Experiencia 4: "Sanando la relación con nuestros padres"
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Introducción: San Lucas 2, 48-52 Frente a esta necesidad de sanar las heridas del alma, la Iglesia hace una invitación: ¡Sanad a los enfermos!" (Mt 10,8).
La Iglesia ha recibido esta tarea del Señor e intenta realizarla tanto mediante los cuidados que proporciona a los enfermos como por la oración de intercesión con la que los acompaña.
Cree en la presencia vivificante de Cristo, médico de las almas y de los cuerpos.(CIC, 1509) La experiencia de sanación interior que hoy vamos a tocar es precisamente esa relación con la figura paterna y materna y las heridas que en esa relación se han causado; Empecemos esta reflexión con la historia de “Joaquín”, un joven de 17 años quien tenía una situación particular con el consumo de sustancias psicoactivas, un día cualquiera invitado por su mamá llego a la comunidad a pedir asesoría, y ya tenía listo el “discurso” que le iba a decir , de hecho había orado por él y sentía en el corazón lo que debía decirle, pero hermanos, una vez llego “Joaquín” a la puerta de la comunidad empecé a sentir que no era necesario decirle nada , sentí el impulso de la gracia de darle simplemente un abrazo, y al abrazarlo este chico empieza a llorar como un niño pequeño y no paraba de hacerlo. Comprendí que en su corazón había una herida, sí; una herida muy fuerte de abandono, pues su padre había fallecido cuando este tenía solo ocho años. Hay dolor en nuestra vida, hay heridas que aún no han sanado , “El dolor me hace derramar muchas lágrimas.
No hay misericordia sin lágrimas. Si no son lágrimas que salen de los ojos, tienen que ser lágrimas que broten del corazón” (“El regreso del hijo prodigo, meditaciones ante un cuadro de Rembrandt”).
Santa Faustina nos cuenta que al recibir la noticia de la enfermedad de su mamá y “Al saber que estaba gravemente enferma y ya cerca de la muerte, y que me pidió venir porque deseaba verme una vez más antes de morir, en aquel momento se despertaron todos los sentimientos del corazón...” (Diario, 395).
Te pregunto hoy ¿Qué sentimientos se generan en tu corazón al pensar en tu papá y en tu mamá? ¿Los conociste o no? ¿Cómo fue o como es tu relación con ellos? ¿Cuáles crees son las heridas que más han marcado tu historia personal en relación a papá y mamá? Citando al conocido Psicólogo Octavio Escobar, podemos enumerar “tres heridas” (Abandono, Agresión y Abuso) que pueden ser causadas por nuestros padres a lo largo de nuestra vida: Primera herida “Abandono” Separación repentina del lado de los padres o de la familia, un divorcio o la ausencia de uno de los padres, esto puede producir miedo, resentimiento hacia los padres y la familia se ve obligada a realizar cambios en su estructura familiar.
La persona que ha sido abandonada, “siente que no vale nada”. “El niño abandonado no logra crecer espiritualmente, y se estanca en la vida espiritual, no avanza” (Debe sanar su relación con papá, para crecer en el amor de Dios).
Miremos la historia del Hijo prodigo por ejemplo: Lc 15 Segunda herida: “La agresión”: Se puede presentar en dos modalidades, física o psicológica.
El mensaje que trasmite la agresión es; quiero morirme o quiero dañar. Si has agredido, pide perdón. No importa donde estén tus hijos, intenta pedir perdón (suelta el orgullo). Pregúntate: ¿He sido un agresor con los que amo? Tercera herida: El Abuso sexual: Existe una “tríada sagrada”: SEXO–AMOR–VIDA (El abuso sexual rompe esa relación). Un niño abusado puede irse por sexo sin amor y sin vida (pornografía) . Amor sin sexo (no quiere tener intimidad). Sexo con amor, pero sin vida (castración).
Como hacer para sanar esta relación con nuestros padres “...por sus heridas hemos sido curados...” (1 de Pedro 2, 24) Pedir al Espíritu Santo para ir a la raíz de nuestras heridas. Tener clara la misión: ¿Para qué viniste acá? "Antes de que te formaras en el vientre de tu madre, yo te conocí y te consagre".
Reconocer mis pecados (La culpa no está fuera). Exteriorizar, es decir: escribir aquellas heridas que han lastimado mi corazón a lo largo de mi vida. Hagamos un momento de oración: El CIC nos enseña que: “Nuestra naturaleza enferma exigía ser sanada; desgarrada, ser restablecida; muerta, ser resucitada".
(CIC, 415) Importante: Recrea en tu imaginación la Imagen del Pesebre y ve a San José, a la Virgen María y al Pequeño Jesús y recibe de ellos todo el amor que sientes te hizo falta, detente en aquella “figura sagrada” en la cual sientas necesitas perdonar.
A modo de tarea: Regálate unos minutos para responder las siguientes preguntas, escribe lo que sientes en relación a papá y mamá: ¿Qué sentimientos se generan en tu corazón al pensar tus padres? ¿Cómo fue o como es tu relación con ellos? ¿Cuáles crees son las heridas que más han marcado tu historia personal en relación a papá y mamá? ¿Que les dirías hoy? Escucha en el silencio del corazón este tema musical “Sana mi herida” de Ambriorix Padilla:
https://www.youtube.com/watch?v=a1LQg...
Fraternalmente Rubén Rodríguez,
Misionero CDLM
