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Acto de Confianza en la Divina Misericordia Paso 11: Nuevas formas de Culto: La Coronilla a la Divina Misericordia.

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Acto de Confianza en la Divina Misericordia Paso 11: Nuevas formas de Culto: La Coronilla a la Divina Misericordia.
El 13 de Septiembre de 1935, estando en el convento de Vilna, Santa Faustina tuvo una visión terrorífica del Ángel, que por voluntad de Dios iba a castigar la tierra -(Una imagen que nos recuerda al Ángel exterminador que castigó a Egipto en aquella pascua del pueblo oprimido y reducido a servidumbre)-, entonces suplica intensamente para aplacar la ira divina hasta que el mismo Señor le inspira esta oración con la cual detiene la mano del ángel. Al día siguiente el Mismo Señor refrendó esta oración y le enseña el modo adecuado de hacerla. Oración: Diario 1748
Ver el Diario de Santa Faustina No. 474 – 476.
La Coronilla de la Misericordia es una oración de reparación y a la vez una poderosa plegaria de intercesión, con la cual presentamos al Padre Misericordioso lo que más le conmueve; la Pasión de Cristo su Hijo amado. En ella suplicamos al Padre que vea nuestra humanidad a través de las Heridas de Su Hijo Amado, quién se entregó por nosotros para reconciliarnos e impulsarnos a una vida de conversión, porque la Misericordia exige conversión y jamás degrada en complicidad.
Santa Faustina en una alabanza a la Divina Misericordia en el numeral 949 del diario nos ofrece alrededor de 35 consideraciones a la Misericordia Divina, donde incluye una que es nuclear para captar la profundidad de este elemento de culto que estamos tratando, en ella dice “Misericordia Divina, en nuestra justificación por Jesucristo”.
CEC 1992 y CEC 1994: La justificación nos fue merecida por la pasión de Cristo, que se ofreció en la cruz como hostia viva, santa y agradable a Dios y cuya sangre vino a ser instrumento de propiciación por los pecados de todos los hombres.
A través del proceso de la propiciación somos restaurados a la comunión y al favor delante de Él.
CEC 433 El Nombre de Dios Salvador era invocado una sola vez al año por el sumo sacerdote para la expiación de los pecados de Israel, cuando había asperjado el propiciatorio del Santo de los Santos con la sangre del sacrificio (cf. Lv 16, 15-16; Si 50, 20; Hb 9, 7).
El propiciatorio era el lugar de la presencia de Dios (cf. Ex 25, 22; Lv 16, 2; Nm 7, 89; Hb 9, 5). Cuando san Pablo dice de Jesús que "Dios lo exhibió como instrumento de propiciación por su propia sangre" (Rm 3, 25) significa que en su humanidad "estaba Dios reconciliando al mundo consigo" (2 Co 5, 19).
Tener claro de que somos Salvados, san Pablo nos dice: en 1 Tesalonicenses 1,10, donde dice que Jesús “nos libra de la ira venidera”. Recordemos algunas advertencias sobre el juicio: (Mt. 5,22. 12,36.12, 41). La teología que podemos advertir en Cristo es una que nos invita a reconocer que la forma adecuada para enfrentar esa justa ira Divina, es apelando a la poderosa expiación de Cristo.
Cuando rezamos; "Padre eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero"... "Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero"; le señalamos al Padre Dios, que vea a Jesús crucificado qué se hizo "sacrificio propiciatorio" para restablecernos en la comunión que nosotros rompimos por el pecado. Quienes rezan la coronilla persiguen una fuerte y firme amistad con el Padre Dios.
Es Jesús quién nos abrió el camino de la Misericordia al Corazón Paternal de Dios, al rezar con la Coronilla, reconocemos nuestra miseria y le decimos a Papá Dios desde el fondo de nuestro abismo de miseria y necesidad.
“¡Padre, mira la entrega de Jesús, mira nuestra Fe en él y no te fijes en nuestro pecado que ciertamente merece el más fuerte de los castigos!”, “¡Él se ofreció por amor para reparar todo el caos de nuestro pecado y satisfacer tu justicia gravemente ofendida por nuestra rebeldía!”
Promesas:
En más de 10 ocasiones nuestro Señor señaló algunas promesas asociadas al rezo de la Coronilla y refieren a la asistencia de la misericordia en la hora de la muerte y la gracia de la conversión. “Cuando la coronilla es rezada junto al agonizante -dijo el Señor Jesús- se aplaca la ira divina y la insondable misericordia envuelve al alma” (DSF # 811).
“Quienes recen esta coronilla, me complazco en darles todo lo que me pidan (DSF # 1541, (…….) si lo que me piden está conforme a Mi voluntad” (DSF # 1731).
“Por el rezo de esta coronilla -dijo Jesús- Me acercas la humanidad (DSF # 929).
“A las almas que recen esta coronilla, Mi misericordia las envolverá en vida y especialmente a la hora de la muerte” (DSF # 754).
Fraternalmente,
Miguel Fernández Ospino Misionero / Coord.
Pastoral Casa de la Misericordia
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