29 Escuela de los Misioneros en Panamá

Del 1 al 11 de febrero la Casa de la Misericordia, realizó en Panamá la XXIX Escuela de los Misioneros de la Misericordia en la nueva Casa de Retiro “ Dei Gloriam”, con el acompañamiento de Juan Carlos Saucedo Fundador de la obra, Martha de Reyes y su esposo Saulo Reyes, Jairo Mora, el Padre Jorge Gallo, los misioneros y la comunidad de Panamá.
Ernaldo Martínez Coordinador de la sede de la Casa de la Misericordia en Panamá quien hizo parte del equipo de formadores de esta Escuela dijo: “ que este inicio de año para la sede San Francisco de Asís en Panamá ha sido todo un tiempo de Misericordia que Dios va moviendo en este comienzo de 2019 primero con la JMJ y después con esta gran experiencia de Escuela Misionera; primer retiro para los servidores de esta sede, quienes estuvieron colaborando con el servicio y participando de los momentos de formación y oración en esta instalación llena de naturaliza, con una gran estética y arquitectura que dispone el corazón para que Dios actué”.
Esta XXIX Escuela de los misioneiros de la Misericordia contó con la participación de jóvenes provenientes de varios países latino-americanos como Colombia, Paraguay, Costa Rica, Nicaragua, y Brasil, quienes durante 11 días vivieron una experiencia kerigmática con el Seminario de Vida en la Misericordia, momentos de acompañamiento, escucha, formación, vida sacramental, el encuentro diário com la Palabra, el rezo del Santo Rosario y de compartir fraterno.
De gran bendición para los formadores fue esta 29 Escuela de los Misioneros de la Misericordia, y especialmente para este grupo de jóvenes quienes después de este encuentro con la Misericordia, compartieron sus testimonios. Luis Eduardo joven Panameño dijo finalizando la Escuela, “que nunca se había sentido tan feliz como ahora y decidía dejar atrás el vicio y todo su vacío”. Rayden Costarricense, se declaraba ateo y luego de ver todo su proceso de apertura a la fe y la vida en comunidad, manifestó que su vida a partir de ahora tomara otro rumbo pero con Dios. Otro testimonio fue el de un matrimonio que vivió con intensidad toda la escuela. En esta experiencia empezaron un proceso de sanación, y se dieron cuenta de la gran necesidad de Dios en sus vidas, en su hogar, y de un compromiso de servicio con la comunidad.
Momentos llenos alegría y de gozo rodearon el último día de este encuentro con el Señor finalizando la Escuela, por los testimonios, y la apertura de muchos, al llamado a vivir una un mayor compromiso de vida en la misión, decidiendo dar un año a esta experiencia de contagiar a otros del amor de Dios que sana, libera y transforma vidas.
