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Acto de Confianza en la Divina Misericordia Paso 20 “Amor a la Iglesia . Sacramento del Bautismo”

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Acto de Confianza en la Divina Misericordia Paso 20 “Amor a la Iglesia . Sacramento del Bautismo”

“Qué alegría ser una hija fiel de la Iglesia. Oh, cuanto amo a la santa Iglesia y a todos quienes viven en ella. Los miro como miembros vivos de cristo que es su Cabeza. Me inflamo de amor con los que aman, sufro con los que sufren, el dolor me consume mirando a los tibios y a los ingratos; entonces procuro un amor tan grande hacia Dios que compense por aquellos que no lo aman, que alimentan a su Salvador con negra ingratitud” (Diario, 481)

“Misericordia Divina, en el sacramento del Santo Bautismo” (Diario, 949)

Los elementos más característicos de esta imagen de Cristo son los rayos. El Señor Jesús, preguntado por lo que significaban, explicó: “El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas (...) Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos” (Diario, 299). Purifican el alma los sacramentos del Bautismo y de la penitencia, mientras que la alimenta plenamente la Eucaristía. Entonces, ambos rayos significan los sacramentos y todas las gracias del Espíritu Santo cuyo símbolo bíblico es el agua y también la nueva alianza de Dios con el hombre contraída en la Sangre de Cristo. (Introducción Diario Santa Faustina)

2. Una mirada a la Imagen de la Misericordia desde la experiencia de Santa Faustina en relación al Sacramento del Bautismo:

“Tú Mismo me has dicho que concederás muchas gracias a través de esta imagen, por eso Te pido la gracia del santo bautismo para esta judía; no importa quién la bautice con tal de que sea bautizada. Después de estas palabras fui extrañamente tranquilizada y tenía la certeza absoluta de que el agua del santo bautismo fluiría sobre su alma a pesar de las dificultades.”(Diario, 916) “He obtenido dos grandes gracias para los prójimos rezando delante de la imagen.

La primera para una persona agonizante y otra para cierta judía que en la última hora fue bautizada. Y en lo referente a mi alma, pues, lo expresaré con una palabra: ¡Dios mora en mí y yo vivo en Él!” (Carta Santa Faustina a su director espiritual, Pradnik, 24 de marzo de 1937)…

“El Bautismo anula el pasado porque es un nuevo nacimiento. Si fue bautizado de niño y tuvo una vida posterior de pecado, habrá que actualizar ese bautismo a través de la gracia. El Evangelio hace de los seguidores de Jesús hombres nuevos” (Pbro. José Antonio Fortea)

Miremos lo que nos dice San Pablo en Rom 8, 15 – 17: “No habéis recibido un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino que habéis recibido un Espíritu de hijos de adopción, en el que clamamos « ¡Abba, Padre!». Ese mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios; y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo; de modo que si sufrimos con él, seremos también glorificados con Él”.

3. ¿Cómo vives tu Bautismo en la triple gracia recibida de ser “sacerdote, profeta y rey”? Se llega a ser miembro de este cuerpo no por el nacimiento físico, sino por el "nacimiento de arriba", "del agua y del Espíritu" (Jn 3, 3-5), es decir, por la fe en Cristo y el Bautismo. (C.I.C, 782)

Es la gran misión de los laicos: «Pues todas sus obras, sus oraciones e iniciativas apostólicas, la vida conyugal y familiar, el trabajo cotidiano, el descanso de alma y de cuerpo si son hechos en el Espíritu, e incluso las mismas pruebas de la vida, si se sobrellevan pacientemente, se convierten en sacrificios espirituales, aceptables a Dios por Jesucristo, que en la celebración de la eucaristía se ofrecen piadosísimamente al Padre junto con la oblación del cuerpo del Señor. De este modo también los laicos, como adoradores qué en todo lugar actúan santamente, consagran el mundo mismo a Dios» (Lumen Gentium, 34; cf. Catecismo de la Iglesia católica, n. 901).

Oración final:

“Gracias, oh Dios, por el santo bautismo, Que me insertó en la familia divina, Es un gran e inconcebible don de la gracia, Que nos transforma las almas” (Diario # 1286) Fraternalmente, Rubén Darío Rodríguez Misionero / Coord. Casa de la Misericordia Hogar Jesús Buen Samaritano Sur Occidente Bogotá