fbpx

Experiencia 5: Sanación de la Auto Imagen

Conectate en vivo:https://youtu.be/k6X-6WFwoYw

Experiencia 5: Sanación de la Auto Imagen
Oremos: Dios y Padre de infinita bondad. Padre del amor perfectamente puro y sin límites, que nos diste a tu amadísimo Hijo Nuestro Señor Jesucristo, a quien nos enviaste para sanar los corazones rotos, atribulados y enfermos.
En este dulce encuentro de amor y sanación, levanto mis manos para bendecirte, abro mis labios para alabarte y despierto mi corazón para darte gracias por todos los beneficios que cotidianamente recibo de Ti. Decía Santa Teresa de Calcuta, apóstol de los más pobres entre los pobres: “La mayor enfermedad de nuestros días no es la lepra, ni la tuberculosis, sino el sentirse no amado, no cuidado y abandonado por todos" Qué duro, y cuán difícil es sacar a la luz aquello que resulta doloroso y hablar de ello.
Reconoce que el sufrimiento y el dolor están en la vida y sirven para purificarnos y se convierten en la puerta y que conduce a la libertad. No te lo digo con actitud masoquista, duele recordar, pero es necesario suturar.
Le tenemos pánico al dolor. Pero el dolor, como el miedo, la tristeza, la ira, son simplemente alarmas que nos piden una respuesta urgente de cara a los problemas y en aras de restablecer el equilibrio. Con sabiduría dicen los abuelos que “la vida duele” y duele, porque estamos enfermizamente apegados a falsas ideas acerca de lo que somos y podemos llegar a ser. Pero, es preciso romper el guion, no actuar ni como víctimas, ni como agresores y a no desconectarnos de la realidad.
No reprimas las emociones, dialógalas, grítalas, llóralas, exprésalas, expúlsalas de tu interior, manéjelas inteligentemente, contrólalas espiritualmente. Tu autoimagen esta regulada por creencias y el 80% de estas son negativas. Mira como malgastas tu energía interior. Vamos, Desempaña el espejo, para que puedas aceptarte con profundo amor. Y para ello te sugiero tres acciones importantes que te permiten mejorar tu autoimagen.
Perdónate, y perdona. Erígete en el dueño absoluto de su existencia, y abra las puertas de la felicidad, integrando la paz y la armonía interior. Hacer este camino solo no es fácil, ve al médico de médicos. Cristo es el supremo sanador, Refúgiate en sus llagas y en su sagrado Corazón. Ten confianza, háblale a Jesús, háblale de tu dolor, no te limites, si quieres llorar, llora; permite que fluyan tus emociones y no las bloquees, si puedes escribir escribe. Te encerraste en ti mismo y hasta el presente has permanecido acorralado en tu propia cárcel. Es hora de que el Ángel del Señor, como lo hizo con Pedro liberándolo de la prisión, venga a desatar las cadenas que te tienen amarrado y abra las puertas de la cárcel de cara a los “centinelas” que te custodian y que no son otra cosa que los pensamientos malignos y enfermizos que te imposibilitan vivir en paz y armonía. Ha llegado la hora, tu hora.
¿Qué ganas con esconderte en un juego sin fin y prolongar indefinidamente un cambio interior? ¿Qué oculta razón te mantiene atado a un cambio radical y definitivo? ¿Por qué te cierras a la experiencia de Dios? ¿Qué temes perder? ¿Qué gratificaciones y ganancias obtienes de tu modo y estilo de vida actual? ¿Por qué amas las cadenas y tu condición de esclavo? Somos seres heridos y hemos herido también a los demás. Pero podemos sanar y a la vez transformarnos en sanadores heridos.
Tú bien lo sabes, el cuerpecito de un feto está unido a través del cordón umbilical con el organismo de su madre, dicho cordón también lo conecta con su mente, de manera tal, que sus pensamientos y emociones impactan la vida plenamente humana desde el mismo instante de la gestación de la criatura que está en su seno maternal, y es por eso que tras la cortina de las ideas suicidas de muchas personas jóvenes y adultos aparecen los fantasmas que infunden temor y que coinciden con las ideas abortistas de la madre, de manera tal que, hasta que no se elabore un profundo arrepentimiento y perdón de la madre hacia su hijo, no se dará la liberación de la cárcel que le conduce a la desesperación, y así, y de muchos modos diferentes es como nos atamos víctimas y victimarios hasta desatar el nudo de la cuerda que nos aprisiona.
Habla con un experto, pide ayuda, abre tu corazón a un consejero, o religioso, pero, cuídate que sea una persona creyente y de profunda oración, ya que el Espíritu Santo le dará el discernimiento necesario para ayudarte. Y ahora amado Jesús, te pido que tomes mi vida en tus manos, entra en mi mente y desbarata en mi todo pensamiento inadecuado, cura en mi mente toda herida abierta que me conduce al sinsentido y al desánimo. Yo quiero renacer, revivir y regresar a la vida.
Padre Jorge Gallo
Misionero
Ahora puedes orar diariamente con Misericordia Día a Día Digital,
descarga la aplicación:
onoce de la comunidad: h
Síguenos en facebook:
Apoya la Misión