia miseria”.
Tras escuchar al p. Juan de Avila, sintió el llamado a la conversión y después de confesarse con el santo predicador, se propuso hacerse el loco para recibr las humillaciones de la gente en penitencia por sus pecados. Entonces, repartió entre los pobres todo lo que tenía en su pequeña librería, y empezó a deambular por las calles de la ciudad pidiendo misericordia a Dios por todos su pecados.
La gente lo creyó loco y le atacaron a pedradas y golpes y terminaron llevándole al manicomio. Su estadia en aquel lugar le hizo conocer el infierno por el que pasaban los pacientes y las malas practicas terapéuticas de la época. Asi que cuando quedó libre, con la ayuda del p de Avila, alquila una casa y monta un hospital, donde sin saber mucho de medicina, tratará a los enfermos mentales con mayor eficacia que los médicos de su tiempo; y enseñará con su ejemplo que a ciertos enfermos hay que curarles primero el alma si se quiere obtener después la curación de su cuerpo.
De particular interés era la manera en que Juan recibía y trataba a los "enfermos mentales". Pedro Bargellini escribió sobre él: "Así, carente de estudios de medicina por completo, Juan se mostraba mejor que los mismos médicos, particularmente ante la curación de enfermedades mentales, con lo cual inauguró por anticipado el método psicoanalítico o psicosomático por el que, cuatro siglos más tarde, se haría famoso Freud y sus discípulos".
Así se dedicó a una verdadera "locura de amor": gastando sus energías a ayudar a los enfermos más miserables por amor a Cristo Jesús. Supo acercarse a los pobres, a los enfermos y vivir con ellos donde fuese: en la calle, en las casas que logró con ayudas y en la preparación del hospital. Como fruto de su entrega nació la Orden Hospitalaria
Murió el 8 de marzo de 1550, en Granada, España. Fue canonizado por Alejandro VIII en 1690 y declarado Patrono de los hospitales y enfermos
3. Personalización de la Palabra
1. Los pobres, los abandonados, los enfermos, los marginados son la carne de Cristo. Este es el problema: la carne de Cristo, tocar la carne de Cristo, tomar sobre nosotros este dolor por los pobres... no avergonzarnos, no tener miedo, no tener repugnancia a tocar la carne de Cristo...(Francisco)
2. Jesús es el Buen Samaritano, que no se conforma con sentir compasión, sino que se acerca y extiende su mano para tocar al hombre y ofrecerle así el calor de una mano amiga, sin importarle las normas de pureza, como si le importaron al levita y al sacerdote que dieron un rodeo para no complicarse la vida
3. Amar al prójimo requiere acercarme a los demás. Es urgente mirar, tomar conciencia del hombre postrado, herido en los bordes del camino de la vida, las periferias. La caridad es mas que una obligación moral, una muestra de amor a Dios que te hace signo de la Misericordia. (Cfr. Diario 742). Nos exhorta Francisco: Nuestras manos estrechen sus manos, y acerquémoslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad. (MV 15)
4. Amar al prójimo requiere hacerme prójimo. Prójimo no es aquel que busco, que me simpatiza, o con su dolor atrae mi conmiseración. Es aquel que encuentro de improviso, sin nombre, caído, tal vez, con una postura religiosa o una ideología diferente a mí. Lo perentorio es que esta ahí necesitado. Lo que salva es hacerme prójimo.
4. COMPROMISO. La Obra de Misericordia del día para practicar: Visitar un enfermo.
Cercano a ti hay algún enfermo? O alguna familia en necesidad? Ten presente la caridad de Cristo y busca el modo de acercarte y darle el calor fraterno que alivie su situación
5. ORACIÓN DEL DÍA:
6. ORACIONES FINALES: Todo como el día primero
Día 9.
Espíritu Santo, danos voz misericordiosa.
Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocresía y el egoísmo. (Francisco MV 15)
1. ORACION INICIAL.
Oración del Papa Francisco para el Jubileo de la Misericordia. Como el día primero
2. EL SEÑOR HABLA: Lucas 11, 5-13
* Reflexión de la Iglesia:
«En este Año Jubilar la Iglesia se convierta en el eco de la Palabra de Dios, que resuena fuerte y decidida como palabra y gesto de perdón, de soporte, de ayuda, de amor. Nunca se canse de ofrecer misericordia y sea siempre paciente en el confortar y perdonar. La Iglesia se haga voz de cada hombre y mujer y repita con confianza y sin descanso: "Acuérdate, Señor, de tu misericordia y de tu amor; que son eternos"» (MV 25).
