Celebrando la Fiesta de la Divina Misericordia.
"Señor, tu amigo está enfermo" (Jn 11,3) Conectate en vivo📌https://youtu.be/Nl8YyBOLCxE

- El Domingo de la Divina Misericordia
Durante el jubileo del ano 2000 san Juan Pablo II estableció que en toda la Iglesia el
domingo que sigue a la Pascua, (Segundo Domingo de Pascua) se denominara
Domingo de la Divina Misericordia como Solemnidad litúrgica.
Esta decisión correspondía al pedido hecho por el Senor Jesús a santa Faustina el
22 de febrero de 1931, en Płock, Polonia: “Deseo que haya una Fiesta de la
Misericordia (….) el primer domingo después de la Pascua de Resurrección; ese
domingo debe ser la Fiesta de la Misericordia” (Diario, 49).
El segundo Domingo de Pascua: El compendio de los días de la misericordia. (San
Agustin)
San Agustín, constantemente repite que el segundo Domingo de Pascua, llamado
“Dominica in albis”, tiene una estrecha relación con el misterio pascual. La Pasión,
muerte y Resurrección de Cristo son la mayor manifestación de la Misericordia de
Dios para con los pecadores, tanto de parte de Dios Padre, quien entrega a su único
Hijo por la redención de la humanidad entera, como de parte de Dios Hijo, quien
asume obediente el sacrificio.
Es lo que explica san Agustín, predicando precisamente en este día, que se
celebraba desde entonces como solemnidad particular: "Con la festividad de este día,
concluimos las solemnidades pascuales, son las que hoy los neófitos cambian su
vestido, pero cuidando de que el candor que ya está presente en el traje se conserve
intacto dentro del corazón. En efecto no hay que olvidar que esta fiesta pertenece a
los días pascuales, es decir a los días de la Misericordia y del perdón. Por este
motivo la solemnidad que comprendía estos días se celebra en tal forma que no
permita que amengüe la interior pureza aun cuando dejemos de lado los símbolos
exteriores." (Sermo. 157 de tempore).
- La Fiesta de la Divina Misericordia.
La finalidad de la fiesta es honrar el más grande atributo de Dios y animar a la
Humanidad a aprovecharse de su efusión sobre esta pobre tierra.
El mismo Señor le explico a santa Faustina el motivo por el cual pidió la Fiesta:
“Las almas mueren a pesar de Mi amarga Pasión. Les ofrezco la última tabla de
salvación, es decir, la Fiesta de Mi Misericordia. Si no adoran Mi misericordia
morirán para siempre” (Diario, 965).
En muchas oportunidades, el Señor reitero su petición, definiendo su lugar en el
calendario litúrgico, el motivo y el objetivo de establecerla, así como el modo de
prepararla y de celebrarla, enriqueciéndola con promesas de gracias para quienes lo
celebrasen. (Véase Diario, 49, 88, 206, 299, 341, 420, 570, 699, 742, 965, 998, 1059,
1072, 1109, 1517).
La fiesta no es solamente un día de Adoración especial de Dios en Su misterio de la
misericordia, sino también un día en que Dios perdona y colma de gracias a todas las
personas; como el mismo Señor le dice a santa Faustina, “quien se acerque ese día a
la Fuente de Vida, recibirá el perdón total de las culpas y de las penas.” (Diario,
300) y añade “Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea un refugio y amparo para
todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores Ese día están abiertas
las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre aquellas
almas que se acercan al manantial de Mi misericordia; (….) que ningún alma tenga
miedo de acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata….” (Diario, 699)
La primera celebración de la Fiesta con veneración de la Imagen y predicación por
parte del p. Miguel Sopoćko fue el 28 de abril de 1934 en Vilna, en la clausura del
Ano Santo de la Redención de 1933, convocado por el papa Pio XI el 24 de diciembre
de 1932. Comenzó el Domingo de Pasión de 1933 y clausurado el siguiente ano. (Ver
Diario 420)
- Como celebrar
La forma de celebrar la Fiesta esta descrita en el Diario y consiste básicamente en la
veneración litúrgica de la Imagen (Cfr. Diario, 49, 88), y recibir dignamente la Santa
Comunión: “El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón
total de las culpas y de las penas... Que ningún alma tema acercarse a Mí, aunque
sus pecados sean como escarlata... La humanidad no conocerá paz hasta que no se
dirija a la Fuente de Mi misericordia.” (Diario, 699). El culto de este día ha de ser
acompañado de la caridad en obras de misericordia (Diario, 742)
- Las gracias prometidas:
Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de
gracias sobre aquellas almas que se acercan al manantial de Mi misericordia;
(Diario 699).