Hay una forma de oración que nos estimula particularmente a la entrega evangelizadora y nos motiva a buscar el bien de los demás: es la intercesión. Miremos por un momento el interior de un gran evangelizador como san Pablo, para percibir cómo era su oración. Esa oración estaba llena de seres humanos: «En todas mis oraciones siempre pido con alegría por todos vosotros [...] porque os llevo dentro de mi corazón» (Flp 1,4.7). Así descubrimos que interceder no nos aparta de la verdadera contemplación, porque la contemplación que deja fuera a los demás es un engaño. (EG 281)
* Del Diario. Jesús: Reza, cuanto puedas, por los agonizantes, impetra para ellos la confianza en Mi misericordia, porque son ellos los que más necesitan la confianza quienes la tienen muy poca. Has de saber que la gracia de la salvación eterna de algunas almas en el último momento dependió de tu oración. Tú conoces todo el abismo de Mi misericordia, entonces recoge de ella para ti y especialmente para los pobres pecadores. Antes el cielo y la tierra se vuelven a la nada, que Mi misericordia deje de abrazar a un alma confiada. (Diario 1777)
Hija Mía, no dejes de proclamar Mi misericordia para aliviar Mi Corazón, que arde del fuego de compasión por los pecadores.
* El Santo modelo de Misericordia. (Santos y Beatos que hicieron de la misericordia su estilo de vida. MV 25)
Santa Faustina Kowalska. La alegría de anunciar la misericordia. (1905 - 1938).
Nació en 1905 en una familia pobre campesina de Polonia, pero llena del amor de Dios. Desde pequeña se destacó por el amor a la oración, laboriosidad, obediencia y sensibilidad con los pobres. Su educación escolar duró apenas tres años. Al cumplir 16 años fue a trabajar de empleada doméstica en casas de familias acomodadas en Łodz.
A los 20 años entró en la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, tomando el nombre de Sor María Faustina. Sirvió como religiosa de esta congregación cumpliendo los deberes de cocinera, jardinera y portera. Su vida, aparentemente ordinaria y monótona, se caracterizó por la extraordinaria profundidad de su unión con Dios. El Señor le pidió que fuese apóstol de su mensaje: “proclama al mundo entero Mi misericordia insondable, no te desanimes por los obstáculos que encuentras proclamando Mi misericordia” (Diario 1142); pedido que ella acogió con profundo amor y entrega
Ella misma se reconoce con el deber de cantar la misericordia y ayudar al Señor a salvar almas. .. “con cada latido de mi corazón deseo glorificar Tu misericordia insondable. Deseo hablar a las almas de Tu bondad e invitarlas a confiar en Tu misericordia. Ésta es mi misión que Tú Mismo me has confiado en esta y en la vida futura.” (Diario 1325)
Murió 5 de octubre de 1938 en Cracovia, Polonia. San Juan Pablo II la canonizó el 30 de abril de 2000, en Roma, el primer Domingo después de Pascua, el Domingo de la Misericordia.
3. Personalización de la Palabra
1. La oración alimenta la confianza. Dios es quien llama al hombre a una relación dialogal. El que reza tiene la certeza de que nunca está solo porque Dios siempre escucha.
2. Es bueno orar como dialogo filial con Dios, pero mas bueno es orar por otros: I “Si oras solamente por ti, serás, el único intercesor en favor tuyo. En cambio, si tú oras por todos, también la oración de todos te aprovechará a ti, pues tú formas también parte del todo. De esta manera, obtendrás una gran recompensa, pues la oración de cada miembro del pueblo se enriquecerá con la oración de todos los demás miembros. En lo cual no existe ninguna arrogancia, sino una mayor humildad y un fruto más abundante. (San Ambrosio)
3. La intercesión es muestra de solidaridad, de misericordia y de comunión. Pues interceder consiste en pedir en favor de otro, ponerse en su lugar para defender o suplicar. La oración a nuestro favor es cuando decimos: “Señor dame, súpleme, úngeme, bendíceme, etc”. La intercesión siempre es a favor de otro.
4. La Intercesión “nos conforma y nos une a la oración de Jesús”, el auténtico intercesor (cfr. catecismo de la Iglesia CEC 2634-2636) Él es nuestro ejemplo a seguir. (cfr. Rom 8,34; Hb 7,25
5. Lo mínimo que puede hacer un cristiano es interceder. Todos estamos llamados a interceder; es una responsabilidad de todos, de la Iglesia. Toda la iglesia está llamada a ser intercesora.
4. COMPROMISO: La Obra de Misericordia del día para practicar: La oración por los vivos y difuntos es un servicio de amor a los seres humanos. en la oración expresamos nuestro amor al otro y confiamos que por virtud de mi oración el amor de Dios actúe saludablemente en la persona por la que oro con la bendición
5. ORACIÓN DEL DÍA: Exprese sus intenciones personales.
6. ORACIONES FINALES:
Oración a la Virgen María. Como el día primero
Oración al Espíritu Santo. Como el día primero (Diario 1411)