Jesús desea ardientemente que la festividad de la Misericordia de Dios sea para
todos los hombres, sobre todo para los pecadores, un remedio especialmente eficaz,
incomparablemente eficaz, a ninguna otra forma de Devoción a la Misericordia de
Dios: “Di a las almas que les doy Mi misericordia como defensa, lucho por ellas Yo solo y
soporto la justa ira de Mi padre.., esta Fiesta ha brotado de las entrañas de Mi
misericordia para el consuelo del mundo entero” (Diario, 1517)
“Refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres
pecadores. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón
total de las culpas y de la penas.. Que ningún alma tenga miedo de acercarse a Mi,
aunque sus pecados sean como escarlata. La humanidad no conocerá la paz hasta
que no se dirija a la fuente de Mi misericordia” (Diario, 699)
En tres oportunidades el Señor ofrece una gracia extraordinaria: el perdón
Deseo conceder el perdón total a las almas que se acerquen a la confesión y reciban
la Santa Comunión el día de la Fiesta de Mi Misericordia. (Diario 1109).
Y añade la promesa de la remisión total de las culpas y de las penas: “Quien se
acerque ese día a la Fuente de Vida – dijo Cristo – recibirá el perdón total de las
culpas y de las penas” (Diario, 300).
El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las
culpas y de la penas. (Diario, 699)
San Juan Pablo II, además de decretar la Fiesta de la Divina Misericordia el
segundo Domingo de Pascua, concedió la gracia de la Indulgencia Plenaria a quienes
reciban la Sagrada Eucaristía, recen por las intenciones del Papa, y hagan, en
cualquier iglesia u oratorio, un acto de devoción en honor de la Divina Misericordia,
como participar en la Santa Misa o visitar al Santísimo Sacramento (expuesto o
reservado en el Sagrario), recitando una invocación a la Divina Misericordia, como:
"Jesús, en Ti confío" (Juan Pablo II, Homilía en la canonización de Faustina
Kowalska, Domingo 30 de abril de 2000, n. 4, y Decreto "Misericors et miserator' de
la Congregación para el culto divino y la disciplina de los Sacramentos, 5 de mayo
2000).
Los enfermos y los que les asisten, así como aquellos que por causa justa no pueden
abandonar su hogar o dejar de realizar alguna actividad inaplazable en bien de la
comunidad, podrán alcanzar la indulgencia si, con la intención de observar tan pronto
como sea posible las condiciones acostumbradas, recitan las oraciones antes
mencionadas. Y si ni lo anterior fuera posible, bastara unirse espiritualmente a
cuantos practican las obras prescritas, y elevar a Dios una oración, ofreciendo los
sufrimientos y dolores de la propia enfermedad y las dificultades de la vida, con el
propósito de observar, tan pronto como sea posible, las condiciones antes
mencionadas (Cfr. Decreto de la Penitenciaria Apostólica, 13 de junio de 2002)
- Para observar fielmente la Fiesta debemos:
La abundante efusión de gracias extraordinarias que el Señor Jesús vinculo a la
Fiesta demuestran su grandeza. Para poder recibir estos grandes dones hay que
cumplir las condiciones de la devoción a la Divina Misericordia, confiar en la bondad
de Dios y amar activamente al prójimo “porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es
inútil”. (Diario, 742), estar en estado de gracia y recibir dignamente la Santa
Comunión.
- Prepararnos con la Novena. (Con la Novena; Diario 1209; con coronilla, Diario
796; con Adoración, Diario, 1041)
- Arrepentirnos sinceramente de todos nuestros pecados y confesarnos,
preferiblemente antes de la Fiesta. (Diario 699, 1109)
- Celebrarla en el Segundo Domingo de Pascua. (Diario 49, 88, 280, 299, 420, 570,
699, 742)
- Recibir la Santa Eucaristía el día de la Fiesta. (Diario 699, 1099)
- Venerar la Imagen del Señor Misericordioso, (Diario, 49, 88, 742)
- Expresar nuestra completa confianza en Jesús (Diario 570) y
- Ser Misericordiosos con otros con nuestros actos, palabras y oraciones. (Diario
742; 1209)
Además, Jesús pide que este día los sacerdotes hablen de la Misericordia de Dios (cfr.
Diario, 50, 570)
